Del intervencionismo de Trump a una burbuja de la IA: qué puede romper los mercados en 2026
SOURCE:El Pais|BY:Caio Mattos
La guerra arancelaria da señales de moderación, pero muchos analistas apuntan que el impacto en el comercio se sentirá este año
El mundo no es perfecto, y tampoco lo es el mercado. Pese a que las Bolsas de Estados Unidos y Europa se encuentren en zona de máximos históricos y que seguirán en alza en 2026, según la mayoría de las previsiones, la variedad de frentes geopolíticos abiertos incita a la cautela. En los diez días que van de ejercicio, EE UU ha intervenido militarmente en un país y secuestrado su jefe de Estado. La injerencia sobre Venezuela ha dado paso a las amenazas del presidente Donald Trump sobre Colombia y sobre invadir y anexar Groenlandia, lo que genera incertidumbre, lo que menos les gusta a los inversores.
Además, algunos fantasmas de 2025 vuelven. El ruido sobre una eventual burbuja de la inteligencia artificial (IA) es cada vez mayor y, por primera vez, más de la mitad de los gestores de fondos se la creen, según la última encuesta realizada por Bank of America.
Otro interrogante abierto es el mercado del crédito privado. La entrada en bancarrota del fabricante de piezas de automoción estadounidense First Brands a finales del año pasado desencadenó la quiebra de dos de las mayores empresas de préstamo directo de ese sector, Tricolor y Primalend. “Cuando ves una cucaracha, probablemente hay más”, llegó a alertar el consejero delegado de JP Morgan, Jamie Dimon.
El giro imperialista de Trump ha dejado en un segundo plano la guerra arancelaria. Pero las apariencias engañan: el Supremo estadounidense debe dirimir sobre la legalidad de los aranceles fijados hasta ahora y que han forzado un acuerdo con la Unión Europea y la tregua de un año con China. Muchos analistas apuntan que los principales impactos de los aranceles en la economía internacional se sentirán a partir de 2026.
La resaca del ataque estadounidense a Venezuela no se ha sentido en los mercados. Los valores relacionados con la industria de defensa, en especial en Europa, donde registran su mejor arranque de año visto en este siglo, se están viendo impulsados. Más allá del impacto a corto plazo, los analistas de Morgan Stanley inciden en el papel que pueda tener la ola intervencionista en el dólar. “La reacción de la divisa ante acontecimientos clave tiene capacidad para generar movimientos de precios sostenibles. Por ahora, observamos para ver hacia dónde soplan los vientos”, apuntan en un informe.
El dólar se desplomó en 2025 casi un 10% con respecto al resto de principales divisas, un descenso que no sufría desde hacía ocho años. En medio de las dudas sobre el mercado laboral en EE UU —las contrataciones en 2025 son las más bajas desde el primer año de la pandemia—, este es un año de relevos en la Reserva Federal. En febrero se renovarán todos los gobernadores regionales, que representan casi la mitad de los votos en la decisión sobre los tipos. El plato fuerte llegará en mayo, con la sustitución de Jerome Powell como presidente del banco central, a manos probablemente a un aliado de Trump que se pliegue a sus peticiones de rebaja de tipos.
“El riesgo extremo más subestimado en 2026 es que la Fed flexibilice la política monetaria más de lo que justifican las condiciones económicas, reavivando inadvertidamente la inflación”, ha reconocido Lale Akoner, estratega de mercado global de eToro. A la espera del dato de diciembre, que se conocerá la próxima semana, en noviembre la inflación estadounidense se moderó hasta el 2,7%, aunque se mantiene aún lejos del objetivo del 2%.
Corrección (o burbuja) en las Bolsas
El consenso de los analistas recopilado por Bloomberg confía en que la Bolsa mantendrá su tendencia alcista en 2026, aunque de una forma más moderada. Con todo, cada vez hay más alertas sobre los riesgos. “Creemos que el superciclo de la IA continuará en 2026, pero esperamos más volatilidad”, sentencian los analistas de Citi en sus perspectivas para el año.
Los primeros ejecutivos de Goldman Sachs y Morgan Stanley anticiparon hace un par de meses una corrección bursátil superior al 10% dentro de dos años. “Simplemente, significa que las cosas funcionan y luego se retraen para que la gente pueda reevaluar la situación”, sopesó el consejero delegado de Goldman Sachs, David Solomon.
Tras el furor mostrado ante todas las cotizadas con exposición a la inteligencia artificial, el mercado ha pasado a ser más selectivo. En especial, a medida que las tecnológicas han acudido al endeudamiento para financiar unas inversiones cuyos retornos siguen inciertos. Esa cautela provocó estuvo detrás de la corrección registrada a finales del año por Nvidia, Meta y Oracle, tres paladines del sector. Oracle, en especial, tiene motivos para preocuparse: su mayor cliente, OpenAI, asumirá sus primeros vencimientos de deuda en la segunda mitad del año, según recuerda Citi. Un eventual impago o aplazamiento arrastraría el precio de la acción del proveedor de cloud.
La tensión sobre el crédito privado persiste
La primera ficha de dominó en el mercado del crédito privado ya ha caído con First Brands. En la misma línea de las “cucarachas” de las que hablaba Dimon, el gobernador del Banco de Inglaterra, Andrew Bailey, se planteó: “¿Son estos casos idiosincrásicos, o son lo que yo llamo el canario en la mina de carbón?”. Las empresas de crédito privado tienen mala fama por su opacidad: ofrecen préstamos como la banca tradicional, pero no están sometidas a los mismos requisitos de transparencia sobre sus intereses ni de presentar ciertos niveles de solvencia.
Conocidos en la jerga financiera como “la banca en la sombra”, estas entidades que viabilizaron la crisis del mercado inmobiliario en 2008 han vuelto a impulsar el mercado de préstamos en EE UU. “Todo el préstamo de riesgo se ha hecho en la sombra”, advirtió Raphaël Gallardo, el economista jefe de Carmignac. En Europa, el BCE alertó en noviembre pasado que el 10% de los activos de la banca en la eurozona está expuesta al crédito privado. Es especialmente elevada en Alemania, Francia, Países Bajos e Irlanda.
Los aranceles se hacen presentes
Los tiempos de la política y del comercio internacional no son los mismos. Los aranceles de Donald Trump empezarán a sentirse ya en los puertos a partir de este año, según la industria naviera. En mediados de diciembre, el investigador John McCown, del grupo de estudios Centro de Estrategias Marítimas, afirmó en un informe que “las cadenas mundiales de suministro de contenedores han comenzado a adaptarse y a reconfigurar los patrones comerciales”.
Otro batacazo podría sentirse de forma inminente, con el veredicto del Tribunal Supremo de estadounidense sobre la constitucionalidad de los aranceles. Una anulación provocaría un desplome del mercado de deuda estadounidense (el Gobierno perdería más de dos billones de dólares en ingresos hasta 2035), del mismo modo que el anuncio de los gravámenes hundió la Bolsa en abril pasado, aunque se espera que si son anulados sean sustituidos por otros. Algunos fondos de cobertura (hedge funds) ya apuestan por la revocación y han venido adquiriendo los derechos a cobrar las devoluciones de los aranceles recaudados en 2025 por la administración estadounidense.
Elecciones
Trump se someterá en noviembre a las elecciones de mitad de mandato. Un evento que será un plebiscito sobre su regreso a la Casa Blanca y en el que se podrá comprobar la acogida de los ciudadanos estadounidenses a la guerra arancelaria y su impacto en los precios, su política de inmigración y el mercado de trabajo. “Tenemos que ganar las de mitad de mandato porque si no ganamos... Encontrarán una excusa para destituirme. Me van a destituir", ha asegurado el presidente estadounidense. Desde Fidelity, Donatella Principe, directora de estrategia de mercado de Europa Continental, apunta que “si pierde una de las dos cámaras, Trump pierde el poder”.
Fuera de Estados Unidos el año estará marcado por las elecciones en varias economías emergentes, como Hungría, Brasil y Colombia. Con todo, los analistas lo tienen claro: el verdadero cisne negro saldrá de otra parte.