Echando de menos a Ramón García
Reconozco que el vestido de la Pedroche (Antena 3) ya no despierta en mí ninguna curiosidad, que no tengo ni idea de quién es Xuxo Jones (Tele 5) y que ver a Chenoa y Estopa (RTVE) me confunde y no sé si entramos en 2026 o en 2002. Y yo así, confundida, no puedo estrenar año. Pedroche efeAsí que este 2025 he decidido despedirlo viendo las campanadas en el canal de Youtube del escritor Javier Santamarta, que las retransmitía desde el Real Sitio de San Lorenzo de El Escorial. Venía yo, además, de ver a Santiago Segura queriendo comprar (qué risa, qué jolgorio) el primer anuncio del año en La 1 (ay, qué gracia) con una hucha de cerdito (te meas) para promocionar el estreno de su próxima película, Torrente presidente, cuyo guión ha sido elaborado en gran parte, me temo, por la UCO. Con la Pedroche, además, dedicando su vestido, que parecía que se había caído la moza del balcón desde un octavo y había atravesado todos los tendales del edificio llevándose puesta la colada, a la lucha contra el cáncer. Y a los de La Oreja de Van Gogh, haciéndose los jóvenes, a sus cincuenta, con Amaia Montero envuelta en el nórdico como si acabara de caerse de la cama y le hubiese dado por cantar. Necesitaba, solidarícense con mi drama, un poco de estilo, de buen gusto, de glamour. Un poco más de tela, menos transparencia gratuita, menos zapatilla blanca con esmoquin para hacerse el rebelde en una gerontotardoadolescencia mal gestionada, menos señor de cincuenta poniendo cara de estar dándolo todo en el mundo del pop. Amaia Montero ABCCómo se echan de menos aquellas campanadas con Ana Obregón y Ramón García en capa española (gracias, Santamarta, por eso), explicando con bendita paciencia lo que son los cuartos, lo que es el carrillón, lo que son las campanadas de verdad de la buena. Noticia Relacionada estandar No 'Todos estamos bailando la misma canción', el regreso espiritual de La Oreja de Van Gogh Nacho Serrano El primer single del grupo tras la vuelta de Amaia Montero se ha estrenado en el especial de RTVE antes de las campanadas de fin de añoAsí que las uvas (de gominola, lo reconozco) me las comí conectada a Youtube, traicionando a los medios tradicionales porque ellos se lo han buscado. Eso sí, luego conecté con los canales clásicos de televisión para ver los especiales de Navidad, vestida para la ocasión: pijama del Grinch, calcetines calentitos con campanillas, matasuegras y bombones (que no se diga que no hay actitud). Empezó la cosa regu, no quiero mentirles. Casi me voy a dormir (y se pierden ustedes este resumen) porque en La 1 de RTVE decidieron que era buena idea coger a todas sus caras conocidas, ponerlas delante de un micrófono, decirles que se hagan los intensos (un poco USA for Africa en el 85, versión Vallecas) y darle al autotune mientras cantan cosas como «hay mil recuerdos que desde niños nos hicieron como somos», «compartimos ilusión, la que tienes y deseas conseguir» o «así es el camino en un mundo que gira sin cesar». Imagen de archivo ABCQuiero pensar que es cosa de pereza combinada con inteligencia artificial (qué inventazo es Suno) y que no hemos pagado entre todos a un jeta destalentado primo de alguien y con organillo para ponerle música emotiva a una redacción deficiente de segundo de primaria. Luego, lo reconozco, me hipnotizó el cringe (que dicen los modernos) y me quedé pegada a la pantalla: por un momento pensé que estábamos entrando en 2001 cuando salió a cantar Amaral. Pero luego apareció Luz Casal y pensé que era 1995. Luz Casal abcLuego Marta Sánchez y felicité por WhatsApp a mis seres queridos el 1986 y, al aparecer Víctor Manuel, celebré la entrada en 1976 y el fin de la dictadura. Después actuó Carlos Baute, que es aquel que cantaba con Marta Sánchez, la del 86, aquello de Colgando en tus manos, del 2008 o 2009, a saber. Es a Marta Sánchez lo que el del gorro a Amaral: el otro. Marta Sánchez abcLlegamos a finales de los noventa gracias a Café Quijano y en medio salió gente a la que yo no conozco, pero es que tampoco conozco a los que presentaban tan dicharacheros. Pero no son horas de levantarme a mirarlo, que diría Umbral. Dejémoslo en que este viaje en el tiempo, sin necesidad de fluído García ni anacronópete, no está pagado. Al año que viene pueden volver a poner el mismo programa, que no se va a notar.
