¿Angulas en la cena del Rey?: El riesgo de contribuir a que una especie en peligro se extinga
Tanto si es un bulo como si no, sería bueno que la Familia Real se desmarcase del consumo de este plato
Zarzuela no confirma si la Familia Real cenó angulas o no la noche del 24 de diciembre, tal y como han dado a entender algunos medios de comunicación. Asegura que solo informa de los menús cuando se trata de actos oficiales, pero no de comidas privadas. Respetando la privacidad del Rey y la Reina cuando están pasando un tiempo en familia, en España hay mucha gente pendiente de ellos y este no es cualquier plato navideño. Las angulas son los juveniles de la anguila europea, una especie al borde de la extinción, y su consumo ha pasado a ser, debido a la escasez, una exhibición de estatus. Tanto si es un bulo como si no, sería bueno que los reyes se desmarcasen del consumo de angulas para no contribuir a la extinción de una especie. Si no estaban en su mesa navideña, mejor terminar con una mentira que confunde, que les perjudica a ellos mismos por el rechazo que suscita y que no ayuda en nada a la conservación de este animal. Y, si es verdad que las comieron, sería un gran ejemplo que la Casa Real se comprometiera a partir de ahora con la conservación de las anguilas.
La anguila es un suculento pez que fue extraordinariamente abundante y casi omnipresente, y su pesquería ha sido la más importante de entre las aguas interiores en Europa. Pero comer angulas, sus juveniles, es una innovación cultural del País Vasco, que se ha difundido a lo largo del siglo XX a otros lugares de España. Esa tradición surgió en un contexto de enorme abundancia de angulas. Son comunes los relatos de ríos y arroyos repletos de estos animales, hasta el punto que se dice, quizás con un punto de exageración, que se utilizaban para abonar huertas o alimentar animales. En el País Vasco se las ingeniaron para sacar provecho culinario de ese abundante recurso. Pero la exuberancia angulera que dio pie a esa tradición hace décadas que no existe. La anguila es hoy una especie al borde de la extinción.
En torno a 1980 la anguila europea colapsó. La llegada de angulas a las costas, un indicador de abundancia conocido como reclutamiento, hasta valores en torno al 5% de los observados antes de ese año, una tendencia que nunca se ha revertido. Desde 2008, la anguila europea está considerada una especie . Esta es la máxima categoría de amenaza, la de las especies que están a punto de desaparecer de la faz de la Tierra. Una reacción sensata a este catastrófico escenario hubiese sido dejar de pescar anguilas, buscando la recuperación de la especie. Basta recordar los esfuerzos de conservación dedicados al lince ibérico cuando se le consideraba una especie en peligro crítico, y que le llevaron a salir de esa extrema categoría. Pero con la anguila no ha ocurrido eso. La seguimos pescando y comiendo.