Desmantelado un entramado criminal de estafas masivas por toda España con centro de operaciones en Torrevieja
La operación ha concluido con la detención de 14 personas.
La Guardia Civil ha finalizado una compleja investigación iniciada a principios de 2024 que ha permitido desmantelar un entramado criminal de estafas masivas con medios de pago cuyas víctimas se encontraban repartidas por todo el territorio nacional. No obstante, los cargos fraudulentos se materializaban principalmente en la comarca de la Vega Baja del Segura y en la localidad de Torrevieja (Alicante).
Gracias a estas actuaciones se han esclarecido más de 986 estafas, con un perjuicio económico superior a los 200.000 euros, y se ha identificado a cerca de 200 víctimas repartidas por casi todo el territorio nacional. Los presuntos miembros de la organización han sido detenidos en Torrevieja más en localidades de las provincias de Alicante y Albacete así como en Ibiza.
La investigación se inició tras detectarse un "notable incremento de estafas" y, debido a la complejidad del entramado delictivo, se ha desarrollado en tres fases coordinadas. Esto ha permitido desmantelar una organización criminal, detener a 14 personas, practicar tres registros domiciliarios en Torrevieja e intervenir abundante material tecnológico utilizado para la comisión de los delitos, según ha informado el instituto armado en un comunicado.
Los agentes pudieron constatar la existencia de un circuito clandestino "flexible" supuestamente dedicado al mercadeo ilícito de medios de pago, tanto físicos como virtuales, estructurado en distintos escalones. El entramado abarcaba desde los responsables técnicos de la obtención ilícita de datos, pasando por intermediarios, hasta las denominadas "mulas", encargadas de materializar las estafas mediante extracciones de efectivo y pagos fraudulentos en cajeros automáticos, establecimientos comerciales, salones de juego y casas de apuestas de la zona.
El modus operandi consistía principalmente en la creación de enlaces y páginas web fraudulentas que suplantaban a entidades bancarias, compañías de telecomunicaciones de primer nivel e incluso organismos públicos, a través de campañas masivas de smishing (envío de SMS). Las víctimas, engañadas, facilitaban sus credenciales bancarias, que, posteriormente, eran utilizadas por los delincuentes para enrolar tarjetas en dispositivos móviles y realizar cargos y extracciones fraudulentas.
Las pesquisas se centraron inicialmente en la rama criminal más activa, responsable de campañas masivas de SMS fraudulentos. Gracias a la coordinación con unidades de investigación de la Guardia Civil en hasta 40 provincias españolas, se logró esclarecer un "elevado" número de operaciones fraudulentas relacionadas entre sí.