El presidente de EE.UU. confirma que recibirá a María Corina en la Casa Blanca
Donald Trump confirmó este jueves por primera vez que recibirá en la Casa Blanca a María Corina Machado la próxima semana , en lo que supone el gesto político más claro hasta ahora de interlocución directa con la líder opositora venezolana tras el colapso del poder de Nicolás Maduro. Preguntado por ABC, el presidente situó el encuentro entre el martes y el miércoles y aseguró que Machado viajará a Washington «para presentar sus respetos» , despejando así las dudas que se habían instalado en los últimos días sobre si la dirigente sería finalmente recibida al más alto nivel. Sí lo será, La confirmación llega en un momento especialmente delicado para la estrategia estadounidense sobre Venezuela, marcada por la detención de Maduro, la instalación de un gobierno interino encabezado por Delcy Rodríguez y las tensiones internas en Washington sobre cómo articular una eventual transición. Hasta ahora, Trump había evitado comprometerse públicamente con Machado como figura de relevo, pese a que su partido lideró la victoria opositora en las presidenciales de 2024 y mantiene el mayor respaldo popular dentro y fuera del país. Ella ganó las primarias y fue inhabilitada por la dictadura con acusaciones falsas. Noticia Relacionada estandar No Sánchez contacta con Delcy Rodríguez y reivindica una «transición pacífica y democrática» en Venezuela Ainhoa Martínez El presidente del Gobierno también ha contactado con Edmundo González y los presidentes de Brasil, Chile, Colombia, Guatemala, México y Uruguay«Entiendo que viene la próxima semana y va a presentarnos sus respetos», afirmó Trump, sin detallar el contenido político de la reunión ni el papel concreto que Machado podría desempeñar en el nuevo escenario venezolano. La frase, breve pero calculada, fue interpretada en Washington como una señal deliberada: Trump reconoce a Machado como interlocutora directa, pero se reserva margen de maniobra.Machado intensifica su cercaníaEl anuncio se produce tras semanas de mensajes contradictorios. Por un lado, Trump había sembrado dudas sobre la capacidad real de Machado para gobernar Venezuela , cuestionando su control sobre las Fuerzas Armadas y su nivel de apoyo interno. Por otro, la líder opositora ha intensificado su acercamiento al entorno del presidente estadounidense, presentándose como la principal aliada política de Washington en el momento posterior a Maduro.En ese contexto, Trump confirmó también que su Administración mantiene abiertos contactos paralelos con figuras del chavismo. Preguntado por ABC sobre las maniobras de Delcy Rodríguez y la posibilidad de conversaciones directas con representantes del régimen , el presidente admitió que está previsto un encuentro inminente suyo con «un grupo de personas que mandan en Venezuela». Según explicó, esa reunión se celebrará «pronto, en un futuro inmediato», aunque precisó que los detalles aún están en fase de cierre.La coexistencia de ambos canales —el contacto directo con Machado y las conversaciones con altos cargos del régimen— refleja la complejidad del momento y la estrategia de la Casa Blanca, que mantiene abiertas varias vías mientras evalúa el equilibrio entre presión, control y salida política. No se trata de un respaldo exclusivo ni de una apuesta cerrada, sino de una gestión simultánea de escenarios.El viaje de Machado a Washington tiene además un componente simbólico añadido: el Nobel de la Paz que recibió en 2025. En los últimos días, la dirigente venezolana ha sugerido públicamente que estaría dispuesta a ofrecer ese reconocimiento a Trump como gesto de agradecimiento por la caída de Maduro y la liberación de presos políticos. El presidente, que lleva meses manifestando su frustración por no haber recibido el galardón, reaccionó con visible interés.«Sería un gran honor», dijo Trump al ser preguntado por la posibilidad de que se lo de ella, añadiendo que lo ocurrido con el Nobel es «una gran vergüenza para Noruega». En su entorno recuerdan además que el Premio Nobel de la Paz concedido a Theodore Roosevelt, en 1906, cuelga en la Casa Blanca, un detalle que su equipo subraya como parte del simbolismo histórico que rodea ahora la visita de Machado.Trump se atribuye avances en varios conflictos internacionales desde su regreso al poder y ha reivindicado su papel en la liberación de presos políticos en Venezuela tras la caída de Maduro. Aunque la dictadura anunció las excarcelaciones, siguen quedando muchos objetores en las prisiones del régimen.La recepción de Machado en la Casa Blanca la semana entrante no despeja, por sí sola, las incógnitas sobre el futuro político de Venezuela , pero marca un punto de inflexión. Por primera vez desde el descabezamiento del régimen, Trump pone fecha y lugar a un encuentro con la principal líder opositora, al tiempo que confirma que sigue hablando con quienes conservan el control del aparato chavista. Un movimiento calculado, con alto contenido simbólico, que subraya que la transición venezolana, si llega, se jugará en varias negociaciones a la vez.

