El Papa lamenta ante los cardenales que la Iglesia “cerrase la puerta” a víctimas de abusos
León XIV reconoce en un encuentro con los purpurados que los damnificados no fueron acogidos ni acompañados
El Papa León XIV ha lamentado en un encuentro con cardenales de todo el mundo que la Iglesia “haya cerrado la puerta” a las víctimas de abusos y no las haya escuchado, lo que ha hecho que su dolor “fuera más fuerte”. Aunque el tema de los abusos en el seno de la institución católica no estaba en el orden del día de esta reunión con los purpurados, como el mismo pontífice ha precisado, León ha querido “mencionar el problema”. “Aunque no fue un tema específico de diálogo en nuestro encuentro, quiero mencionar un problema que aún hoy es realmente una herida en la vida de la Iglesia en muchos lugares: la crisis causada por los abusos sexuales”, ha afirmado el pontífice.
El Papa había convocado a los purpurados del mundo a una ‘cumbre’ en el Vaticano que duró dos días, el miércoles y el jueves pasados, y tenía el objetivo de aconsejar al pontífice en su gobierno y de reforzar la unidad de la Iglesia. Los cardenales decidieron hablar sobre la sinodalidad, es decir, la idea de una Iglesia participativa y la evangelización. Este sábado, la Santa Sede dio a conocer el discurso conclusivo que el Papa ofreció al Colegio Cardenalicio el jueves. Ante los cardenales llegados de todo el planeta, el pontífice decidió detenerse en la cuestión de los abusos sexuales cometidos por miembros del clero y las fallas en la respuesta institucional, que han tenido un impacto profundo en la Iglesia Católica, a nivel de reputación y de credibilidad moral.
“El abuso en sí mismo causa una herida profunda que tal vez dure toda la vida; pero muchas veces el escándalo en la Iglesia se debe a que se cerró la puerta y no se acogió a las víctimas, ni se les acompañó con la cercanía de auténticos pastores”, lamentó León XIV. Y ha reconocido que “muchas veces el dolor de las víctimas ha sido más fuerte por el hecho de no haber sido acogidas y escuchadas”. Por eso, ha pedido a los cardenales, el mayor rango de autoridad en la jerarquía católica por debajo del Papa, que compartan esta reflexión con los obispos en sus respectivos países y les transmitan un mensaje claro: “La escucha es profundamente importante”.
“No podemos cerrar los ojos ni los corazones”, subrayó el pontífice, que recordó el testimonio de una víctima con la que se reunió recientemente y que le explicó que lo más doloroso para ella fue que ningún obispo quisiera escucharla.
En su discurso, León XIV también abordó el tema de la formación: “Ustedes han hablado de la importancia de la formación: formación para la escucha, formación para una espiritualidad de la escucha. En particular, como ustedes subrayaron, en los seminarios, ¡pero también para los obispos!”, señaló.