Asier Illarramendi, jugador del Kitchee SC en Hong Kong: “No me arrepiento de ninguna decisión”
El centrocampista ex del Real Madrid y Real Sociedad, que apura su carrera en Asia tras su paso por la MLS con Dallas, repasa su trayectoria deportiva y defiende a Xabi Alonso: “El Madrid no es fácil. A la mínima ya te están metiendo caña”
“El final está más cerca. Pero bueno, ahora vivo el momento. Cuando acabe la temporada ya valoraremos si estamos bien y si tengo todavía ilusión de seguir. En el día a día voy a gusto a entrenar y disfruto. Quiero ir año a año y disfrutar el momento porque, como te he dicho, ya cada vez nos queda menos”. Son palabras de Asier Illarramendi (Mutriku, 1990), que atiende muy amablemente la llamada de EL PAÍS desde Hong-Kong, de momento, su última parada en el fútbol. Atrás quedaron sus años en la Real Sociedad, el Real Madrid y el Dallas de la MLS. El mutrikuarra no se arrepiente “de ninguna decisión tomada”, pese a que no triunfó en el Madrid y pese a que la afición blanquiazul nunca aceptó de buen grado ni su salida al conjunto blanco, ni su decisión de no renovar su contrato para hacer las Américas. A sus 35 años sigue disfrutando del fútbol, siendo consciente, eso sí, de que el final está cada vez más cerca.

Acaba de volver a Hong Kong después de pasar unos días con la familia en su querida Mutriku, localidad que saltó a la fama en el verano de 2013, cuando se anunció su fichaje por el Real Madrid. Para el recuerdo, el jugador rodeado de su cuadrilla el día de su presentación con Florentino Pérez como maestro de ceremonias. “Volver a casa siempre es bonito. Hemos tenido dos semanas de parón. La primera, estuvimos viajando por Australia y los últimos días ya estuvimos en Mutriku, cargando pilas con la familia”, agradece. De vuelta a la que se ha convertido en su casa desde el pasado mes de septiembre, el ex de la Real se siente a gusto. “Después de la aventura en EE UU teníamos las ganas de venir a esta parte del mundo. Es cierto que Hong Kong, en lo que a futbol se refiere, no está al nivel de Japón o China, pero en este momento estamos valorando más tener experiencias que otras cosas porque el cuerpo ya acusa todos los esfuerzos de años anteriores”, reconoce.

En ningún momento de este proceso se le ha pasado por la cabeza colgar las botas. “Yo tenía ganas de seguir. Cuando se terminó lo de Dallas salieron cosas, pero no nos gustaron. Yo seguí entrenando porque si paras, es más jodido arrancar. Me sentía a gusto entrenando y esperando a que surgiera algo que nos motivara”, explica Illarramendi, que tampoco se lo pensó mucho cuando surgió la posibilidad del Kitchee SC. La presencia de un entrenador de Vitoria como es Iñigo Calderón y la de jugadores españoles como Adrián Revilla, Roger Riera o Leandro Martínez le terminaron de convencer. Eso sí, el choque cultural al principio fue “brutal”. “Justo cuando llegamos estuvimos en un hotel cerca de donde entrenamos y es en una zona más local y ahí el choque fue bastante importante”, reconoce Illarra, instalado ya, junto a su mujer Leire, en la planta número 34 de uno de los muchos rascacielos de Hong Kong.


