Ione Belarra y silencio en el Palacio: el Madrid gana sin 13.000 espectadores
Real Madrid 98 - 86 Maccabi de Tel Aviv Jornada 21 de la Euroliga Real Madrid Campazzo (15), Abalde (7), Hezonja (16), Okeke (3), Tavares (9); Maledon (7), Deck (11), Garuba (4), Llull (2), Feliz (12), Len (0). Maccabi de Tel AViv Blatt (4), Lundberg (12), Rayman (2), Hoard (10), Santos (7); Clark (11), Sorkin (4), Brissett (9), Dibartolomeo (14), Leaf (13). Parciales 21-25; 27-22 (48-47); 28-18 (76-65); 22-21 (98-86). Los árbitros Emin Mogulkoc (Turquía), Ioannis Foufis (Grecia) y Guido Giovannetti (Italia). Dijo hace unos años Sarunas Jasikevicius que en España, comparada con otros países, la Policía mandaba mucho, afirmación que se vio reflejada a la perfección durante la previa del duelo entre el Real Madrid y el Maccabi de Tel Aviv . El Movistar Arena parecía la sede de la ONU , acordonado el recinto por decenas de furgones policiales y antidisturbios. Los transeúntes no daban crédito y se preguntaban a qué venía semejante despliegue. El motivo era la presencia del equipo israelí, que como en Valencia, Vitoria o Barcelona, volvió a congregar una amplia manifestación propalestina. La plaza de Salvador Dalí era un hervidero, cientos de personas cargaban contra todo y contra todos. «Israel, nazis», « Ayuso , sionista« o »Vuestro silencio, su genocidio« eran varias de las pancartas que sobrevolaban sobre una inmensa bandera del territorio defendido. De los vehículos policiales emergían ladridos y golpes contra sus paredes, amontonados los perros, nerviosos ante el jolgorio y a la espera de entrar en acción si la situación se descontrolaba. El intenso candado sufrió una brecha a falta de una hora para el encuentro cuando dos manifestantes, uno de ellos enfundado en una palestina, emergieron de una de las salidas del parking del Palacio . Comenzaron a caminar como Pedro por su casa hasta que un par de agentes, tras pedirles su identificación, los escoltaron hasta la salida. Incluso los periodistas, siempre con privilegios, tuvieron que pasar varios controles para, finalmente, recibir un intenso cacheo antes de entrar en el estadio. La secretaria general de Podemos Ione Belarra , tras el éxito del caos provocado en la Vuelta a España de ciclismo , tampoco quiso perder la oportunidad de dejarse ver ante los focos. Pero el caos, dio paso a un silencio místico. Sin 13.000 espectadores, el Real Madrid saltó a la pista, de cachondeo sus jugadores antes de enfrentarse a una compleja prueba que parecía olvidada desde el fin de la pandemia del coronavirus. Maledon y Okeke elevaban las manos en busca de un aplauso imposible, mientras que Garuba señalaba a la grada con ironía. Fue el salto inicial el que llevó a los presentes a una nueva dimensión, a un baloncesto sin decibelios en el que casi se podía escuchar cómo el sudor se deslizaba por el cuerpo de los atletas. «¡Facu, voy contigo!» le gritó Hezonja al argentino mientras ambos lideraban uno de los primeros contrataques del partido, que acabó en una canasta del balcánico que permitió mantener el escaso liderato de los blancos en los primeros minutos. Berreaban los chicos de Scariolo como una bandada de pájaros para que sus compañeros se percataran de su presencia. Al mismo tiempo, el técnico italiano comenzaba a repartir sus primeras reprimendas e iniciaba su clásico baile con el cuadro arbitral en busca de futuros beneficios. El Maccabi , por su parte, ya acostumbrado a caminar hacia la victoria ante unas gradas fantasmagóricas , celebraba con intensidad sus cíclicas canastas con una mezcla de lenguas, presentes en su plantilla tanto estadounidenses como israelíes. «¡Vamos, espabilad, coño!» fue la frase que utilizó Scariolo para alertar a los suyos ante el avance de los macabeos, que incluso alcanzaron una renta de siete puntos en el segundo cuarto tras un triple de Santos. Surtieron efecto las palabras del transalpino, pues Feliz lideró una respuesta bárbara, a base de tiros de tres puntos, que devolvió la moral de los locales justo antes del descanso. La palabra «ruido» aparecía en el video marcador, pero a los protagonistas solo les quedaba aplaudirse a sí mismos sus hercúleos esfuerzos. Noticia Relacionada baloncesto estandar Si Laprovittola, una sonrisa para explicar el éxito del Barça de Pascual Pablo Lodeiro El argentino, que llegó a sentenciar en público a Peñarroya, retoma el mando del equipo gracias a las genialidades del catalánNo se generaron las clásicas y kilométricas colas en los baños del descanso y solo un par de policías utilizaron la soledad de la estancia para quitarse los chalecos antibalas durante unos minutos. La experiencia era singular pero adictiva, histórico poder presenciar un partido de máximo nivel sin la sal que proporciona la euforia en las butacas. Con el paso de los minutos, el Madrid se acostumbró a la extraña realidad, encontró la vía del éxito a base de intensa defensa y la mejoría de sus astros más relucientes, como Campazzo , Tavares, Feliz y Hezonja . El resultado fue de los más abultado y la irrepetible velada finalizó con una nueva victoria merengue en la Euroliga.