Cachitos para todos
Con la misma curiosidad con la que esperaba este año el vestido de la Pedroche (ninguna) o la canción nueva de La Oreja de Van Gogh (idem), esperaba la ya clásica edición navideña de Cachitos de hierro y cromo. La falta de expectativas se debía a mi previsión prejuiciada: faldones con chistes cada vez más malos sobre fragmentos de actuaciones musicales cada vez más vistas. Me hacía mucha gracia en sus comienzos, cuando los comentarios eran ingeniosas coñas con referencias populares y de actualidad combinadas con crítica mordaz y bien traída al poder sobre fondo de archivo de RTVE. Nostalgia y mala leche, una buena fórmula. Noticia Relacionada Audiencias de Nochevieja estandar No TVE culmina su remontada y desluce el 'efecto Pedroche' en las Campanadas Lucía Cabanelas 5.823.000 de espectadores acompañaron a Chenoa y Estopa en La 1, dos millones más que los que siguieron las uvas con Antena 3. Telecinco, por detrás de La 2, TV3 y La Sexta, sigue en caída libreEmpecé a perder interés cuando el cambio de gobierno no supuso que cambiara también el blanco de su sátira, quedando claro que la admirable crítica humorística a quien manda no era más que mofa musicalizada del que piensa diferente. La casualidad había querido que, por aquello ahora tan denostado de la alternancia política, lo hubiesen hecho con acierto mientras ostentaba el poder aquel a quien detestaban, pareciendo arrojada valentía lo que no era más que activismo ideológico. Desde entonces, ni rastro de crítica al Gobierno y sus actuaciones, y sí toda hacia el resto de formaciones políticas. Verlo era ya como sentarse en el patio del colegio a comer pipas indolentemente mientras, ante nuestras narices, el abusón le da collejas al gafotas enclenque y le hace la pelota al director. No iba a verlo, digo, pero tras un rato constatando que la gala de fin de año en La 1 era perfectamente intercambiable con la de cualquier año (¿se acuerdan cuando al especial de Nochevieja acudían los artistas, nacionales e internacionales, que habían triunfado durante el año?) y sin saber ni quién eran los presentadores (¿se acuerdan cuando el especial de Nochevieja lo presentaban las caras más conocidas y prestigiosas del momento?) recalé en La 2 a ver qué se cocía. Y, para mi sorpresa, este año sí se pareció la cosa a aquello que fue en sus inicios, lo que habla bastante bien de la dirección y de sus guionistas. Hubo coñita para todos : para los presupuestos generales («La actitud, como los Presupuestos Generales del Estado, pueden estirarse muchos años»), para el transporte («problema matemático: un AVE sale de Tarragona a 310K/h… ¿en qué pueblo te dejará tirado por avería?»), para Santos Cerdán (a propósito de la canción de Gloria Estefan 'Santo Santo', «en Ferraz hace meses que no se la ponen… al parecer les trae recuerdos»), Ábalos («van más apretados que el disco duro en el chándal de la amiga de Ábalos»), Koldo («Bien pagá… el concepto del 95% de los bizums de Koldo»), el Consejo de Ministros («Todo va dabuten: el único punto en el orden del día del último Consejo de Ministros»). Y, más sorprendente todavía, para el Gobierno («Mucha gente sin relación aparente fingiendo que sabe lo que hace: bonita metáfora del Gobierno de coalición»), el PSOE («El contenido de rubias en las Nancys Rubias es equiparable al de socialismo en el PSOE») o, atentos, Pedro Sánchez («El estribillo -la canción era de David Civera- es una versión desechada de la primera carta a la ciudadanía de Sánchez» o «Na na na na na na. La respuesta de Sánchez cuando le preguntan cuánto sabía de la trama Koldo»)) y RTVE («Ahora no hay hueco para los payasos en TVE, tendrían que reciclarse como tertulianos políticos»). Se me ocurren los nombres de unos cuantos a los que debieron atragantérseles las uvas y las primeras copas de champán del 2026. Así, que Abascal («Subtítulos generados por Santiago Abascal tras su discurso de apoyo a Le Pen»), Feijóo («la versión que habla de la relación entre Feijóo y el último resultado electoral se titula Nosentera»), Ayuso («González Amador, en el ático, tapándole los oídos a Ayuso») o incluso Mazón («Este bolero de Antonio Machín ha tenido más versiones que la sobremesa en El Ventorro») recibiesen el correspondiente pellizquito de monja es lo suyo: no se trata de d ejar de satirizar a la oposición política , sino de evitar que el intocable sea, precisamente, el poder ejecutivo. Para mí fue una grata sorpresa este sustancial cambio en el programa, aunque se les cayese algo de ideología desacomplejada («No queremos Europe Living A Celebration mientras Gaza's living a genocidio» o «Con la sentencia del fiscal general del Estado, mucha gente se quedó como sus trajes: a cuadros»). Todos somos humanos. En redes, sin embargo, la cosa estaba más dividida entre los que lo agradecían, los que se indignaban a un lado o a otro (a algunos solo les divierte que aticen al contrario) y los que lo interpretaban como la señal de que se avecina cambio. ¿Ha vuelto el Cachitos primigenio, es facha, es rojo o es el canario en la mina?
