El dibujo que podría guardar el secreto del ADN de Da Vinci
No es necesario sangrar ni expulsar ningún tipo de fluido para dejar rastro de nuestro ADN. Solo basta con pasar nuestra mano sobre una superficie, como una mesa o un papel, para que nuestra impronta genética quede ahí y que la actual tecnología la detecte, aunque pasen años, siglos e incluso milenios. Se puede comprobar en antiguas cuevas o yacimientos prehistóricos, de donde los científicos han recuperado información sobre cómo eran nuestros antepasados extrayendo muestras de la propia tierra , sin necesidad de hallar huesos. Pero estas novedosas técnicas abren la puerta a algo mucho más cercano: ¿es posible sacar información genética de objetos históricos, como por ejemplo de las cartas que dejó Cristóbal Colón en su descubrimiento de América, y desentrañar el misterio de su origen? ¿O de las partituras de Beethoven para conocer la causa de su sordera? ¿Se puede sacar ADN de los cientos de dibujos de Leonardo da Vinci, y recrear su perfil genético aunque nunca se encuentren descendientes directos? Los científicos del Proyecto ADN de Leonardo da Vinci (LDVP, por sus siglas en inglés), un grupo internacional formado por historiadores, genealogistas, biólogos, médicos genetistas, arquitectos, especialistas en arte y expertos en la figura del mítico genio florentino, están convencidos de que sí. De hecho, afirman haber extraído información genética que estaba incrustada en un dibujo de tiza roja llamado 'Holy Child', un boceto del Santo Niño cuya autoría se ha atribuido a Da Vinci, quien supuestamente habría realizado este esbozo como prueba previa al cuadro del Niño Jesús y el Niño San Juan. Y, aunque los investigadores responsables de este trabajo subrayan que no pueden decir que aquellos restos pertenezcan sin género de duda al gran icono del Renacimiento, sí que han hallado similitudes con material genético de algunos de sus familiares, un gran paso adelante en el objetivo del LDVP. «Los objetos de patrimonio cultural pueden acumular ADN de materiales, entornos y contacto humano repetido», señala el trabajo, publicado en un estudio aún no revisado por pares en la plataforma ' bioRxiv ' y recogido por la revista ' Science '. Algo que viene de perlas en el caso de Da Vinci, cuya tumba en el Castillo de Amboise (Francia) fue destruida y saqueada, lo que hace dudar sobre los restos conservados. Complica aún más la empresa que Da Vinci no tuviera descendencia directa y que el genio italiano fuese fruto de la relación extramatrimonial del notario florentino Ser Piero Fruosino da Vinci con la campesina Caterina di Meo Lippi. Por ello, sus objetos, como dibujos o esquemas, podrían convertirse en una suerte de 'hijos' en los que buscar sus genes. Y el LDVP afirma haber tenido suerte: «En todos los artefactos, recuperamos mezclas heterogéneas de ADN microbiano y eucariota (incluyendo bacterias, hongos, plantas y virus). Y evaluamos la señal del cromosoma Y humano cuando fue posible».Una casualidad en Christie'sEl comerciante de arte Fred Kline, que murió en 2021, encontró a principios de los 2000 el pequeño dibujo por casualidad ojeando un catálogo de Christie's. Atribuido en un primer momento a Annibale Carracci, pintor italiano del Barroco, la obra llamó la atención del historiador y coleccionista de arte estadounidense, que de inmediato pensó que la autoría estaba errada. Kline estaba convencido de que, en realidad, 'Holy Child' salió de las manos de Leonardo da Vinci y así lo argumentó en su libro 'El Santo Niño de Leonardo'. No obstante, quería pruebas científicas que avalaran su teoría. Y así es como se puso en contacto con LDVP. «El Santo Niño fue estudiado en detalle por Kline -explica Norberto González Juarbe, genetista de la Universidad de Maryland, miembro del LDVP y autor principal del estudio. «Pero necesitábamos establecer los protocolos correctos para analizarlo, por lo que practicamos con otras obras de arte. Una vez que nos sentimos seguros, utilizamos una técnica de doble hisopo para extraer ADN y secuenciarlo». Simplificando: se trata de una técnica por la que un bastoncillo impregnado en una solución se pasa después por encima de la superficie de la que se quiere rescatar el ADN, a semejanza de los test que se utilizan para detectar el Covid. Se hizo con tres objetos: el dibujo 'Holy Child', de la colección de Kline; una carta escrita en el siglo XV por Frosino di ser Giovanni da Vinci, un primo abuelo del pintor renacentista; y con el dibujo anatómico titulado 'Estudio de las patas delanteras de un caballo', atribuido también a Da Vinci. En este último no hubo suerte, y no se hallaron restos de ADN humano (aunque sí una rica muestra de bacterias y hongos de la época, incluida malaria era endémica en la Toscana durante el Renacimiento). Pero sí en los otros dos.Tres objetos Da Vinci En la imagen principal, uno de los integrantes del grupo analizando con el hisopo la carta del tío abuelo de Leonardo; abajo, el dibujo 'estudio de las patas delanteras de un caballo', atribuido a Da Vinci; a la derecha, el dibujo 'Holy Child', objeto principal del estudio Norberto Gonzalez-Juarbe / Paola Agazzi / Archivio di Stato di Prato / Italian Ministry of Culture / J. Craig Venter InstituteLa intervención españolaPor supuesto, el ADN presente en estos objetos no es tan rico como una mancha de sangre analizada casi al momento: tras medio milenio, los restos, ya exiguos, se han degradado, por lo que el contenido genético es mínimo. «No obstante, el papel es poroso. Absorbe el sudor, la piel, las bacterias y el ADN. Además, si se utiliza pintura o cera, proporciona una capa protectora contra el medio ambiente», señala González-Juarbe. Se buscó en el cromosoma Y, que se transmite de padres a hijos, y hallaron coincidencias con un linaje de la Toscana que la familia Da Vinci podría haber portadoComo asesor, el grupo contó con José Antonio Lorente, catedrático de Medicina Legal y Forense de la Universidad de Granada, director del Laboratorio de Identificación Genética (LABIGEN-UGR) y también integrante desde hace una década del LDVP. «Llevamos más de 30 años especializados en el análisis de lo que llamamos muestras mínimas o de bajo número de copias de ADN -explica a ABC Lorente, cuyo equipo promovió el primer programa del mundo de identificación de personas desaparecidas, el Programa FÉNIX; y ahora participan en el análisis de víctimas de la Guerra Civil en Andalucía-. Tenemos mucha experiencia en casos de análisis donde la cantidad y la calidad del material genético es limitado; en este trabajo, nosotros participamos en la discusión de los resultados». Así, los investigadores analizaron el cromosoma Y -que se transmite casi sin cambios de padre a hijo- y entre todas las muestras de ADN humano hallaron coincidencias dentro del haplogrupo E1b1b, un linaje encontrado en la zona de la Toscana que la extensa familia de Da Vinci (aunque él no tuvo hijos, su padre sí: hasta 23 vástagos con diferentes mujeres) podría haber portado. No obstante, los autores son cautos y reconocen que no se trata de un argumento irrefutable. «Tenemos esperanza, pero en ciencia necesitamos rigor; y para tener alguna prueba concluyente necesitamos muestras adicionales de múltiples fuentes como su arte, sus cuadernos, sus parientes o sus descendientes vivos, que esperamos probar en el futuro».El trozo de papel con sangre del revolucionario francés Marat que sirvió para realizar su perfil genómico Philippe Charlier El poder de la metagenómica La sangre de Marat y la leche desnatada: el ADN da pistas para entender la Historia La metagenómica está actuando como una especie de detective del arte. «Se puede saber desde la composición de los pigmentos y relacionarlos con una época o lugar concretos a captar los microorganismos que habitaron en ese momento y que quedan atrapados. En realidad es como secuenciar un ecosistema en el que no solo queda ADN del artista o dueño de la pieza, sino que se mezcla con bacterias, hongos y virus de su época», explica Carles Lalueza-Fox, director del Museo de Ciencias Naturales de Barcelona (MNCB). Lalueza-Fox conoce el tema de primera mano: su equipo consiguió rescatar ADN del revolucionario francés Jean-Paul Marat (1743-1793), que fue asesinado en la bañera, mientras intentaba aliviar la enfermedad de la piel que padecía. Al momento de su muerte, Marat estaba tomando notas en un periódico, que quedó manchado con su sangre. De aquella mancha sanguinolenta en un papel, dos siglos más tarde, un grupo de investigadores liderados por Lalueza-Fox extrajo y secuenció con la misma técnica que el equipo de González-Juarbe todo el material genético, que confirmó la ascendencia heterogénea de Marat (su madre era francesa y su padre nació en Cerdeña), así como ADN sobre todo fúngico y bacteriano que apuntalaba la posibilidad de que el médico y político francés padeciera dermatitis seborreica, «posiblemente sobreinfectada con patógenos bacterianos oportunistas», señalan en el estudio , publicado en 2020. Y no es el único caso. Por ejemplo, Julie Arslanoglu, química orgánica del Museo Metropolitano de Arte y cofundadora de Art Bio Matters (un consorcio internacional que decodifica las firmas moleculares en el arte) y Caroline Tokarski, química analítica de la Universidad de Burdeos, consiguieron probar la 'receta secreta' que usaba el artista inglés del siglo XVIII Thomas Gainsborough en sus dibujos: aplicaba leche desnatada para que los colores no se alterasen. O en la Universidad de Yale están probando cómo distinguir entre los cuadros de Ralph Albert Blakelock de los de su hija, Marian Blakelock, que los falsificadores intentan 'colar' por miles de dólares en el mercado. La metagenómica, pues, se está abriendo paso en el mundo del arte.Críticas al estudioLa mayoría de la comunidad científica ha acogido el trabajo del Proyecto ADN de Leonardo da Vinci como la muestra del poder de las nuevas herramientas genéticas. No obstante, todos muestran cautela y subrayan, al igual que los autores, que no se puede cantar victoria aún.Los autores reconocen que no han hallado pruebas irrefutables de que sea el ADN de Da Vinci, pero se muestran esperanzados«Este linaje también se encuentra muy extendido por todo el Mediterráneo, incluido el norte de África», puntualiza a ABC Carles Lalueza-Fox, director del Museo de Ciencias Naturales de Barcelona (MNCB) que no ha participado en el estudio. «Los haplotipos del cromosoma Y nunca son geográficamente restringidos. Esto serviría para distinguir entre ADN de diferentes continentes, pero es muy difícil acotarlo a una sola área tan específica». No obstante, Lalueza-Fox, quien trabaja también con estas técnicas de recuperación de ADN, subraya la importancia del estudio: «Lo más interesante es la capacidad que tenemos ahora para desarrollar técnicas y obtener perfiles genéticos del pasado, que nos permiten no solo recuperar ADN humano, sino también de otros patógenos y microorganismos de aquella época y lugar». Noticias relacionadas estandar Si Seis parientes, el legado vivo de Da Vinci Ángel Gómez Fuentes reportaje Si 'Jurassic Cash': el auge del coleccionismo científico Patricia BioscaEl próximo paso podría ser acceder, aparte de a más objetos del propio Da Vinci, a los resultados por otro grupo paralelo también dentro del LDVP que afirma haber hallado varios descendientes vivos . Además, se podrían comparar con los restos recuperados de una bóveda familiar en Italia, donde estaba enterrado el abuelo de Leonardo, y con un mechón de cabello hallado en la tumba de Da Vinci. «Aún queda un camino apasionante por delante», dice Lorente. González-Juarbe también se muestra esperanzado: «Nos estamos acercando, ya que ahora tenemos la tecnología para abordar esto desde diferentes frentes».

