Alcaraz, Sinner y un ‘bolo’ a 38.000 euros el minuto en Corea del Sur
El número uno derrota al italiano en una millonaria exhibición sobre moqueta, previa al Open de Australia, que subraya el protagonismo creciente del formato
Nace este 2026 para Carlos Alcaraz de la misma forma que cerró el curso anterior: con una exhibición. Esta vez en Corea del Sur y, al otro lado la red, replicando nada más y nada menos que Jannik Sinner. Ahora bien, el cartel no conduce a nadie a engaños: mero show. Las modernidades de hoy. Después de cruces aquí y allá, batiéndose los dos en los escenarios más fastuosos del circuito y repartiéndose el gran pastel, se reencuentran para abrir la temporada en un marco sintético y lúdico, que no competitivo, aderezado también de una jugosa cifra que engrosará su cuenta corriente. En concreto, los aproximadamente 2 millones de dólares por cabeza que menciona La Gazzetta dello Sport.
En un calendario de por sí saturado, las exhibiciones continúan ganando el protagonismo que de manera casi proporcional van perdiendo los torneos de perfil intermedio o menor. Mientras estos luchan por subsistir o evitar la irremediable pérdida de peso, los talonarios captan con facilidad a las figuras. Se compite estos días en Brisbane, Adelaida, Auckland o Hong Kong, pero el foco apunta este fin de semana hacia Seúl, donde los dos gigantes pelotean y se divierten durante poco más de hora y media (7-5 y 7-6(6) que termina traduciéndose en un entrenamiento de alto nivel. Pachanga de alto intensidad, a ratos. Nada más. Disfrutan de los trucos los 12.000 asistentes del Inspire Arena, de 100 a 700 euros la entrada.
Y sonríe finalmente Alcaraz, esta vez vencedor. “La rivalidad que tengo con Jannik es un regalo”, afirmaba el día previo el de El Palmar. “No hay mejor manera de empezar el año que jugar contra Carlos”, le correspondía el de San Cándido, quien hasta ahora ha exprimido el formato como nadie, teniendo en cuenta que su doble triunfo en el bolo otoñal de Riad (Six Kings Slam) le ha reportado la friolera de 12 millones de euros (10,3 de euros), a lo que se añade este otro pellizco asiático. Es decir, cada minuto vale oro para los organizadores, quienes no tienen reparo alguno en repartir los cheques con tal de reunir a los dos fenómenos sobre la pista, o al menos a uno de los dos.

