Finlandia detiene a dos tripulantes de un barco ruso sospechosos de un nuevo sabotaje en el Báltico
Los Gobiernos de Finlandia y Estonia han vuelto a sufrir un sobresalto la pasada Nochevieja. Un fallo en el cable de transmisión entre Helsinki y Tallin, vía de telecomunicaciones submarina y crítica para la seguridad que conecta las dos capitales, obligó a lanzar una operación de urgencia que descubrió un nuevo caso de sabotaje.Tras interceptar un barco que había zarpado de San Petersburgo y que había navegado sobre el cable en las aguas del Báltico, la policía finlandesa acaba de anunciar la detención de dos de sus tripulantes y la sospecha de que se trata de nuevo de la guerra híbrida rusa. A otros dos miembros de la tripulación se les ha prohibido abandonar Finlandia.El cable, que opera el proveedor finlandés Elisa, fue encontrado dañado durante la noche del martes a miércoles. La intervención de la Guardia Fronteriza Finlandesa se ha extendido a una operación a gran escala que ha involucrado también a la policía, las fuerzas armadas y otros socios internacionales, según el comunicado.Noticia Relacionada estandar Si Zelenski asegura a los ucranianos que «el acuerdo de paz está listo al 90 por ciento» José Ignacio de la Torre En su discurso de fin de año, el presidente ucraniano ha asegurado que su pueblo quiere el final de la guerra pero no a cualquier precioEl incidente se produce en medio de preocupaciones sobre la amenaza que Rusia representa para los aliados de la OTAN y se inscribe en la serie de ataques híbridos rusos para poner a prueba la resiliencia de la Alianza, como la interferencia de señales GPS e invasión del espacio aéreo finlandés con drones.El Fitburg, de 132 metros de eslora, que navegaba con destino a Israel, realizó una incursión en la zona económica exclusiva de Estonia durante la que se sospechaba que causó los daños al cable . Los miembros de la tripulación del barco, que navega bajo la bandera del estado caribeño de San Vicente y las Granadinas, son ciudadanos de Rusia, Georgia, Azerbaiyán y Kazajistán.Según la policía finlandesa, el patrullero Turva y un helicóptero interceptaron el barco y descubrieron que la cadena del ancla había sido «bajada al mar». Se ordenó al barco detenerse, levantar anclas y navegar hacia un fondeadero seguro en aguas territoriales finlandesas. Los dos tripulantes detenidos son investigados bajo sospecha de graves daños a la propiedad, intento de daños graves a la propiedad y grave interrupción de las telecomunicaciones.El presidente finlandés, Alexander Stubb , ha realizado una declaración en la que asegura que el Gobierno está siguiendo de cerca la situación: « Finlandia está preparada para los desafíos de seguridad de diversos tipos y respondemos a ellos cuando es necesario». Stubb ha advertido repetidamente sobre la amenaza imperial que representa Vladímir Putin para el flanco oriental de la OTAN, así como sobre los desafíos de seguridad que plantea la invasión a gran escala de Ucrania lanzada por Moscú en febrero de 2022.«El factor de conexión es que esta vez también es un barco de carga que zarpa de Rusia y el ancla ha sido echada al mar», ha explicado el comisario encargado del caso, Risto Lohi . Además, según la aduana finlandesa, el barco transportaba acero, que está sujeto a sanciones impuestas por la UE. «Se han tomado medidas de investigación sobre el barco y la tripulación ha sido interrogada. Estamos analizando la situación y el papel de la tripulación», ha añadido sobre el curso de la investigación.Hace casi exactamente un año, el día de Navidad de 2024, el petrolero Eagle S zarpó de San Petersburgo con su ancla bajada y dañó los cables submarinos de telecomunicaciones y energía entre Estonia y Finlandia. Se considera que este tipo de ataques son la respuesta de Rusia a la adhesión de Finlandia a la OTAN y a la participación, en octubre de 2025, de cazas y soldados finlandeses en un ejercicio de guerra nuclear liderado por la OTAN en Dinamarca y el mar del Norte. La participación en estos ejercicios no solo integra a Finlandia en la doctrina nuclear de la OTAN, sino que también la convierte en un potencial centro para operaciones que involucren armamento de este tipo, alineándose con los intereses estratégicos estadounidenses en la región.«Se han tomado medidas de investigación sobre el barco y la tripulación ha sido interrogada» Risto Lohi ComisarioDesde 2023, se han producido al menos 11 actos de sabotaje contra infraestructuras europeas en el mar Báltico, muchos de los cuales han estado vinculados a la flota en la sombra de petroleros rusos que intentan eludir las sanciones occidentales. Entre las principales conexiones dañadas figuran el Balticconnector y un cable eléctrico entre Finlandia y Estonia, que estuvieron fuera de servicio durante meses. Anteriormente, en la misma región, un acto de sabotaje destruyó el gasoducto Nord Stream , que conectaba Rusia y Alemania.

