Griezmann vuelve a su casa en Anoeta con menos minutos, pero la misma influencia
Meho Kodro, entrenador del francés en los juveniles de la Real, valora su capacidad de adaptación para seguir siendo importante en el Atlético de Madrid
Antoine Griezmann (Macon, Francia; 34 años) vuelve a casa y lo hace con un rol muy diferente al de años pasados o al que tenía cuando abandonó su querida Real Sociedad en el verano de 2014 para convertirse en santo y seña del Atlético de Madrid. A sus 34 años ya no es indiscutible para el Diego Simeone, pero su importancia continúa siendo capital. Así lo confirma la manera en la que terminó 2025 con goles en los tres últimos partidos del año del equipo (dos en los dieciseisavos de Copa ante el Atlético Baleares y otros tantos ante Valencia y Girona).
A primera vista puede parece que no queda nada o muy poco de aquel futbolista desgarbado que debutó de la mano de Martín Lasarte aquel 27 de septiembre de 2009: jugó su primer partido como titular y marcó su primer gol oficial en el triunfo ante el Huesca (2-0) en Anoeta. No opina así Meho Kodro, su entrenador en Juveniles. El mito blanquiazul estima que Antoine Griezmann sigue poseyendo esa inteligencia que le convirtió en uno de los mejores futbolistas del planeta. “Es uno de esos jugadores que ha tenido que desarrollar su inteligencia. Cuanto más tiempo pasa, se ha ido comportando de una manera más madura. Ha ido reforzando su talento; por esa debilidad física que aparentaba, ha tenido que ir desarrollando la inteligencia futbolística y ahora, con la experiencia que tiene, lo ha multiplicado por mucho”, analiza Kodro.
En opinión del exariete de la Real Sociedad y del Barcelona entre otros equipos, “la inteligencia futbolística es lo más importante en el fútbol” y eso a pesar de que la preparación física ha cobrado mucha importancia en los últimos años. “Es algo muy peculiar que no tiene que ver con la inteligencia académica. Es encontrarse en un ambiente que te rodea y sacar siempre una mejor salida que los demás. Él ha sido y sigue siendo un grande en eso”, confirma Kodro, para quien esa timidez que manejaba en sus inicios “le ha beneficiado muchísimo”.
Kodro está viviendo la carrera de Antoine “con mucha emoción”. “Apuntaba cosas, pero no me podía imaginar, sinceramente, que iba a llegar hasta donde ha llegado”, se sincera. “Llamaba la atención, era pequeño, pero muy jugón. Se atrevía a hacer de todo. Fuera del campo era tímido, reservado, quizá por no dominar el idioma, pero ahí en el campo se transformaba y era el protagonista. Le gustaba el balón, se metía en todo... Técnicamente era buenísimo. Queríamos que sacase todas las faltas, todos los córners… Bueno, los córners, no, porque no llegaba”, recuerda entre risas.