El infierno que espera a Joan García en su vuelta a casa por Navidad: «Va a ser un Figo 2.0»
Un derbi caliente, tirando a incandescente. Por si los últimos no lo venían siendo ya. El ansia de revancha del espanyolismo se palpa desde hace meses. No es solo que el recuerdo del Barcelona celebrando dos Ligas en el césped de Cornellà-El Prat aún esté demasiado fresco, sino que la marcha de Joan García , después de asegurar que su familia podría seguir yendo al estadio del Espanyol pasara lo que pasara, ser sacado a hombros tras la salvación 'in extremis' de la temporada pasada y decir Manolo González que «no se cortaría la mano, pero casi», fue un revés emocional . Este sábado, todas las miradas se posarán sobre el de Sallent de Llobregat, que, con unos primeros meses extraordinarios como culé, está demostrando que vale los 26 millones de la cláusula y varios más. Con el precedente de la persecución de varios ultras a la plantilla del Barça en 2023, las autoridades se temen lo peor y se han asegurado de recordar al Espanyol que está apercibido y que cualquier disturbio puede suponer el cierre del estadio. El club periquito confirmó hace unos días la instalación de redes de seguridad en los dos goles para tratar de evitar altercados mayores. Sin embargo, lo que es seguro es que a Joan García se le dedicarán improperios, cánticos, burlas y un ambiente hostil que como mínimo durará noventa minutos. Pese a que suele jugar muy adelantado, cuando el juego esté lejos sentirá la soledad más fría. ¿Será capaz de abstraerse, centrarse en el partido? «Lo que va a vivir Joan García en Cornellà-El Prat va a ser un 'Figo 2.0' y ahí se verá realmente si aguanta la presión o no, porque van a ir a por él , a ponerle nervioso», apunta para ABC Alfredo Argensó , exportero que conoce bien a la parroquia periquita, pues fue el cancerbero del Espanyol entre 2000 y 2003.La posición del portero sin duda es la peor para una vuelta tan violenta. Es el hombre que se queda rezagado cuando el balón ronda la meta de su homólogo, y, por tanto, tiene tiempo para sentir la rabia ajena y dar vueltas al chaparrón, a todo lo que llevó a ello. «En estas situaciones un portero sufre mucho más que un jugador de campo. Yo lo viví en el estadio del Barça, con 100.000 personas acordándose de mi madre. Y me estaban esperando, pero yo era mejor portero de visitante que de local porque jugaba mejor con presión, me iba la marcha », explica Argensó. Noticia Relacionada Deportes estandar Si Los toques más ruidosos del año Javier AsprónDe un modo muy distinto lo vivía Salvador Sadurní , tres veces Trofeo Zamora custodiando la meta culé (1961-1975), que revela la dificultad de no estar pendiente de la grada: «Vemos a la gente desde el túnel, y, aunque después ya nos guiamos por el encuentro, cuando tenía un partido complicado, me pasaba la semana soñando con ello». Para Miguel Reina , exguardameta del Barça y del Atlético de Madrid , la manera de «olvidarse de lo que pasa ahí» está directamente ligada con el humor, con relativizar: «Tiene que salir a lo que él sabe y no hacer caso a la grada. De hecho, tendría que estar saludando permanentemente porque se van a estar acordando de su madre y de su padre».«El campo del Espanyol le tendría que dar una ovación porque gracias a su marcha ingresaron un dinero que les ha ido muy bien» Pere Valentí Mora ExporteroCornellà-El Prat espera ansioso este partido desde el mismo día en que el de Sallent anunció su marcha al otro lado de la Diagonal y publicó un vídeo de despedida que los pericos se tomaron como un cúmulo de palabras vacías y un intento de cortar de raíz un conflicto que ya era inevitable. Sin embargo, cree Pere Valentí Mora , portero del primer equipo del Barça entre 1974 y 1979, « el campo del Espanyol le tendría que dar una ovación bien grande porque gracias a su marcha ingresaron un dinero que les ha ido muy bien». En los últimos años, la debilidad deportiva de los periquitos y la mala suerte con los tiempos, que han otorgado al Barça el placer de celebrar dos alirones en el césped del vecino, han incendiado los derbis, superando incluso los tiempos de mayor odio: «Nunca había vivido recibimientos de este tipo ni notado tanta animadversión. Lo normal era que el Espanyol te pitara, pero también te pitaban en Madrid o en Sevilla…», prosigue Valentí Mora. Al menos, las medidas de seguridad actuales garantizan unos mínimos que antes nadie daba por hechos, y la actitud de los futbolistas también es distinta, como explica Sadurní: «En Sarrià la gente me estiraba la red . Ahora los porteros no tienen a los aficionados tan encima. Y recuerdo ver a Kubala dentro de la portería para que un rival no le diera por detrás. Parecía más un ring que un campo de fútbol. Lo curioso es que éramos amigos, pero dentro del campo nada de nada, y menos en ese». «En Sarrià la gente estiraba la red de la portería. Ahora no tienen a los aficionados tan encima» Salvador Sadurní ExporteroHay algo en lo que todos coinciden y que queda ratificado por Pablo Alfaro , exjugador y entrenador: que «no hay una misma receta para todos». Mientras para unos ya las horas previas son una pesadilla , otros eran más de alimentar la fiesta: «En el campo del Barça me han tirado una botella de refresco de dos litros , me han tirado monedas, me han dicho de todo, pero como a mí me va la marcha… me giraba y les contestaba», recuerda Argensó. Como sea, es evidente que el papel del entrenador es fundamental en el apoyo al jugador que sabe va a ser objeto de una campaña de acoso y derribo durante noventa minutos: «Para los porteros, por la complicidad que tienen entre ellos, igual es más importante el entrenador de porteros que el propio entrenador. Crean una relación de complicidad en la que a veces es complicado entrar», añade Alfaro. Flick, en una importante tesituraDesde que aterrizó en Can Barça, Joan García ha sido siempre la opción —salvo lesiones— de Hansi Flick . Y la reiterada apuesta del alemán ha quedado más que justificada en el césped. Ahora bien, la cuestión es qué hacer con un jugador de 24 años que va a vivir el trauma de volver a la que fue su casa, de la que salió en volandas la última vez que estuvo, y será recibido como un auténtico enemigo. Un error puede ser un golpe hondo; dejar otra heroica actuación, un saco más de confianza. Una gran tesitura, clave en la gestión de la plantilla... «Allí veremos a una gente muy fanática que irá contra este pobre chico, y él estará demasiado pendiente de si se le escapa la pelota. Si yo fuera Flick optaría por no hacerlo jugar », sostiene Sadurní. En caso de sentarle, ¿en qué lugar queda la confianza del entrenador hacia su portero? «Sería muy fácil para todos jugar solo cuando no te insultan», opina Argensó. Y Valentí Mora va más allá: «Como futbolista me molestaría mucho que mi entrenador no confiara en mí, que dudara de mi capacidad para aguantarlo todo. Si el portero del Barça no está capacitado para soportar la presión, apaga y vámonos ». La elección de Flick puede tener repercusión en lo que queda de temporada: «Tomar una decisión drástica es peligroso, porque cuando acabe este partido vienen más, no es la final de un Mundial, hay más trayectoria y eso hay que tenerlo en cuenta», apunta Alfaro. El sábado, las miradas seguirán una misma figura. Y en medio de todo, un derbi de altísimo nivel con el mayor argumento deportivo de los últimos años: un Espanyol en su mejor racha en el siglo XXI y un Barça que parece incontestable en Liga.
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