Trump anuncia que Washington “dirigirá” el país hasta que haya “una transición segura”. El chavista llega a Nueva York para ser juzgado por narcoterrorismo. Al menos 40 muertos en la operación, según el NYT
Los Estados Unidos de Donald Trump cambiaron profundamente América Latina este sábado con un ataque militar contra Venezuela que incluyó la captura del presidente Nicolás Maduro y su traslado a Nueva York para ser juzgado por narcoterrorismo. Horas después de la operación, el presidente republicano anunció que Estados Unidos asumirá la gestión del país sudamericano hasta que haya una transición que considere satisfactoria y que las petroleras estadounidenses resucitarán la maltrecha industria venezolana del crudo. Después de esta comparecencia, desde Caracas la vicepresidenta Delcy Rodríguez ha pedido la liberación de Maduro -“el único presidente”- y asegurado que Venezuela no “volverá a ser esclava ni colonia de ningún imperio”. Maduro durmió ya en Centro de Detención de Brooklyn, donde fue trasladado tras su captura en Caracas. El ataque reabre cuatro décadas después la época de intervenciones estadounidenses en América Latina
Trump anunció de madrugada en su cuenta de la red social Truth que Estados Unidos había llevado a cabo con éxito un ataque a gran escala contra Venezuela y Maduro, quien fue capturado y sacado del país en helicóptero junto con su esposa, Cilia Flores. Ambos fueron trasladados en un helicóptero a un buque militar estadounidense, que los llevó hasta la base de Guantánamo, donde abordaron el avión en el que aterrizaron en Nueva York. Al atardecer arribaron a la ciudad donde afrontarán cargos por narcotráfico, según la fiscal general de Estados Unidos, Pam Bondi. Los ataques causaron al menos 40 muertos, entre militares y civiles, según una fuente anónima venezolana le ha dicho a The New York Times.
El magnate republicano compareció después en su residencia privada de Mar-a-Lago, en Florida, y ofreció más detalles sobre el ataque militar y sus planes para el día después en el país sudamericano. “Vamos a gobernar el país hasta que podamos llevar a cabo una transición segura, adecuada y sensata; tiene que ser sensata, porque ese es nuestro objetivo”, afirmó sin apenas esbozar sus planes futuros. La primera foto del depuesto Maduro fue publicada por el republicano en su cuenta personal. Se ve al líder chavista esposado, con un antifaz, unos auriculares y vestido con un chándal de Nike a bordo del buque militar.
Washington ofrecía una recompensa millonaria por la entrega del mandatario. Maduro, de 63 años, gobernaba Venezuela desde 2013, cuando Hugo Chávez murió de cáncer. Fue él quien designó sucesor a Maduro, un antiguo conductor de autobús que había sido su canciller.
Trump detalló que la pareja fue detenida en una residencia en Venezuela, en una operación de las fuerzas especiales que él siguió desde una habitación en su mansión de Florida, acompañado de militares y personal de inteligencia. “Yo lo vi, literalmente, como si estuviera viendo un programa de televisión”, dijo. “Si hubieran visto la velocidad, la violencia, ya saben. Fue un trabajo asombroso. Nadie más podría haber hecho algo igual”. La operación militar estaba planeada para hace cuatro días, en fin de año, pero el mal tiempo obligó a retrasarla.
Los planes de Washington también incluyeron una segunda oleada de ataques, contó el republicano, aunque finalmente no se materializaron porque la primera ronda “tuvo éxito”. Y lanzó una advertencia a los restantes dirigentes del régimen: si mantienen su lealtad al chavismo les espera un “futuro muy malo”. Trump reveló que habló con Maduro hace una semana -la segunda conversación directa entre ambos de la que existe constancia desde que empezó la crisis- para instarle a entregarse. El venezolano se negó a renunciar.
La clave es si las Fuerzas Armadas sostendrán al chavismo. Sobre el papel, tal y como lo determina la Constitución, la caída de Maduro llevaría a la vicepresidenta Rodríguez a remplazarle. Pero una sucesión dentro del régimen tiene los problemas de legitimidad derivados de las acusaciones de fraude en las presidenciales de 2024. “Además, Rodríguez no tiene el mando sobre los militares, lo que complicaría el ejercicio de su autoridad”, advierte el analista del Crisis Group, Phil Gunson.
En unas declaraciones confusas, Trump dijo que no se había comunicado con la líder opositora María Corina Machado tras el ataque y aparentemente puso en duda su capacidad de dar un paso al frente para gobernar el país caribeño. “Va a ser muy complicado para ella ser la líder”, declaró el republicano sobre Machado. “No tiene el apoyo [suficiente] dentro del país, no tiene el respeto dentro del país”, agregó.
El inquilino de la Casa Blanca confirmó, como apuntaba hace semanas, que con Maduro fuera de la ecuación en Venezuela, Estados Unidos pretende tener un papel protagonista en el lucrativo sector petrolero del país sudamericano, que tiene las mayores reservas del mundo “Construimos la industria petrolera venezolana con talento, iniciativa y habilidad estadounidenses, y el régimen socialista nos la robó durante esas administraciones anteriores [en referencia a la nacionalización de concesiones por parte de Chávez], y lo hicieron por la fuerza”. El magnate republicano añadió que las petroleras estadounidenses harán inversiones millonarias para resucitar el sector y “comenzar a generar ingresos para el país”. Trump compareció en su mansión y flanqueado por el jefe de la diplomacia, Marco Rubio, y el secretario de Defensa, Pete Hegseth.
El presidente ha argumentado que Estados Unidos gestionará Venezuela por el momento ante el temor de que otro ocupe el vacío de poder. Pero no ha entrado en detalles sobre el formato, las personas o el plazo.
En un mensaje en redes sociales, la responsable del Departamento de Justicia de EE UU, explicó que el líder chavista y su mujer afrontan cargos de narcoterrorismo y corrupción en un juzgado en Nueva York. “Maduro ha quedado imputado por conspiración narcoterrorista, conspiración para importar cocaína, posesión de armas automáticas y artefactos destructivos y conspiración para poseerlas”, escribió Bondi. “Ambos encararán pronto la ira de la justicia estadounidense en suelo estadounidense y en juzgados estadounidenses”.
La primera reacción de la líder de la oposición antichavista, María Corina Machado, fue un comunicado difundido en redes. “Ha llegado la hora de la libertad” para Venezuela y que “lo que tenía que pasar está pasando”, escribió. “Estamos preparados para tomar el poder”, recalcó la Nobel de la Paz 2025, que salió de Venezuela en diciembre para viajar a Oslo a recoger el galardón.
La captura de Maduro fue llevada a cabo por la Delta Force, la unidad de élite de las fuerzas especiales del país norteamericano después de que la CIA lo localizara y siguiera sus pasos. Los soldados de la Delta Force participaron en su día en la persecución del dictador iraquí Sadam Husein, del narcotraficante Pablo Escobar y del dictador panameño Manuel Noriega, en 1989.
En un mensaje en redes sociales, el vicepresidente de Estados Unidos, J. D. Vance, defendió que el ataque contra Venezuela, un país soberano, fue legal. El número dos de Trump alegó que Maduro “cuenta con múltiples imputaciones en Estados Unidos por narcoterrorismo. Vivir en un palacio en Caracas no hace que esquives el juicio por narcotráfico en Estados Unidos”.
Al filo de las dos de la madrugada, el ruido de explosiones despertó a los caraqueños como si el cielo tronara. Aviones sobrevolando constantemente y destellos de explosiones y columnas de humo comenzaron a correr en las redes sociales. Los primeros reportes daban cuenta de varios bombardeos aéreos en la base militar de Fuerte Tiuna, la principal de Caracas, ubicada al sur de la capital venezolana, que se había quedado completamente sin luz. Trump sugirió que el apagón era parte del plan. Un enorme incendio se observaba a lo lejos durante los primeros minutos de las explosiones, a los que siguió una nube inmensa de humo gris.
También se confirmaron ataques a la base aérea de La Carlota y a otras instalaciones militares en Caracas, como el Cuartel de la Montaña, donde reposan los restos del expresidente Hugo Chávez, y en Maracay y La Guaira, así como en el aeropuerto de Higuerote, en el litoral central. En varios videos publicados por internautas se observan, asimismo, helicópteros sobrevolando zonas urbanas.
Caracas amaneció este sábado casi paralizada por la incertidumbre. Muy pocas personas salieron a las calles y no hubo servicio de transporte en las zonas populares. La gente se mantuvo en sus casas, pese al llamado del Gobierno de salir a la calle y activar el sistema de defensa, basado en la llamada unión popular, policial y militar. En un video, una vecina de La Guaira mostraba que uno de los ataques destruyó las paredes de un edificio residencial y una de sus ocupantes murió camino al hospital.
El chavismo llama a la “lucha armada”
Los bombardeos llegaron tras cuatro meses de tensión entre Washington y Caracas. Y con un despliegue militar estadounidense inédito en las costas venezolanas. Dos horas y media después de las primeras explosiones, en el canal estatal VTV leyeron un comunicado en el que el Gobierno chavista aseguraba que había activado el estado de excepción por conmoción exterior que tenían preparado desde octubre.
El chavismo convocaba, de inmediato, a “lucha armada” ante la agresión estadounidense, decía el comunicado. “Todo el país debe activarse para derrotar esta agresión imperialista”. Según el Gobierno chavista, la ofensiva militar alcanzó, además de la capital, Caracas, los Estados de Miranda, Aragua y La Guaira.
“El objetivo de este ataque no es otro que apoderarse de los recursos estratégicos de Venezuela, en particular de su petróleo y minerales, intentando quebrar por la fuerza la independencia política de la Nación. No lo lograrán”, decía un comunicado que publicó el Gobierno de Maduro. “El intento de imponer una guerra colonial para destruir la forma republicana de gobierno y forzar un cambio de régimen, en alianza con la oligarquía fascista fracasará como todos los intentos anteriores”.
El ministro de Defensa venezolano, Vladimir Padrino López, denunció en una declaración grabada y televisada la agresión “más criminal” y dijo que el Ejecutivo estaba recopilando información sobre muertos y heridos por los ataques. Además, ordenó el despliegue militar: “Nos han atacado, pero no nos doblegarán”, subrayó en un mensaje en el que llamó a la calma y la serenidad.
Cuando Trump anunció la captura de Maduro, la vicepresidenta Rodríguez exigió al Gobierno de EE UU una prueba de vida de este y de su esposa porque dijo desconocer cuál era su paradero. Su mensaje, un audio, fue difundido por la televisión oficial VTV.
Más tarde, el ministro de Interior de Venezuela, Diosdado Cabello, apareció en vivo en una transmisión por VTV acompañado de funcionarios y hombres armados en la que anunció un despliegue de seguridad en distintas zonas del país para “garantizar la paz”. Cabello llamó a la calma y pidió a la población “no caer en el desespero ante los hechos recientes”. Además, aseguró que los organismos del Estado se mantienen activos para “preservar el orden y la estabilidad”.
El ataque y la captura de Maduro dividieron a los países vecinos de Venezuela. Mientras los gobiernos de Brasil, México, Colombia y Chile rechazaron las acciones militares estadounidenses, los de Argentina, Panamá y Ecuador aplaudieron.
El presidente de Colombia, Gustavo Petro, fue uno de los líderes más críticos con las operaciones militares estadounidenses de los últimos meses en el Caribe y el Pacífico. Y fue uno de los primeros en pronunciarse este sábado: “Rechazamos cualquier acción militar unilateral que pueda agravar la situación o poner en riesgo a la población civil”, escribió Petro en la red social X. Además, informó de que su Gobierno había “dispuesto medidas para proteger a la población civil, preservar la estabilidad en la frontera colombo-venezolana y atender oportunamente eventuales necesidades humanitarias o migratorias”. El brasileño Luiz Inácio Lula da Silva advirtió de que “sientan un precedente extremadamente peligroso para toda la comunidad internacional”.
Trump llevaba meses amenazando con intervenir en territorio venezolano, con el argumento inicial de luchar contra la droga y, más tarde, de hacerse con el control del sector petrolero venezolano que, según él, se le arrebató de manera ilegal a empresas estadounidenses y pertenece en realidad a Washington.
La semana pasada, el republicabo dijo que sus tropas habían realizado en diciembre un primer ataque en tierra contra un muelle usado por narcotraficantes. De la operación no hay todavía información clara, aunque medios estadounidenses han señalado que el ataque habría ocurrido en la Alta Guajira, fronteriza con Colombia.