Crans-Montana, un paraíso vacacional alpino convertido en pesadilla
Las dos caras de una misma moneda se pueden ver en Crans-Montana: la de unos vecinos devastados por el incendio en un conocido bar del pueblo, que ha causado la muerte de 40 personas y otras 119 están gravemente heridas , y la de uno turistas que continúan lo que habían venido a hacer aquí: esquiar.«El pueblo ha muerto y la estación también», dice Laura, una vecina de esta localidad suiza. Vive hace más de 30 años aquí. Laura describe Crans-Montana como «el paraíso helado» . «Aquí nunca pasa nada, alguna vez hemos tenido sustos con los que vienen a esquiar por accidentes, pero es un lugar donde la gente viene a disfrutar, a descansar y esto ha roto todo», cuenta.Pocos son los que pasan por la improvisada capilla ardiente levantada con flores y velas frente al bar de los horrores y no se paran un minuto y en silencio leen los mensajes que los vecinos han ido dejando. Y es fácil ver las lágrimas en los rostros de los vecinos que saben que lo que pasó la noche del 31 de diciembre al 1 de enero no se olvidará en mucho tiempo. Daniel y su pareja son dos suizos que viven en Berna, la capital, pero que llevan viniendo a Crans Montana en estas fechas desde hacen más de diez años. Aunque no conocen a nadie de las víctimas, han querido acercarse y depositar un ramo de flores: «Es una tragedia. Sentimos mucha pena por lo sucedido» .Familias enteras han estado peregrinando durante estos días para mostrar su apoyo a las familias de las víctimas y sobre todo, muchos chicos y chicas jóvenes que esa noche no fueron al bar Le Constellation, pero que saben que les podía haber ocurrido a cualquiera de ellos. Que el trágico suceso haya afectado en gran parte a chavales de entre 16 y 25 años ha afectado sobremanera al pueblo, que se ha volcado con las familias de las víctimas. Negocios cerradosEn todo el pueblo, los residentes están devastados, compartiendo noticias de la tragedia y enviándose la información más reciente por WhatsApp. Muchos también están preocupados por los vecinos y comerciantes de la zona. Varios establecimientos que están en los alrededroes del bar se mantienen cerrados. 'Abrimos el lunes 5. Cualquier petición llamen al teléfono...', se puede leer en la puerta de una librería a escasos 10 metros del bar . 'Cerrado por respeto a las víctimas' , cuelga de la puerta de una tienda de ropa. Otros, como el Cafe-Bar 1900, justo en la acera de enfrente de Le Constellation, volvió a abrir sus puertas ayer y se ha convertido en el lugar de descanso y recarga para las decenas de periodistas que se han desplegado en el lugar. «Tenemos que seguir trabajando. Cerramos los primeros días por respecto y también porque las autoridades estaban investigando si podía haber afectado a algún otro lugar», dice una de las camareras.Sin embargo, unos metros más lejos de la Rue Centrale, donde se produjo el inciendio, la vida continua en este balneario-estación. Los turistas y deportistas van bien ataviados con sus trajes de esquí, sus botas, cascos y las tablas a sus espaldas para dar comienzo a una nueva jornada entre montañas y pistas nevadas. El día acompaña: hay nieve y el sol es intenso.«Es muy triste lo que ha pasado. Acompañamos en el sentimiento a las familias de las víctimas. Nosotros hemos venido a pasar unos días esquiando en la zona y mientras podamos, lo haremos», asegura Dominique, de Ginebra que ha venido con toda su familia.Cada año, este lugar de poco más de 11.000 habitantes , recibe más de tres millones de turistas en busca de una experiencia única. Es una de las estaciones de esquí más grandes y soleadas de los Alpes suizos y sede de Copas del Mundo de esquí alpino y se nota: todas las tiendas van dirigidas a este tipo de deporte y los hoteles y apartamentos turísticos llenan las calles nevadas. La vida continúa en Crans-Montana.

