Ione Belarra encabeza la manifestación propalestina antes del Madrid - Maccabi
Dijo hace unos años Sarunas Jasikevicius que en España, comparada con otros países, la Policía mandaba mucho, afirmación que se vio reflejada a la perfección durante la previa del duelo entre el Real Madrid y el Maccabi de Tel Aviv . El Movistar Arena parecía la sede de la ONU, acordonado el recinto por decenas de furgones policiales y antidisturbios. Los transeúntes no daban crédito y se preguntaban a qué venía semejante despliegue. El motivo era la presencia del equipo israelí, que como en Valencia, Vitoria o Barcelona, volvió a congregar una amplia manifestación propalestina. La plaza de Salvador Dalí era un hervidero, cientos de personas cargaban contra todo y contra todos. «Israel, nazis», «Ayuso, sionista» o «Vuestro silencio, su genocidio» eran varias de las pancartas que sobrevolaban sobre una inmensa bandera del país defendido. La secretaria general de Podemos Ione Belarra , tras el éxito del caos provocado en la Vuelta a España , tampoco quiso perder la oportunidad de dejarse ver ante los focos.De los vehículos policiales emergían ladridos y golpes contra sus paredes, amontonados los perros, nerviosos ante el jolgorio y a la espera de entrar en acción si la situación se descontrolaba. El intenso cordón sufrió una brecha a falta de una hora para el encuentro cuando dos manifestantes, uno de ellos enfundado en una palestina, emergieron de una de las salidas del parking del Palacio. Comenzaron a caminar como Pedro por su casa hasta que un par de agentes, tras pedirles su identificación, los escoltaron hasta la salida. Incluso los periodistas , siempre con privilegios, tuvieron que pasar varios controles para, finalmente, recibir un intenso cacheo antes de entrar en el estadio.
Dijo hace unos años Sarunas Jasikevicius que en España, comparado con otros países, la Policía mandaba mucho, afirmación que se vio reflejada a la perfección durante la previa del duelo entre el Real Madrid y el Maccabi de Tel Aviv . El Movistar Arena parecía la sede de la ONU, acordonado el recinto por decenas de furgones policiales y antidisturbios. Los transeúntes no daban crédito y se preguntaban a qué venía semejante despliegue. El motivo era la presencia del equipo israelí, que como en Valencia, Vitoria o Barcelona, volvió a congregar una amplia manifestación propalestina. La plaza de Salvador Dalí era un hervidero, cientos de personas cargaban contra todo y contra todos. «Israel, nazis», «Ayuso, sionista» o «Vuestro silencio, su genocidio» eran varias de las pancartas que sobrevolaban sobre una inmensa bandera del país defendido. La secretaria general de Podemos Ione Belarra , tras el éxito del caos provocado en la Vuelta a España , tampoco quiso perder la oportunidad de dejarse ver ante los focos.De los vehículos policiales emergían ladridos y golpes contra sus paredes, amontonados los perros, nerviosos ante el jolgorio y a la espera de entrar en acción si la situación e descontrolaba. El intenso cordón sufrió una brecha a falta de una hora para el encuentro cuando dos manifestantes, uno de ellos enfundado en una palestina, emergieron de una de las salidas del parking del Palacio. Comenzaron a caminar como Pedro por su casa hasta que un par de agentes, tras pedirles su identificación, los escoltaron hasta la salida. Incluso los periodistas , siempre con privilegios, tuvieron que pasar varios controles para, finalmente, recibir un intenso cacheo antes de entrar en el estadio.