Fuerte desplome de las llegadas de inmigrantes a Canarias, mismas tragedias
Son 107 hombres, 29 mujeres y siete niños y niñas. Canarias ha entrado en el año 2026 tal y como lo despidió , con el servicio de asistencia en el muelle de La Restinga (El Hierro) recibiendo un cayuco que ha cruzado el Atlántico, sobreviviendo a la ruta más peligrosa de Europa. La llegada de una embarcación hace años que es parte de la vida diaria de este pequeño puerto de pescadores en la isla del Meridiano, que dijo adiós a 2025 con la llegada del último cayuco del año, con 180 personas a bordo, 16 de ellos menores.La Ruta Canaria ha recibido entre el 1 de enero y el 15 de diciembre, según los últimos datos disponibles del Ministerio de Interior, 17.555 personas en 259 embarcaciones, lo que supone un descenso de un 59,9% respecto al año anterior, donde las islas fueron frontera sur para 43.737 personas que llegaron en 643 embarcaciones. Sin embargo, estas cifras son de quienes ganaron la batalla al mar, ya que hay más de 1.900 migrantes no alcanzaron el sueño europeo. Según la ONG Caminando Fronteras , la ruta atlántica hacia Canarias continúa siendo la más letal, con 1.906 víctimas entre el 1 de enero y el 15 de diciembre. «La reducción del número global de personas fallecidas en las fronteras no es consecuencia de una mayor protección del derecho a la vida. A pesar de este descenso estadístico, estamos registrando un aumento del número de tragedias», advierte la coordinadora de la investigación, Helena Maleno.En concreto, la ONG ha identificado 303 tragedias en las distintas rutas migratorias , 70 embarcaciones que desaparecieron sin dejar rastro, y naufragios que han golpeado con fuerza en las islas. Este último y primer puerto del año, La Restinga, ha visto llegar y morir a decenas de personas en 2025, en un balance trágico que pesa en la isla, que entierra a los muertos de la ruta y los llora como suyos. El vuelco de un cayuco en directo ante los ojos del mundo en mayo mostró la dura realidad de la Ruta Canaria, apretando las conciencias con unos minutos donde se mezclaron la tensión, el miedo y la esperanza con una maniobra que falla, el vuelco y los gritos. El balance: siete fallecidos, entre ellos una adolescente de 16 años y dos niñas de apenas 5 años.Noticia Relacionada Testimonios en primera persona reportaje Si Historia de un cayuco: «No sabéis lo que han visto estos ojos...» Pablo Muñoz Miró al policía. Era uno de los 248 supervivientes. Había visto morir a unos 50 compañeros, algunos por accidente, otros agotados y muchos más asesinados. Y decidió hablar...«No importa el número de personas que lleguen; aunque sea un 60 por ciento menos en relación con el pasado año, es el mismo riesgo, y una emergencia humanitaria, aunque sea una sola patera». Así lo define el portavoz de Emergencias de Cruz Roja, Íñigo Vila , que señala que, a pesar del descenso de las cifras y la distribución en otras rutas, la canaria sigue acumulando más del 50% del total de llegadas en España. Con unas 38.000 asistencias, la entidad ha atendido llegadas en buen estado en general, pero también la angustia de quienes llegan cansados, tras una travesía con pocos víveres, sin agua, con las consecuencias de viajar en embarcaciones que quedan totalmente a la deriva por averías mecánicas. «No hay momento seguro en un cayuco», desde que entran hasta el desembarque, todo está cosido en un filo hilo que separa la vida de la muerte . «La estadística nos dice que estamos lejos de ese deseo de año nuevo de tener una ruta segura para dejar de recibir pateras en Canarias».«Nadie se echa al mar en esas condiciones si no está desesperado o busca una oportunidad que no tienen en su lugar de origen, por su situación económica, por la necesidad de protección, por huir de la guerra o la persecución…» Si se atiende a las cifras, «queda mucho por hacer» pero « no desfallecemos , estaremos listos para atender de la mejor manera posible» en el presente y en el futuro «sea como sea», añade Vila.El portavoz de CEAR en Canarias, Juan Carlos Lorenzo, tampoco pierde la fe y el empeño. «Resulta desgraciadamente paradójico que prácticamente la única vía para llegar a un lugar seguro sea jugándose la vida a través del mar». No obstante, celebra el descenso del número de llegadas en un año de cambios.Gambia, Senegal, sur de Marruecos...A las islas llegan mayoritariamente «de Mali y Senegal, junto a personas guineanas, marroquíes y gambianas» , con un cambio de tendencia. «En 2024, la mayoría de las embarcaciones hacia Canarias partían de Mauritania, en 2025 lo hacen principalmente de Gambia, Senegal, sur de Marruecos e incluso de Guinea Conakry» a causa de los refuerzos de vigilancia en torno al archipiélago y factores en origen y tránsito que «han modificado los mapas de riesgo y rescate» pero no el destino, con España «como una de las entradas principales por mar a Europa». Además, el riesgo no termina al llegar a puerto. «Las personas migrantes sufren agresiones y discriminaciones diarias, impulsadas en muchos casos por los discursos del odio que se encentran completamente normalizados». «Ojalá 2026 sea el principio del fin de este auge del odio y haya cada vez más herramientas para que no sigan creciendo impunemente», ha pedido al Año Nuevo.El año pasado también ha sido el año de la reforma del artículo 35 de la Ley de Extranjería, una «medida de política migratoria sólida y transformadora, porque permite hacer decrecer, oxigenar, racionalizar y mejorar los estándares de calidad», dando aire a «un sistema altamente tensionado en el que no es posible hacerlo bien».En Canarias se aprecian los avances que se han producido «pero aún existe saturación» y servicios de asistencia desbordadosEste ha sido un año de esperanza, de avances, pero «no al ritmo que desearíamos». Tal y como afirma la consejera del Gobierno de Canarias, Candelaria Delgado, el año se despedía de Canarias con una embarcación con 16 menores no acompañados en El Hierro , y aunque existe «una gran sintonía entre Migraciones y Juventud e Infancia», el Ministerio de Política Territorial «debe aplicarse más en la negociación con las comunidades que deben recibir a los menores, que no tienen plazas». En Canarias «aún existe saturación y no pueden considerarse las mayorías de edad como éxitos en los traslados». 2025 ha sido el año de la emergencia migratoria. La situación de los centros de menores, saturados, con problemas de hacinamiento y con meses de retraso en los traslados «mejoraría si el Estado declarara la emergencia migratoria naciona l, que permitiera a las comunidades abrir los centros sin ceñirse a plazos administrativos; y si la financiación de las plazas fuera la necesaria».El presidente de Canarias, Fernando Clavijo , ha centrado en esta idea su discurso de fin de año, aplaudiendo los «avances importantes» y denunciando el «abandono» y la «desidia» del Estado en la crisis migratoria. Otro año más las islas «siguen esperando una financiación que no llega» y haciendo frente en solitario a la crisis migratoria. El jefe del Gobierno autonómico criticado que el Estado continue sin dar una respuesta a la presión migratoria sobre el archipiélago como frontera sur de Europa. «Un año más la migración ha sido protagonista con miles de personas exhaustas y desesperadas que arribaron a nuestras costas y a las que hemos atendido con respeto y humanidad».
