Joan García, de principio a fin de un derbi para el Barça
Las paradas del portero azulgrana fueron decisivas para que el Barcelona subrayara su liderato con los goles de Olmo y Lewandowski en el tramo final ante un expansivo Espanyol
Nunca el cartel de un derbi había estado tan justificado como el disputado anoche en el RCDE Stadium. El protagonista de principio a fin fue Joan García. El portero afirmó al Barça y negó al Espanyol. Una manera de justificar por qué cambió de equipo, hoy villano para la hinchada blanquiazul y héroe de la afición azulgrana, ausente por cuestiones de seguridad del estadio de Cornellà-El Prat. El arquero sostuvo a su equipo para que Olmo y Lewandowski marcaran las diferencias en el tramo final de un encuentro en que el oportunismo y la contundencia barcelonista, así como el talento individual, pesaron más que el deseo del Espanyol, vigoroso y expansivo, víctima un año más de la fatalidad cada vez que recibe al Barcelona en su hogar.
ESPEspanyol

0
Marko Dmitrovic, Omar El Hilali, Fernando Calero, Leandro Cabrera, Carlos Romero, Pere Milla (Javi Puado, min. 81), Pol Lozano, Edu Expósito (Jofre Carreras, min. 59), Tyrhys Dolan (Ramon Terrats, min. 81), Urko González de Zárate y Roberto Fernández (Kike García, min. 74)
BCNBarcelona
2

Joan García, Alejandro Balde, Gerard Martín (Pedri, min. 63), Jules Koundé, Pau Cubarsí, Marcus Rashford (Fermín López, min. 45), Frenkie de Jong, Raphinha (Dani Olmo, min. 63), Lamine Yamal, Eric García y Ferran Torres (Robert Lewandowski, min. 63)
Goles 0-1 min. 85: Dani Olmo. 0-2 min. 89: Lewandowski
Arbitro Victor García Verdura
Tarjetas amarillas Pol Lozano (min. 76), González Álvarez (min. 77)
A la tremenda carga ambiental respondió Joan García con un ejercicio de serenidad y aplomo, siempre concentrado, decisivo en hasta seis paradas, para que su equipo pudiera refrendar el liderato y sumar su novena victoria consecutiva desde que cayó en el Bernabéu. El portero mantuvo siempre el control emocional ante un Espanyol excitado y embalado, después de contar cinco triunfos que han despertado sus ilusiones por alcanzar Europa. Las aspiraciones se mantienen porque no hubo un solo reproche por su actuación ante un Barça que administró sus recursos y talento con vistas a la Supercopa de Arabia.
Flick resguardó a Pedri y Olmo, ambos recién salidos de una lesión, y apostó por Raphinha como tercer volante por delante de Fermín, mientras Rashford y Ferran sentaban una jornada más a Lewandowski. Jugar con un solo centrocampista como De Jong, obligado Eric a ejercer de medio centro, no fue la mejor solución porque Raphinha no favorece precisamente la combinación, la fluidez, la precisión y la velocidad de balón necesarias para atacar a uno de los equipos que menos espacios concede en la Liga. El brasileño presiona, corre, tira desmarques y remata porque tiene alma de delantero en un equipo que cuenta con el mayor porcentaje (62,8%) de posesión en la Liga. Nada se supo de él hasta el descanso y tampoco acertaron Rashford y Ferran con sus movimientos, demasiado imprecisos en los controles, ante un rival que es un libro abierto como el Espanyol.
