El Estado cumplirá 25 años sin cerrar el círculo de la SE-40
La SE-40 vuelve a alejarse en el calendario. El Gobierno fija ya en 2031 la finalización del subtramo entre Dos Hermanas y El Copero, una fecha que no incluye aún la ejecución del gran puente sobre el Guadalquivir, la pieza clave para cerrar el arco sur del anillo. El nuevo horizonte supone incumplir el compromiso adquirido en 2019 por el Ejecutivo de Pedro Sánchez, cuando el Ministerio de Transportes aseguró que la segunda circunvalación estaría completamente cerrada en 2030 . De confirmarse este escenario, Sevilla alcanzará los 25 años desde el inicio de las obras (2007) sin haber completado el círculo, una anomalía sin parangón en las grandes infraestructuras viarias del país.El retraso no es un simple ajuste técnico. Marca un punto de inflexión político y administrativo en una infraestructura estratégica que nació para aliviar la saturación crónica de la SE-30 y articular el crecimiento metropolitano. A día de hoy, la realidad es que el tramo Dos Hermanas–El Copero no estará operativo antes de 2031 y, a partir de ahí, quedará pendiente el mayor desafío: la construcción del puente atirantado sobre el Guadalquivir, una obra de enorme complejidad técnica, ambiental y presupuestaria, cuyo calendario aún no está cerrado.El anillo sigue rotoA esta cronología fallida se suma otro dato revelador. En 2026 se cumplirán 15 años desde que se inauguró el primer tramo de la SE-40 , el comprendido entre La Rinconada y Alcalá de Guadaíra. Tres lustros después, aquel estreno -presentado entonces como el arranque de un despliegue progresivo y continuo- no ha tenido continuidad real. Desde entonces, el avance ha sido intermitente, con largos periodos de parálisis y con una red que sigue funcionando como un rosario de tramos inconexos , incapaces de cumplir la función para la que fueron concebidos.El dato es especialmente significativo porque evidencia que el problema no es reciente ni atribuible a una única coyuntura económica . La SE-40 no sólo se proyectó hace un cuarto de siglo y comenzó a construirse hace 18 años: lleva 15 años abierta parcialmente sin que el Estado haya sido capaz de culminarla.Más de la mitad sin hacerLa demora adquiere aún mayor dimensión si se amplía el foco. Se han cumplido ya 25 años desde que se proyectó la SE-40 y todavía permanecen sin ejecutar más de la mitad de los tramos previstos. En este tiempo, el anillo ha avanzado a trompicones, dependiendo de coyunturas presupuestarias y sin una planificación integral sostenida.En los últimos meses se han producido algunos movimientos que permiten al Ministerio exhibir actividad, aunque su impacto real sigue siendo limitado. Se han adjudicado las obras de los tramos Valencina–Espartinas y Salteras–Valencina , este último con los trabajos recién iniciados. También se ha licitado el subtramo Dos Hermanas–El Copero, clave para el cierre sur, y se ha sacado a concurso la actualización de los proyectos obsoletos del arco norte , entre La Rinconada, La Algaba y Salteras, cuyos documentos habían quedado desfasados por cambios normativos, técnicos y medioambientales.Pese a ello, el balance continúa siendo muy pobre: prácticamente ningún tramo en ejecución real, varios aún en fase administrativa y otros pendientes de rehacer completamente su proyecto. La SE-40 sigue avanzando más en los papeles que sobre el terreno . Y, lo que es más sangrante, sin presupuesto consignado, porque más del 90% se irá para la siguiente legislatura, una auténtica herencia envenenada.El mismo patrón que el metroEl despropósito de la SE-40 no es un caso aislado. Su evolución es prácticamente paralela a la del metro de Sevilla, la otra gran infraestructura prometida a la ciudad desde hace décadas. Ambas comparten un mismo patrón: anuncios reiterados, plazos que se incumplen, cambios de criterio y una ejecución fragmentada que diluye cualquier horizonte claro de finalización.Ni la segunda circunvalación ni la red completa de metro están terminadas, y en ambos casos siguen quedando muchos años por delante. Sevilla acumula compromisos históricos del Estado que se eternizan legislatura tras legislatura, sin que ninguna haya asumido el cierre definitivo de estos proyectos como una prioridad inaplazable.Madrid como contrasteLa comparación con Madrid resulta inevitable y demoledora. La M-40 comenzó a construirse a finales de los años 80 y quedó completamente cerrada en poco más de una década, con sucesivas ampliaciones ejecutadas de forma continua. La M-50, por su parte, se levantó entr mediados de los 90 y principios de los 2000, con un plazo de ejecución que rondó los 10–12 años, pese a su complejidad y longitud.En Sevilla, la secuencia es radicalmente distinta. Si se toma como referencia la aprobación del proyecto y no sólo el inicio de las obras, la SE-40 se encamina a más de 30 años sin estar concluida . Tres décadas para una infraestructura básica que en otros territorios se ejecuta en la mitad de tiempo o menos.El nuevo horizonte más allá de 2031 confirma lo que ya perciben usuarios y municipios del área metropolitana: la SE-40 sigue sin una hoja de ruta creíble . La ronda que debía descongestionar la SE-30 continúa sin capacidad para cumplir la función para la que fue concebida.Mientras Madrid cerró sus grandes anillos en una generación, Sevilla encara la tercera década del siglo XXI con su segunda circunvalación 15 años abierta parcialmente, 25 años proyectada y más de 30 en ejecución. El círculo, una vez más, no se cierra. Y el reloj sigue corriendo.

