Dos series policíacas rodadas en el País Vasco que no te puedes perder
Innato y Romi son dos buenas series españolas con algunas coincidencias: las dos encajan están ambientadas en la misma región y encajan en el subgénero de detectivescas
Innato y Romi son dos series españolas con algunas coincidencias: las dos desarrollan sus tramas en el País Vasco, en Vitoria la primera y en Bilbao la segunda, las dos encajan en el subgénero de detectivescas y ambas tienen un final abierto, lo que sugiere segundas temporadas si así lo deciden los índices de audiencia, el indiscutible e indiscutido baremo del éxito popular, segundas oportunidades que difícilmente se asegurarían, por ejemplo, nuestros dilectos políticos tras su primera intervención parlamentaria.
Los ocho episodios de Innato, serie creada por Fran Carballal y Enrique Lojo que distribuye Netflix muestran las complejas relaciones familiares de los Garay, una complejidad justificada si sabemos desde el primer capítulo que Félix, el patriarca, un sólido Imanol Arias, acaba de salir de la cárcel tras 25 años de condena por tres asesinatos, y su hija Sara, Elena Anaya, se cambió el apellido para ocultar a su marido y a su hijo sus orígenes. Dos curtidos protagonistas a los que hay que añadir a Emma Suárez, la policía que tratará de resolver los nuevos crímenes que se producen tras la excarcelación del personaje interpretado por Imanol Arias. Una serie notable, con una realización sobria, sin ninguna recreación morbosa pese a la densidad dramática de la historia.
Romi, por su parte, es de nuevo un ejemplo de los estupendos actores jóvenes que han surgido, y surgen, por la producción de series de televisión. En este caso hablamos de María Cerezuela y Edurne Azkarate, que asumen el protagonismo de los ocho capítulos de la primera temporada de esta serie con gran profesionalidad, arropadas por los ya muy rodados Unax Ugalde y Asier Etxeandia, entre otros, y creada por Iker Aizcoitia para Mediaset y Prime Video. Una detective privada, Cerezuela, hija de la jefa de la unidad de homicidios de la Ertzaintza y obsesionada con aclarar si la muerte de su padre fue un accidente portuario o un asesinato tras una explosión que presenció con 10 años de edad y que le produjo desde entonces una sordera profunda, tratará de resolver diversos casos con la ayuda de su becaria Azkarate, en un Bilbao mostrado muy sugestivamente, Getxo y un espléndido caserío a los que añadir el acierto de incluir diversas y relajantes secuencias de remo.
Oligarcas corruptos, mafiosos… ¡es la codicia, estúpidos!; relaciones lésbicas, heterosexuales… ¡es el amor, estúpidos! y las magníficas interpretaciones de sus dos jóvenes protagonistas explican la calidad de Romi.