Dime cómo tienes tus encías y te diré cómo estás de salud: la periodontitis como señal de alarma más allá de la boca
SOURCE:El Pais|BY:Jessica Mouzo Quintáns
Esta infección de los tejidos de soporte de los dientes, muy común y poco diagnosticada, está relacionada con el riesgo de sufrir otras enfermedades cardiovasculares y metabólicas
Los humanos nunca estamos solos: millones de diminutas formas de vida habitan en nuestro organismo y nos acompañan a todas partes. Quizás la comunidad más popular es ese microbioma que puebla el intestino y al que se le atribuye un papel fundamental para la vida, pero ese mundo viviente está en todas partes: en la piel, en la vagina, en los pulmones, en la boca… Ahí, de hecho, en la cavidad oral, puerta de entrada al organismo, los microbios juegan también un papel clave en la salud y en la enfermedad. Un desequilibrio en esa convivencia puede generar periodontitis, una compleja infección de los tejidos que dan soporte a los dientes y que está estrechamente vinculada con el riesgo de desarrollar otras dolencias cardiovasculares y metabólicas.
La periodontitis, que afecta hasta al 11% de la población, es una enfermedad inflamatoria crónica y, si no se trata, puede acarrear la pérdida de piezas dentales y un empeoramiento de la salud bucodental global. Pero su impacto, en realidad, trasciende de lejos el entorno de la boca: puede dar pistas de la salud global de una persona, pues su aparición está muy ligada a otras enfermedades, como la diabetes, o a un aumento del riesgo de desarrollar problemas cardiovasculares o complicaciones en el embarazo, por ejemplo.
“No existe salud sin salud oral: la salud local de la boca impacta en la salud general”, resume Paula Matesanz, presidenta de la Sociedad Española de Periodoncia. Pero recuerda que si algo tienen de positivo las enfermedades de la boca es que se pueden prevenir con las medidas adecuadas: “Buena higiene, con cepillado de dientes después de cada comida y herramientas de higiene interdental [por ejemplo, hilo dental porque el cepillo ahí no llega], uso de algún colutorio si fuese necesario y visitas al dentista una vez al año”. En juego no solo está la parte estética de una sonrisa cuidada, sino la salud de todo el organismo.
Problemas cardiovasculares
“Hay una asociación entre enfermedad periodontal y enfermedad cardiovascular. Las personas con periodontitis tienen más incidencia de , ejemplifica Ignacio Fernández Lozano, presidente de la Sociedad Española de Cardiología (SEC). En concreto, las personas con periodontitis tienen entre dos y tres veces más riesgo de sufrir un infarto, un ictus o cualquier otro cuadro cardiovascular grave.
Según el cardiólogo, “comparten factores de riesgo”. Por ejemplo, tabaquismo, estrés, diabetes u obesidad. Pero también la cardiopatía isquémica, ocasionada por el estrechamiento de las arterias (aterosclerosis), se relaciona mucho con la inflamación; y la periodontitis genera un estado inflamatorio de bajo grado.
Lo que sucede es que se produce un desequilibrio (disbiosis) en ese ecosistema microbiano y un grupo de bacterias empieza a crecer por debajo de la encía, llevándose por delante todo lo que se encuentra a su paso. Así, la infección avanza comiéndose ese tejido que une los dientes al hueso, ese soporte va perdiendo altura y la pieza dental puede acabar cayéndose.
“Cuando hay un ataque bacteriano, el cuerpo, como ocurre ante cualquier otro patógeno, tiene una respuesta inflamatoria. Con la periodontitis no hay una inflamación aguda, como la de un flemón, pero sí hay un mecanismo en marcha cuando se produce la agresión”, explica Matesanz. El problema es que esa inflamación no solo es ineficaz contra las bacterias: hace que estos microbios se perpetúen y complica aún más la situación.
Por eso es fundamental ponerle remedio a esta enfermedad cuanto antes con un tratamiento mecánico, que consiste en limpiar esas bacterias que se acumulan bajo las encías. “La periodontitis es un proceso irreversible: esa pérdida de altura del tejido que da soporte al diente no se recupera, pero lo que sí puedes hacer es vivir libre de la enfermedad, aunque volverás a recaer si vuelven los factores de riesgo”, afirma la odontóloga.
Señales de alarma
Hay señales de alarma que anuncian una periodontitis, advertencias de que la salud de las encías empieza a fallar: “Puede haber sangrado e inflamación de las encías, mal sabor y olor de boca, movilidad de los dientes, efecto del diente más largo o espacio entre las piezas… Aunque no todo aparece a la vez ni en la misma intensidad”, explica Matesanz.
No tomar medidas conlleva riesgos: la pérdida de piezas dentales es uno de ellos, pero más allá del impacto estético y funcional, los expertos vuelven a poner el foco en su relación con otras enfermedades. De alguna manera, a partir de ese estado inflamatorio constante en la boca, el cuerpo entero se pone a reaccionar. Se sabe que la inflamación crónica actúa como una especie de asesino silencioso y está implicada en el origen de muchas enfermedades crónicas.
Por ejemplo, con enfermedades autoinmunes, como la artritis reumatoide, pero también se ha visto una relación, aunque más limitada, con algunos tipos de tumores (de cavidad orofaríngea, tracto digestivo superior y páncreas).
Periodontitis y embarazo
La vía inflamatoria también justificaría, por ejemplo, el vínculo de la periodontitis con el embarazo, abunda Matesanz: “No es que el embarazo te predisponga a la enfermedad. Eso es un bulo, pero es verdad que, si hay una enfermedad previa no diagnosticada, se puede agudizar o acelerar en el embarazo. Por eso es muy importante que la boca esté en buen estado si estás embarazada”.
Los principales resultados adversos del embarazo asociados con la enfermedad periodontal incluyen bajo peso al nacer, parto prematuro y preeclampsia.
La diabetes y la periodontitis también funcionan como vasos comunicantes. La relación es bidireccional porque esta última aumenta el riesgo de desarrollar la enfermedad metabólica y también dificulta su control. “Comparten factores de riesgo, como el sedentarismo, la mala dieta, el tabaquismo o el estrés: eso es un cóctel perfecto para la periodontitis, pero también para otras enfermedades”, explica Matesanz.
Otro mecanismo que ayudaría a explicar la relación con otras enfermedades es que esas bacterias de la boca pueden circular por el organismo y hacer mella en otros órganos: “Se han encontrado en muestras de cerebro, en tumores, en ateroma [placas de grasa y colesterol que se pegan a las arterias y pueden causar infartos], en muestras de tejido respiratorio…”.
La saliva y la placa en la cavidad oral se pueden convertir en un almacén de patógenos y permiten su paso gradual al sistema respiratorio. De hecho, la periodontitis también se ha vinculado con la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) y con la neumonía. Incluso la comunidad científica estudia su relación con el alzhéimer. “El mecanismo con respecto a la relación entre la periodontitis y el deterioro cognitivo aún no se comprende bien, pero hay suficiente evidencia para respaldar el papel de la inflamación sistémica”, plantea una revisión científica de 2022.
Los expertos matizan que no se ha establecido una relación de causalidad con las enfermedades mencionadas: no todas las personas con periodontitis van a tener alzhéimer o un infarto. Pero sí coinciden en que la enfermedad periodontal da pistas sobre la salud global y tratarla es positivo para el bienestar global del organismo. Empezando por la boca, pero más allá de ella también.