Jennifer Jones: «Los ataques de Trump a la ciencia son aterradores. Nos llevará décadas recuperarnos»
Jennifer Jones decidió formar parte de la Union of Concerned Scientists (UCS), o Unión de Científicos Preocupados , el día que el reelegido gobernador de Florida, el republicano Ron DeSantis, le dijo lo que podía y no podía decir en sus clases de estudios ambientales en la universidad estatal. La investigadora tenía el «trabajo soñado»: había colaborado en la construcción «de un enorme y hermoso edificio de ciencias», tenía varias becas de investigación federales y podía elegir la enseñanza que quería impartir. «Pero desde hace un par de años DeSantis empezó a atacar la ciencia y la educación superior», recuerda. La UCS fue su forma de seguir hablando. La organización sin fines de lucro fundada en 1969 en EE.UU. por científicos y estudiantes del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) promueve el uso de la ciencia para abordar algunos de los mayores problemas de la humanidad, como el cambio climático , la seguridad nuclear, la degradación ambiental y la salud pública. El grupo, formado por 250 científicos y analistas, cuenta con más de 500.000 seguidores, la mayoría ciudadanos que apoyan sus acciones y filántropos. Jones, directora del Centro para la Ciencia y la Democracia de la institución, trabaja para asegurar que las políticas públicas se basen en evidencia científica y datos verificados, no en opiniones o creencias. El objetivo es «proteger la salud de las personas, el medio ambiente y la democracia», dice en una conversación por videollamada.—La UCS fue fundada para protestar por un grave caso de contaminación ambiental en el contexto de la guerra de Vietnam. ¿Nos enfrentamos a los mismos problemas 50 años después?—Los problemas iniciales que nos llevaron a la fundación, como la degradación ambiental, el riesgo de uso de armas nucleares o el mal uso de la ciencia, siguen existiendo, pero a una escala mayor. El riesgo del cambio climático global ha crecido mucho. Y luego está el ascenso de Trump al poder, que se ha convertido en una gran amenaza para la ciencia y la salud de las personas y el planeta.Noticia Relacionada estandar No Dos millares de científicos en contra de Trump: «Está ejerciendo la censura y destruyendo nuestra independencia» ABC—¿Qué es lo que más les preocupa ahora mismo?—Las acciones del gobierno de Trump , que tienen los rasgos clásicos del autoritarismo. Su administración no escucha los datos y despide a decenas de miles de científicos, lo que empeora las amenazas que ya teníamos. Estamos viendo un ascenso de la pseudociencia y la desinformación, hemos salido de acuerdos internacionales sobre cambio climático, se ha detenido la ciencia sobre el cáncer, se han cambiado las reglas del aire limpio... La contaminación ha empeorado en EE.UU. y causa sufrimiento y daños reales.—Han contado el número de ataques de Trump a la ciencia.—Durante su primer mandato Trump atacó la ciencia 200 veces, más que cualquier otro presidente anterior. Pero hemos publicado un nuevo informe que muestra que, durante los primeros seis meses de su mandato actual, se cometieron 400 ataques a la ciencia. A día de hoy ya son más de 500. Son órdenes ejecutivas, declaraciones o decisiones políticas que pueden afectar a miles o millones de estadounidenses. Van desde recortar fondos para la investigación hasta prohibir a los científicos hablar con los medios o eliminar las políticas de diversidad e inclusión. La rapidez, gravedad y alcance de sus ataques son aterradores. El objetivo es silenciar a cualquiera que se cruce en su camino en busca de poder y control.«En lo que va de año Trump ha atacado a la ciencia más de 500 veces. Mientras, asciende la pseudociencia»Pérdida de confianza—¿Qué consecuencias tendrán esas acciones?— La ciencia financiada federalmente lleva a políticas que nos dan aire y agua limpios, avances médicos, medicinas y alimentos seguros... pero el público ha perdido la confianza en ella debido a estas acciones dañinas, las mentiras, la desinformación y las personas no cualificadas a cargo. Las medidas de Trump han afectado a la ciencia para las vacunas, el cambio climático, la salud y el transporte. Recuperarnos nos llevará años o décadas.—¿Repercutirá en la futura generación de científicos?—Sí. Corremos el riesgo de perderla porque miles y miles de becas han sido canceladas o recortadas. Así, es fácil que se cuestionen si quieren seguir adelante. América ha sido durante mucho tiempo líder mundial en ciencia e investigación, alentando la libertad intelectual y atrayendo talento global. Y ahora todo eso está en peligro. —¿Cómo se actúa desde la UCS?—Desde las elecciones de 2024, han aumentado mucho nuestros miembros. Y nuestra red de científicos expertos ('Science Network') también ha crecido un 22%. Más de 100.000 personas representadas por más de 40 organizaciones científicas han firmado nuestra carta defendiendo la ciencia. Y seguimos presionando por la Ley de Integridad Científica. Mientras, podemos hacer avances a nivel estatal. Muchos estados entienden la importancia de usar la evidencia científica para guiar sus decisiones.«Los recortes en miles y miles de becas nos pueden hacer perder a la siguiente generación de científicos»—¿Qué va a pasar con el trabajo de los científicos despedidos de las agencias federales? —Hemos puesto en marcha una iniciativa de ciencia independiente con herramientas y recursos de apoyo para que los científicos despedidos o que hayan tenido que abandonar su trabajo puedan seguir haciendo ciencia, para que sus conocimientos no se pierdan.Más inestabilidad—¿Qué hay de las armas nucleares? Parecían una amenaza del pasado, pero ahora están de vuelta.—Ese riesgo es probablemente más serio ahora que hace una década. El tratado de control de armas estratégicas de Rusia y EE.UU. Nuevo START está al borde del colapso. Se espera que expire en 2026 y no creo que haya un acuerdo de reemplazo a la vista. Eso significaría que, por primera vez desde los años 70, las dos potencias nucleares más grandes operarían sin un marco formal de restricciones mutuas. Ambos países podrían aumentar rápida y drásticamente sus fuerzas nucleares, lo que, por supuesto, conduciría a una mayor inestabilidad.«Tenemos una iniciativa con recursos para que los científicos despedidos puedan seguir trabajando y sus conocimientos no se pierdan» —¿Consideran a la IA una nueva amenaza? —Podría ser una herramienta maravillosa para afrontar los grandes desafíos, pero tenemos que ver quién la controla y para qué se usa. Debe servir para el mayor bien del público y no solo para enriquecer a los millonarios. Ya hemos visto cómo Trump ha pedido a sus agencias que avancen rápidamente en IA y en la construcción de centros de datos, que gastan mucha energía, sin tomar medidas para proteger el medio ambiente. Además, los datos de la IA pueden estar muy sesgados y reflejar prejuicios. MÁS INFORMACIÓN noticia Si Puede que al final Titán no tenga un gran océano subterráneo noticia Si El pico de un ave cambió durante la pandemia por las restricciones humanas—¿A pesar de todo esto, podemos tener esperanza en el futuro? —Sí. La ciencia ha hecho grandes cosas por la prosperidad de la humanidad durante miles de años y puede hacerlo nuevamente. Y cuando veo cuántas personas se mueven para defenderla, ya sea manifestándose en las calles o firmando una de nuestras cartas, crece mi esperanza.

