De reuniones constantes a encuentros obligados: cuando la Navidad se convierte en una excesiva maratón social
La sobrecarga emocional y económica y la falta de tiempo a solas en estas fechas pueden afectar al bienestar mental y aumentar el estrés, especialmente cuando se suman reuniones con personas no deseadas que se aceptan por compromiso
Cada año, millones de personas se reúnen con sus seres queridos a lo largo de los últimos días del año y los primeros del nuevo. En muchos casos, son jornadas que se esperan durante el resto de las 52 semanas, pero, en otros, supone un desafío a la hora de incrementar las relaciones sociales, especialmente aquellas cuya obligatoriedad moral pesa más que el ánimo personal. “A mí me gusta aquello que dicen de volver a casa por Navidad. Soy de las que cuando va llegando noviembre, ya se pone a pensar en diciembre y en regresar durante unos días con mi familia. Pero también es verdad que a veces siento que no tengo tiempo para mí misma”, declara Sofía, de 29 años, seis de ellos lejos de su ciudad natal. Ella no es la única que se siente así. ¿Son las fechas navideñas un tiempo de mayor estrés que otros momentos del año?
“Ahora mismo, la mayoría de las terapias son por lo mismo: personas que viven en el extranjero y van a visitar a sus familiares después de mucho tiempo. La Navidad es un periodo especialmente activador a nivel emocional porque se concentran muchas expectativas sociales, el estar bien, disfrutar y reunirse”, explica Ángela García, psicóloga sanitaria y experta en ansiedad. “Para algunas personas, lejos de ser un periodo de descanso, es una sobrecarga emocional, social y económica, y todo eso aumenta el estrés”, añade.
También suele agobiar el hecho de pensar en mantener interacciones sociales de manera obligada con quien no hay tanta afinidad, por el simple hecho de pertenecer al conjunto de las personas con quien hay que pasar los días más señalados. “A veces, los encuentros por Navidad pueden ser agradables, pero, en otras ocasiones, pueden ser incómodos o difíciles, y eso puede generar mucho estrés. Además, también hay una expectativa de cómo deberíamos sentirnos en Navidad, de que tenemos que estar felices y todo tiene que ser bonito, y eso genera también presión y estrés”, advierte por su parte Adriana Reyes, psicóloga y fundadora del Centro psicoemociónat.
Según una encuesta de la Asociación Americana de Psicología, casi nueve de cada 10 estadounidenses lamentan que diferentes preocupaciones, como el dinero, el duelo y anticipar , les causan estrés en Navidad. Aunque el 49% describe los niveles de estrés como moderados, alrededor del 41% afirma que habían aumentado respecto al resto del año.

