El Barça conquista ante el Real Madrid un clásico gigantesco en la final de la Supercopa
Raphinha, con un doblete, lidera el triunfo azulgrana en la disputa del primer título de la temporada contra un conjunto blanco que compite bien e iguala dos veces el encuentro con un gran Vinicius
Liderado por Raphinha, el Barcelona se metió en el zurrón el primer título de la temporada. La Supercopa es el cuarto título por jerarquía, pero el partido que compusieron el Madrid y los azulgrana fue digno de una final de más rango. Cada uno en su verdad. El Barça dominador y el Madrid, con Vinicius como estilete, gremial y maximizando sus armas para competir y espantar el fantasma de una goleada que acabara con su entrenador. El vibrante duelo estuvo salpicado de todos los ingredientes que engrandecen el juego. Emoción, tensión y detalles virgueros que encumbraron la cita, resuelta con un ajustado 3-2 porque el Madrid combatió hasta el final.
BCNBarcelona

3
Joan García, Alejandro Balde, Jules Koundé, Pau Cubarsí, Eric García (Gerard Martín, min. 82), Pedri, Frenkie de Jong, Fermín López (Dani Olmo, min. 65), Robert Lewandowski (Ferran Torres, min. 65), Raphinha (Marcus Rashford, min. 82) y Lamine Yamal (Ronald Araujo, min. 92)
RMAReal Madrid
2

Thibaut Courtois, Álvaro Carreras, Aurélien Tchouaméni, Raúl Asencio, Dean Huijsen (David Alaba, min. 75), Jude Bellingham, Rodrygo, Eduardo Camavinga (Dani Ceballos, min. 81), Federico Valverde (Arda Güler, min. 67), Vinícius Júnior (Franco Mastantuono, min. 81) y Gonzalo García (Kylian Mbappé, min. 75)
Goles 1-0 min. 35: Raphinha. 1-1 min. 46: Vinicius Junior. 2-1 min. 48: Lewandowski. 2-2 min. 50: Gonzalo García. 3-2 min. 72: Raphinha
Arbitro José Luis Munuera Montero
Tarjetas amarillas Federico Valverde (min. 56), Eric Garcia (min. 56), Raúl Asencio (min. 56), Álvaro Carreras (min. 81), Pedri (min. 85)
Tarjetas rojas Frenkie De Jong (min. 90)
Cuando el fútbol lo dominan los extremos el juego se embellece y se torna imprevisible. Por ahí, Raphinha y Vinicius fueron los dos grandes animadores de la noche. El azulgrana fue una vez más alma y arma de su equipo. Lo mismo se marca un cruce providencial para evitar un gol de Vinicius que dribla, asiste o dispara y marca. Enfrente, el madridista se reivindicó tras varios partidos mohíno. El gol que hizo para el empate a uno fue una oda a la posición. De la cal al área
Fue un clasicazo, bien articulado por Flick y Alonso. Éste dejó en la reserva a Mbappé. La prudencia aconsejó que Gonzalo comandara el ataque madridista. Y también que Tchouameni deshormigonara el centro del campo como pareja de Camavinga para ejercer como central y hermano mayor ante la presunta debilidad defensiva aérea de Asencio y de Huijsen. Un plan realista y pragmático urdido bajo la intimidación de la crecida con la que el Barça se había plantado en la final tras apisonar al Athletic. El Madrid jugó a esconder sus flaquezas y potenciar la virtud ofensiva más directa, la velocidad y el desborde de Vinicius y Rodrygo. Engendró un partido largo a fuerza de trabarlo cuando el Barça tuvo que mascarlo pase a pase y desbocarlo a la mínima que pudo poner a correr a Vinicius . Y cuando la presión azulgrana aconsejó minimizar riesgos, pelota larga para el estajanovismo de Gonzalo. Enfrente, Flick tomó una decisión incómoda concediéndole la titularidad a Lewandowski ante la efervescencia de Ferran Torres. Perdía piernas para atacar los espacios y presionar, pero ganaba un bombardero en el área. Con Lamine también en el once, el preparador alemán presentó el tridente ofensivo con el que la temporada pasada el Barça fue hegemónico en los tres torneos nacionales.