Gloria Grahame, la mujer que se casó con su hijastro y protagonizó el mejor ‘noir’
La actriz es la deslenguada novia del gánster en ‘Los sobornados’. Con la cara marcada, roba el protagonismo a sus compañeros
Opinión
Texto en el que el autor aboga por ideas y saca conclusiones basadas en su interpretación de hechos y datos
La actriz es la deslenguada novia del gánster en ‘Los sobornados’. Con la cara marcada, roba el protagonismo a sus compañeros


Cuando pensamos en Gloria Grahame nos asalta la cita de En un lugar solitario —“Nací cuando ella me besó, morí el día que me abandonó y viví el tiempo que me amó”—, pero existe otra película y otra cita que define la personalidad de una de las actrices más fascinantes del Hollywood clásico. En Los sobornados (1953), obra maestra del cine noir dirigida por Fritz Lang, Grahame es Debby Marsh, la deslenguada novia del gánster que interpreta Lee Marvin, cuyo rostro acaba desfigurado cuando él lo abrasa con café hirviendo.

El personaje de Grahame y su espectacular arco dramático quedó sellado en esta película y en una secuencia memorable en la que Debby, ya con la cara desfigurada, va al encuentro de la viuda del fiscal que interpreta Jeanette Nolan. Con media cara vendada y el resto de su cuerpo cubierto con un abrigo de visón, el personaje de Grahame se dirige a la otra mujer, cubierta también de pieles, y desde su frágil picardía proclama que, aunque no lo parezca, son “hermanas bajo el visón”. La frívola Debby es la perfecta antiheroína de una película que se rinde a un personaje femenino secundario que le roba todo el protagonismo a sus compañeros de reparto.

Grahame, que estuvo casada con Nicholas Ray y años después también con su hijastro Tony Ray, tuvo un sonado romance a finales de los años setenta con un joven aspirante a actor inglés, Peter Turner, cuyas memorias se adaptaron hace poco a la pantalla en Las estrellas de cine no mueren en Liverpool, con la actriz en la piel de la diva.