Hugh Jackman y Kate Hudson, sobre la música, el amor, las críticas y el encasillamiento: “Si tu propósito es crear, no importa lo que digan fuera” | Retrui News | Retrui
Hugh Jackman y Kate Hudson, sobre la música, el amor, las críticas y el encasillamiento: “Si tu propósito es crear, no importa lo que digan fuera”
SOURCE:El Pais|BY:María Porcel Estepa
Los actores comparten proyecto por primera vez con ‘Song Sung Blue: Canción para dos’, una ‘dramedia’ musical sobre una banda que cantaba temas de Neil Diamond en la América profunda
El síndrome del impostor y la lucha por llegar al éxito también se aplica a las estrellas. Puede pasar incluso si tu nombre es Hugh Jackman o Kate Hudson, por mucho que hoy sean dos de las estrellas más fulgurantes del panorama hollywoodiense. Ni siquiera ellos se han librado de los miedos a ser encasillados, a no triunfar o, en su día, a no saber si podrían llegar a pagar el alquiler con sus trabajos actorales. Ahora, y saben la suerte que tienen, sus vidas son otras. El australiano, de 57 años, y la angelina, de 46, han cruzado sus caminos profesionales por primera vez con la película Song Sung Blue: Canción para dos, en la que interpretan a personas normales, una pareja de Milwaukee apasionada por la música de Niel Diamond, y su lucha porque esta les lleve al éxito, pero por cuyo camino se cruzan más desgracias que alegrías. Es, además, de las escasas veces de sus carreras en las que interpretan a personas reales.
Jackman y Hudson llegan a la charla, una larga sobremesa en un restaurante angelino junto a una decena de periodistas, con ganas de hablar de Mike y Claire Sardina, sus alteregos en la pantalla, el matrimonio que decidió ir de bar en bar cantando Sweet Caroline y compañía por todo Wisconsin y alrededores, con mejores intenciones que fortuna. La historia de estos intérpretes, que no imitadores, de Diamond es una de la de tantas familias que buscan ganarse el pan en ese plano de la fama, quizá no tan brillante, pero igual de ansiada. “La fama y la fortuna pueden tener más nombres, también pueden ser que tu comunidad te conozca y puedas pagar el alquiler. Es así de simple. Con el mismo ruido, el mismo orgullo”, explica el guionista y director de la película, Craig Brewer, presente también en la conversación.
Él fue quien vio un documental, en el festival de Sundance, sobre un matrimonio que formó el dúo llamado Lightning&Thunder (rayo y trueno), y se obsesionó con ello. Ya desde antes de escribir el guion de esa historia había metido en el ajo a Hugh Jackman y, ya con su Mike, ambos buscaron una Claire, y la vieron inmediatamente. Jackman llamó a Craig y le avisó de que estaba viendo una entrevista de Hudson donde contaba que los actores se pasan la vida esperando por un papel. “¿Se escribirá? ¿Me lo ofrecerán? ¿Cuadraré la fecha?“, contaba ella, explicando que lo único que amaba y podía controlar era la música . Jackman y Brewer lo tuvieron más que claro: ”¡Joder, es Claire!“, recuerda el director durante la conversación. Su visión hizo que la actriz esté hoy
Hudson se reconoce en esas palabras. La música es su pasión, y ahora ha dado con un compañero para compartirla. “Actuar, cantar, es donde me siento más vivo”, dice Jackman. “Creo que la música, tanto si la cantas como si la escuchas, tiene el poder de conectar a todo el mundo, te saca de tu cabeza y hace que cada parte de ti cobre vida”. “Yo puedo ponerme más morbosa aún”, ríe su compañera. “Creo que estaría muerta sin música. La música me salva la vida. Sé que suena tremendamente dramático, pero para mí es así, siento que ahí es donde he encontrado muchas partes distintas de mí y he descubierto formas nuevas de expresarme simplemente escuchando cómo los demás se expresan a través de la música. Y creo que realmente es el gran lenguaje que une a las personas. Da igual lo que pase, dos personas pueden conectar, aunque tengan puntos de vista distintos, es un gran puente”, reflexiona. “Hay una conexión que no puedes explicar. Diría que por eso he tenido tantos novios músicos”, ríe Hudson. Estuvo casada con Chris Robinson, líder de The Black Crowes, y tiene un hijo con Matt Bellamy, cantante de Muse, y otra con su actual pareja, el músico Danny Fujikawa.
Durante el rodaje, y también en la promoción, Hudson y Jackman se han convertido en un equipo en alfombras rojas, eventos y hasta karaokes; han acudido a un par de ellos, al menos públicamente, con amigos y el equipo. Él la felicitó públicamente cuando fue nominada al Globo de Oro. Formaron un dúo tan natural como el de los rayo y trueno que interpretan. “Como pareja, son mucho más”, reconoce Jackman sobre sus personajes. Los actores charlan con la prensa justo el día después de la premiere de la película en Los Ángeles, donde conocieron a algunos de los protagonistas y sus familias. “Hay toda una comunidad de personas que forman parte de su tribu, han reunido a su familia, a sus hijos e hijastros, y eso es el poder de ese amor. Y pienso en esta historia de amor, ¿sabes? No importa quién seas, no importa cuánto dinero tengas, o en esa sala solo estaba esa tribu reunida“.
”Están muy enamorados“, explica Hudson sobre sus personajes. “Y creo que vivimos en una época en la que es muy fácil estar con alguien y luego dejar de estarlo. Y anhelas lo que significa creer de verdad en una unión, creer el uno en el otro lo suficiente como para superar cualquier cosa. Y hay algo inspirador en ello, en cómo superar las dificultades”. Al principio, explica que prefirió no acercarse demasiado a la Claire auténtica para evitar conectar con ella, porque “corría el riesgo de imitarla, de que se convirtiera en algo poco auténtico”. Ahora, reconoce, ambas son muy cercanas y en algunas ocasiones hasta tiene la sensación de que se parecen físicamente.
Ambos encuentran similitudes con sus personajes más allá de lo físico. “Esa tenacidad para soñar a lo grande, para no rendirse, me la quedo”, dice Hugh de su Mike. “Buscar la belleza en todo“, comenta Kate de Claire. También, por ejemplo, la búsqueda de un propósito. “Creo que está el reconocimiento externo y luego está el motivo por el que haces algo”, reflexiona la actriz. “Si tu propósito es crear de verdad, entonces no importa lo que digan fuera. Y ocurre igual con Claire y Mike”, compara. “Si te quedas con lo esencial, no creas arte para los demás, esperas que guste el arte que creas. Ese es el objetivo, lo haces porque sientes que tienes que hacerlo y tienes que confiar en tu instinto y en lo que te dicta”, explica. Pero si el arte se crea para gustar, afirma, y la respuesta no es la esperada, “la industria puede decepcionarte mucho”. ”Y nunca vas a encontrar la felicidad en ello si esa es la fuerza motriz. Creo que al crecer en ese entorno lo entendí muy pronto".
Las carreras de Hudson y Jackman son largas y asentadas, pero sus orígenes no podrían ser más distintos. “He estado agradecida por mi carrera desde el principio. Nunca la he dado por sentada. Y parte se debe a que, cuando creces dentro de ella, sabes lo tumultuosa que es y lo que hace la industria”, reconoce Hudson, hija de la actriz Goldie Hawn y el cantante Bill Hudson, aunque criada por la pareja de su madre, el también actor Kurt Russell. Jackman, en cambio, viene de un entorno más humilde y común. “Me pellizco constantemente por mi carrera, soy muy distinto a Kate, hice dos licenciaturas y cuatro años de interpretación, y mi primer trabajo fue a los 26 años. Ganaba 1.200 dólares a la semana en una serie de televisión de la ABC, y me decía: ‘Esto es increíble, es fantástico’. No tenía ni idea. Me hice a mí mismo, porque tuve muchísimos trabajos a tiempo parcial en pequeños negocios, gasolineras y restaurantes, tantos que pensé: ‘Cinco años. Me doy cinco años, y si sigo pagando el alquiler después de cinco años, o más bien, si no lo puedo pagar, lo dejaré’. Pensaba: ‘No quiero ser el treintañero que se queda demasiado tiempo en la fiesta”, reconoce el australiano. Llegó a tiempo a la fiesta y nunca tuvo que marcharse: “Las oportunidades han sido increíbles”.
La historia de los Sardina, pequeña y de relativo bajo presupuesto (alrededor de 30 millones de dólares) ha sacado de su zona de confort a ella, reina de las comedias románticas, y a él, rey del musical y de los lobos superhéroes. Es difícil la lucha entre lo comercial y lo crítico, y contra el hecho de encasillarse, que puede ser una bendición o un castigo. Ambos reflexionan sobre ello: “Cuando tienes éxito en algo, todos quieren meterte en una caja”, dice Hudson. “Te conviertes en alguien en quien se puede confiar para seguir contando esa historia una y otra vez, lo cual, por cierto, agradezco enormemente y me encanta hacer”, reconoce la actriz, mientras que su compañero mueve la cabeza en señal de aprobación. “El problema es que nadie que se meta en este negocio lo hace para estar encasillado. Seamos sinceros, los artistas somos rebeldes y salvajes y un poco impredecibles, y cuando alguien intenta encasillarte, normalmente viene del otro lado. Y o bien sigues ese juego y continúas, o intentas averiguar qué hacer y agachas la cabeza, haces un buen trabajo y esperas trabajar con la mejor gente posible y que te contraten, que te llamen para hacer las cosas por las que te metiste en el negocio, que es un poco de todo”, afirma, en una reflexión pausada, antes de preguntarle a Jackman: “¿Y tú qué opinas, Lobezno?“, y echarse a reír.
Él tampoco puede evitar la carcajada, para luego reflexionar sobre una cierta época. “Si echo la vista atrás, entre X-Men 2 y 3... quiero decir, he hecho 10... así que en algún momento de ese periodo, quizá las cosas que me llegaban eran un poco mediocres, ¿no? Pero yo nunca lo sentí así porque, aunque mucha gente del mundo del cine no lo sabía, seguía haciendo teatro todo el tiempo, así que volvía e interpretaba a Peter Allen en The Boy from Oz“, relata sobre el musical que le valió un premio Tony. Pero para él la parte más difícil de su carrera fueron los inicios, porque jamás había cantado, y pasó de la escuela de teatro a la televisión y, de ahí, a los musicales. Por entonces, muchos intérpretes que hacían ese tipo de trabajo “no eran considerados actores, sino personas del mundo del entretenimiento”: “Y no tienen ni idea de lo difícil que es actuar cuando cantas”. Y ahí sí tuvo miedo de que le encasillaran. “Así que dejé de hacer algunas cosas relacionadas con la música y, por suerte para mí, fue entonces cuando conseguí el papel de Lobezno y las cosas empezaron a mejorar. Pero siempre he estado haciendo cosas diferentes. Puede que no fuera tan conocido por ellas, pero siempre me pareció muy variado, lo cual era muy importante para mí. Como para ti“, le regala a Hudson, convertida ya en eterna compañera de karaokes.