El ataque de EEUU a Venezuela y la conexión con el petróleo: de la caída de un gigante a las aspiraciones de Trump
El país, que cuenta con las mayores reservas probadas de petróleo del mundo, produce una cuarta parte del crudo que sacaba al mercado antes del chavismo
La economía, y más concretamente los recursos naturales, suponen una de las piezas clave de la operación 'Resolución Absoluta', que se selló la madrugada del sábado con varios ataques sobre objetivos militares venezolanos y con la detención de Nicolás Maduro. El control de la producción de petróleo del país es esencial en los esfuerzos de Estados Unidos por evitar una crisis de abastecimiento de diésel en su propio territorio. Su presidente, Donald Trump, ya había dejado claro en numerosas ocasiones que van a estar "muy involucrados" en la industria petrolera de su vecino del Sur.
Venezuela cuenta con las mayores reservas probadas de petróleo del mundo por delante de Canadá, alrededor de 303.000 millones de barriles, según estimaciones de la Administración de Información Energética de EEUU (EIA, por sus siglas en inglés) y, sin embargo, apenas alcanza el 0,8% de la producción global de 'oro negro' con un millón de barriles diarios. Esta cantidad representa una cuarta parte de lo que el país producía antes de la llegada de Hugo Chávez al poder hace más de dos décadas (1999). Desde entonces, la que fuera una de las industrias más potentes del planeta -tras la primera crisis del petróleo (1973) y hasta bien entrada la década de los 90- se ha visto golpeada por la falta de inversión y de mantenimiento, la crisis económica y los efectos de las sanciones.
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Actualmente, los campos petrolíferos venezolanos operados por empresas extranjeras suponen sólo una pequeña parte del total, explica a este diario Ignacio Urbasos Arbeloa, investigador en el área de Energía y Clima del Real Instituto Elcano, quien ve difícil que la situación pueda revertirse y que Venezuela vuelva a ser la potencia petrolera de antaño, al menos en el corto plazo. El experto recuerda los casos de Libia e Iraq. La primera no ha vuelto a recuperar los niveles de producción previos a la caída de Muamar el Gadafi en octubre de 2011; y la segunda ha tardado más de una década en lograrlo tras la guerra de 2003.
"El petróleo venezolano es pesado y de calidad baja, no es especialmente fácil ni barato de producir. Si a Arabia Saudí le cuesta 4 dólares producir un barril, Venezuela tiene que dedicar no menos de 25 dólares", explica el experto de Elcano. A lo largo de las dos últimas décadas, el abandono ha hecho que se hayan perdido las infraestructuras que permitían mezclarlo con un crudo más ligero. Las compañías internacionales sí cuentan con esa capacidad, pero su actividad en el país ha sido objeto de restricciones importantes.