«En Le Constellation puede entrar quien quiera, menor o no, y nadie decía nada... hasta ahora»
Al llegar hasta Crans-Montana, en el cantón de Valais al suroeste de Suiza, uno se ve invadido por una belleza absoluta. Sobrevolar los Alpes majestuosos, atravesar lagos idílicos, todo el escenario parece sacado de una película. Nada puede salir mal aquí, pero no ha sido así. Lo que no se esperaba nadie es lo que ocurrió la noche del 31 de diciembre al 1 de enero en el ya maldito bar Le Constellation. En este establecimiento, conocido por todos en Crans-Montana, al menos 40 personas murieron víctimas del fuego y el humo y otras 119 resultaron gravemente heridas.Una tragedia que, sin embargo, no ha sorprendido a todos. Ese es el runrún que se escucha en las calles de este complejo de montaña, que está en temporada alta en plenas vacaciones invernales.Noticia Relacionada estandar Si La Nochevieja en Suiza y el local que ardió en Madrid: el peligro del fuego como 'show' B. L. Echazarreta Las primeras hipótesis guardan ciertas similitudes con la tragedia en un restaurante de Manuel Becerra que dejó dos muertos«Esto podía haber pasado hace un año o hace diez», comenta a ABC Mery , una joven natural de la localidad. Con gesto triste y apagado camina por los alrededores de lo que se ha convertido en el lugar de los horrores no solo en el cantón sino en toda Suiza: el bar Le Constellation. El incendio se produjo alrededor de la 1.30 del jueves durante la celebración navideña.Mery no fue esa noche al bar, tenía otros planes, pero sí que conoce perfectamente el local y a una de las camareras que trabajaba -ya habla en pasado de ella- ahí. «Murió en el accidente. Seguramente sea la chica de la máscara con las bengalas, suele hacer eso en este tipo de fiestas», comenta. A lo que se refiere Mery es a una foto que el jueves por la noche distribuyó la cadena francesa BMFTV donde aparece una chica subida a hombros de un chico, ambos con máscaras y portando dos botellas de champán cada uno con bengalas. Acto seguido, se distribuyó otra foto en la que se ve claramente cómo las chispas de las bengalas prenden el techo del local, desatando el infierno en que se convirtió el lugar.«Era una chica muy alegre. Vino de Francia y llevaba tiempo trabajando aquí, en el bar. Ahora su familia tiene que venir desde allí y todo va a ser un horror. Tenía un perro que también estará solo. Es horrible».Menores entre las víctimasLo que agrava más si cabe la situación es la edad de las víctimas: entre los 16 y los 30 años. Muchos de los asistentes al local eran menores.«Aquí todo el mundo sabe que en Le Constellation puede entrar quien quiera, seas menor o no. Todos hemos entrado con 16 o 15 años y hemos comprado alcohol y nadie decía nada, hasta ahora», afirma con cierto enfado Mery.Según los jóvenes de Crans-Montana, el bar era famoso por su laxitud a la hora de permitir la entrada a menores de edad. Era conocido por todos que ahí sí que iban a poder celebrar cualquier fiesta e incluso consumir alcohol. «Yo celebré mi primera Nochevieja ahí cuando tenía 15 años», cuenta Josephine , una joven vecina de Ginebra con segunda residencia familiar en Crans-Montana. Ahora tiene 26 y ya no es el lugar preferido para la gente de su edad. «Ahí vas cuando no tienes edad para entrar en otros lugares y todos lo sabíamos», comenta junto a dos amigas que han vivido lo mismo en este lugar. «En muchas de las fiestas en ese bar era imposible moverse de la cantidad de gente que había. Los dueños solo quieren dinero y dejan entrar a todo el mundo. No hay aforo, pagas la entrada de 100 francos (unos 107 euros) y todo el mundo mira para otro lado hasta que pasa algo como esto», apunta Aleixandra, otra joven.Noticia Relacionada estandar No 'Flashover': por qué el local ardió de inmediato Elena Calvo Un fuego puntual se convierte en incontrolable en pocos minutosEn otros bares de la zona existe seguridad en la puerta que no permite el acceso a menores de 18 años, según explican a ABC hosteleros de la zona que prefieren mantener el anonimato. «Sabemos que se hicieron las cosas mal, pero hasta que no se resuelva la investigación no queremos tampoco acusar a nadie, aunque aquí se sabe todo», comentan. «Sabemos que se hicieron las cosas mal, pero hasta que no se resuelva la investigación no queremos tampoco acusar a nadie, aunque aquí se sabe todo»Se sabe todo y todos se conocen. Los dueños de Le Constellation son una pareja de franceses, de Córcega , muy conocida en el lugar. Además de este local, que regentan desde 2015, son propietarios de Le Senso, un bar-restaurante especializado en hamburguesas en la estación de Crans-Montana, y Le Vieux Chalet, en el pueblo vecino de Lens, que se presenta como una «posada corsa».La fiscal general, Béatrice Pilloud, apuntaba este viernes a que la principal hipótesis es que el origen fueron unas bengalas prendidas que habían sido instaladas en botellas de champán: «Todo nos hace pensar que el fuego comenzó por las bengalas». «El fuego prendió de forma muy rápida y generalizada», informó en una rueda de prensa Pilloud, subrayando que las bengalas estaban «demasiado cerca del techo».Cargos de negligenciaSobre la pareja propietaria del local, Pilloud declaró que fue interrogada por la policía como «personas llamadas a proporcionar información» y de las que «no se ha establecido ninguna responsabilidad penal». La fiscal general también explicó que el Instituto Forense de Zúrich está trabajando ya en la investigación del suceso y que analizará «las obras del bar, los materiales, la licencia y las medidas de seguridad». También se evaluarán las salidas de emergencia, el aforo permitido, el material de decoración y las escaleras de acceso.La fiscal ha señalado que los dueños del local podrían ser juzgados por varios cargos, entre ellos, el de negligencia.En declaraciones al medio local 24 heures, el propietario de Le Constellation aseguraba que el establecimiento había sido inspeccionado «tres veces en diez años» y que «todo se hizo según los estándares».Este viernes, el local permanecía tapado por lonas y se podía ver el trasiego constante de policías, bomberos y personal de seguridad. Según el dueño del local, «el establecimiento había sido inspeccionado «tres veces en diez años» y que «todo se hizo según los estándares»Salida de emergenciaStéphane Ganzer, jefe del departamento de seguridad, instituciones y deportes del cantón del Valais, indicó que el edificio contaba con una salida de emergencia. «Pero cabe suponer que, en caso de un incendio general (...), podemos estimar que pocas personas habrían encontrado esta salida», señaló. No solo no encontrarla, sino que aunque dieran con ella, quedarían atrapados por un tapón humano. «Las escaleras son muy estrechas, solo cabe una persona y si intentan salir cien a la vez, es realmente imposible», cuentan los jóvenes del lugar.Las incógnitas sobre por qué sucedió esta tragedia aún están por resolver, pero en lo que todo el mundo coincide es que ahora el foco «tienen que ser las víctimas y sus familias», dicen los vecinos de un pueblo roto por el dolor.

