¿Elecciones generales y andaluzas conjuntas?, el as en la manga del superviviente Pedro Sánchez
Juanma Moreno lo tiene claro y ha puesto sus cartas boca arriba cuando le han preguntado. « Si Sánchez va a elecciones [generales] yo también las convocaré en Andalucía », proclamó en el Foro ABC de Sevilla el pasado 21 de octubre. Hasta ahora, el presidente del Gobierno ha asegurado que va a apurar su estancia en La Moncloa hasta que se agote la legislatura, a mediados de 2027, aunque entre sus socios de investidura e incluso en las propias filas socialistas no terminan de creerse que pueda aguantar tanto tiempo. El sanchismo está en horas bajas. Su vicepresidenta primera y candidata a la Presidencia andaluza, María Jesús Montero , encadena tres años sin elevar un proyecto de Presupuestos Generales del Estado (PGE) al Congreso. La ruptura de Junts con el PSOE complica su aprobación cuando los presente en el primer trimestre de 2026. Antes, la también secretaria general del PSOE andaluz va a proponer un nuevo modelo de financiación autonómica diseñado al dictado de las exigencias de los partidos independentistas . A cambio del sillón de la Generalitat para Salvador Illa, ha negociado de forma bilateral un trato singular para que Cataluña asuma el 100% de la recaudación de los impuestos estatales con los que se pagan la sanidad, la educación y la dependencia . El pacto con los catalanes levanta ampollas entre los andaluces a los que Montero pedirá el voto para alcanzar el Palacio de San Telmo.Andalucía, la cuarta prueba electoralAndalucía sería la cuarta prueba de fuego para el PSOE después de tocar fondo en Extremadura y de las competiciones previstas en Aragón y Castilla y León , donde su única aspiración es que el PP dependa de Vox para gobernar. Ante un horizonte tan incierto, que se nublará aún más con los tres previsibles revolcones en las urnas, el presidente del Gobierno podría verse impelido a usar el comodín de convocar las generales el mismo día que Moreno firme el decreto de disolución del Parlamento autonómico (con 54 días de antelación a la cita electoral). De este modo, la contienda andaluza quedaría eclipsada por un plebiscito sobre el sanchismo, que se presentaría una vez más como dique de contención de «la ola de la extrema derecha». Un órdago semejante rompería por completo el manual de convivencia, la vía andaluza que practica Moreno.En el escaparate nacional, la polarización contaminaría por completo la campaña de perfil bajo y moderado que en los pasados comicios de 2022 permitió al presidente andaluz recibir votos de parte del electorado escorado a la izquierda.Noticia Relacionada estandar Si El PSOE recupera el impuesto de sucesiones y propone recaudar cinco veces más en Andalucía Antonio R. Vega El partido de María Jesús Montero plantea derogar rebajas fiscales del PP para ingresar 1.420 millones más en 2026En cambio, si algo caracteriza a Sánchez, el ideólogo del manual de resistencia, es su capacidad para pillar en fuera de juego a propios y extraños. Si a su particular forma de hacer política se añade la creciente debilidad parlamentaria del Gobierno progresista y el desgaste de la imagen del PSOE por las denuncias de acoso machista y los escándalos de corrupción que afectan a su familia y a quienes le ayudaron a llegar a la Moncloa –José Luis Ábalos, Santos Cerdán y Paco Salazar– , nadie descarta que sea Sánchez quien pulse el botón electoral a la vez que Moreno para coger a todos con el pie cambiado.« Con Sánchez todo es posible », aventura un antiguo cargo socialista de la Junta de Andalucía, que evoca los sucesivos cambios de opinión del presidente a cuenta de sus pactos con Podemos, los indultos y la amnistía a los independentistas condenados por el referéndum ilegal o, más recientemente, la financiación singular para Cataluña. «El presidente ya lo hizo en las elecciones de julio de 2023, cuando adelantó las generales al día siguiente del desastre de las autonómicas y municipales de mayo de ese año. Así cortó de cuajo cualquier debate interno por los malos resultados», recuerda.«Con Sánchez todo es posible. Ya lo hizo en 2023, cuando adelantó las generales al día siguiente del desastre de las autonómicas y municipales»El líder del PSOE tomó entonces una de sus decisiones más arriesgadas. Se lanzó a un adelanto electoral para poner a los votantes ante la disyuntiva de elegir entre ceder todo el poder al PP y Vox o confiar en una movilización masiva de la izquierda para frenar el cambio de ciclo. La jugada le salió redonda al superviviente Sánchez. Aun habiendo perdido, aguantó en La Moncloa a costa de prometer la amnistía a Carles Puigdemont, fugado de la Justicia española, mientras Alberto Núñez Feijóo veía esfumarse sus aspiraciones de sumar una mayoría absoluta con los diputados de Santiago Abascal. En este momento, el PSOE está mucho más débil que en 2023 y Vox todavía más fuerte, en parte porque los socialistas han alimentado ese fantasma con tal de dividir el voto de la derecha. En Andalucía, Montero repite sin cesar que sale a ganar , aunque sus compañeros saben que no tienen opción de gobernar ni siquiera explotando al máximo el deterioro de la sanidad pública. Fían toda su esperanza a que Juanma Moreno pierda la mayoría absoluta que obtuvo en 2022 para que se vea obligado a volver a pactar con Vox y a comprar su agenda sobre la inmigración, la violencia machista o el cambio climático que el líder andaluz del PP no comparte para nada. La misión imposible de MonteroLas encuestas se empeñan en llevar la contraria a la ministra de Hacienda, que apurará su permanencia en el Gobierno hasta la convocatoria electoral . Ninguna le da una posibilidad mínima de llegar a San Telmo. El barómetro de diciembre del Centro de Estudios Andaluces (Centra), dependiente de la Consejería de la Presidencia, le concedía entre 25 y 28 escaños a seis meses de los comicios . Sería una catástrofe para un partido que tiene ahora 30 diputados y que ha regido la autonomía andaluza durante casi 37 años.María Jesús Montero apurará su estancia en el Gobierno hasta que Juanma Moreno pulse el botón para ir a las urnas en junio de 2026En vista de que recuperar la Junta se antoja una misión imposible, la coincidencia de generales y andaluzas puede abrir una ventana de oportunidad al PSOE para amortiguar el vapuleo en Extremadura y con alta probabilidad en Aragón y Castilla y León . Los socialistas recuerdan que un año después de desplomarse en las andaluzas, en las que sacaron 888.325 votos (24%), reunieron 1.467.501 papeletas (33,5%) en las generales de 2023. Esos 580.000 votos de diferencia demuestran que les va mejor en las generales . María Jesús Montero sueña con movilizar a esos votantes que se quedaron en su casa despertando « al bicharraco que es el PSOE andaluz ». Para ello puede contar con la ayuda externa del jefe Sánchez. No sería la primera vez que lo hace si eso le permite a él sobrevivir.