El líder supremo de Irán ordena mano dura contra los “disturbios” después de que Trump amenazara con atacar Teherán
La máxima autoridad iraní llama a “poner en su sitio” a “alborotadores” que vincula con EE UU e Israel
El líder supremo de Irán, el ayatolá Alí Jameneí, ha exigido este sábado a las autoridades del país que apliquen mano de hierro para terminar con lo que ha descrito como “disturbios”, y ha denunciado la presencia de supuestos “alborotadores” vinculados a EE UU e Israel. La orden de la máxima autoridad política y religiosa de la República Islámica llega horas después de que Donald Trump lanzara el viernes una amenaza directa sobre Teherán.
En un comunicado, el presidente estadounidense advirtió que las fuerzas de la Casa Blanca están “preparadas” para “acudir al rescate de los manifestantes” si la Guardia Revolucionaria los reprime con sangre. Al menos ocho personas han muerto durante seis días de manifestaciones ―la última, el viernes―, según la organización Activistas por los Derechos Humanos en Irán (HRANA, por sus siglas en inglés).
Las palabras de Jameneí, emitidas mediante un vídeo pregrabado, llegan justo después de que Trump haya ordenado una ofensiva a gran escala durante la madrugada del sábado en Venezuela, donde el ejército de EE UU ha lanzado varios bombardeos y ha secuestrado al líder del país, Nicolás Maduro, y a su mujer.
Durante el comunicado, Jameneí, de 86 años de edad y en el poder desde 1989, ha exhortado a las fuerzas de seguridad a distinguir entre los alborotadores, a quienes ha exigido que se les ponga “en su sitio”, y los comerciantes, que protestan por el deterioro de la situación económica. “Que un grupo de mercenarios del enemigo se coloquen detrás de los comerciantes y lancen consignas contra el islam, contra Irán y contra la República Islámica es verdaderamente grave”, ha objetado el mandatario.
El actual ciclo de movilizaciones que atraviesa Irán empezó el pasado domingo en el Gran Bazar de Teherán, donde vendedores frustrados por la caída libre de las condiciones socioeconómicas del país tomaron las calles tras echar el cierre de sus negocios a modo de protesta. Las sanciones económicas que pesan sobre la sociedad iraní, así como el aislamiento internacional del país, han catapultado la inflación, que el pasado diciembre alcanzó un 42%, y han devaluado el valor del rial iraní contra el dólar. La semana pasada, un dólar llegó a equivaler a un millón y medio de riales, cuando una década atrás se pagaba a 30.000.
Desde ese estallido, el presidente iraní, Masud Pezeshkian ―de un perfil más moderado al de Jameneí―, ha legitimado el enfado de los manifestantes. Y su portavoz, Fatemeh Mohajerani, ha llamado al diálogo con algunos de sus representantes. Sin embargo, Pezeshkian ha advertido al mismo tiempo contra las injerencias extranjeras, sugiriendo un papel por parte de los enemigos de Irán en la desestabilización del país.