A propósito del endurecimiento de criterios en la creación de “universidades-chiringuitos privados”
No es posible concebir la Educación Superior como negocio ideológico o económico
Tenemos que pensar que no basta con analizar y criticar las “barbaridades” de la extrema derecha y los “privilegios” que defiende la derecha, sino que debemos mirar también la gestión que ha hecho la socialdemocracia a lo largo de los últimos 36 años, tras la caída del Muro de Berlín. Ya lo dijo Margaret Thatcher: la herencia de la que más orgullosa me siento es Tony Blair. Porque la socialdemocracia ha comprado y asumido el marco mental e ideológico de la derecha y de la extrema derecha, especialmente en los temas securitario y migratorio. Pero, en general, ha asumido su modelo neoliberal y lo que ha hecho ha sido gestionar el capitalismo, denomínese eufemísticamente “de rostro humano”, “tercera vía” o como quieran denominarlo.
De mano de la socialdemocracia, a lo largo de estos 36 años e incluso antes, han venido también la privatización de las grandes empresas públicas, las políticas de austeridad y de recorte de servicios sociales y públicos, el aumento del gasto militar, etcétera. Es decir, la población apenas constata hoy las diferencias entre las políticas económicas de la socialdemocracia y las de la derecha y extrema derecha neoliberal. Por eso tanta gente acaba optando por la apatía política y, en todo caso, por votar a quienes al menos les prometen que “los nuestros primero”, en esta lucha darwinista de todos contra todos, en la que nos han enfrentado el capitalismo a los de abajo contra los de más abajo. Porque el auge del neofascismo es el síntoma, pero la enfermedad es el capitalismo.
En este sentido vemos como el Real Decreto 905/2025, de 7 de octubre, del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, por el cual se modifica el Real Decreto 640/2021 de creación, reconocimiento y autorización de universidades y centros universitarios, es una medida socialdemócrata que no palía el suculento negocio de chiringuitos privados que han sido impulsados, sobre todo por gobiernos conservadores, pero también socialdemócratas, por todo el territorio estatal. Es una performance que mantiene la estructura como está. No toca el núcleo esencial del problema: la existencia de universidades-chiringuitos privados.