Josep Maria Izquierdo, ayudante de Obradovic: “Los jóvenes de hoy lo quieren todo, ya y porque les pertenece”
El entrenador catalán, asistente durante 12 años del genio serbio, habla sobre los valores de las generaciones actuales
Josep Maria Izquierdo tiene un máster en baloncesto solo para elegidos. El técnico badalonés de 58 años puede presumir de haber sido ayudante del mítico Zeljko Obradovic durante 12 temporadas: una en el Joventut (1993-94) adornada con la histórica conquista de la Copa de Europa, siete en el Fenerbahçe desde 2013 a 2020 con otra Euroliga en el bolsillo, y a partir de 2021 en el Partizán de Belgrado hasta la salida del entrenador serbio y la suya propia el pasado noviembre. Pocos como Izquierdo conocen mejor al nueve veces campeón europeo, el genio al que fue a buscar hace casi 33 años al aeropuerto cuando fichó por la Penya. Nació entonces una amistad que perdura hasta hoy y que ha unido sus caminos en los banquillos.
“Zeljko no ha cambiado mucho. Es muy parecido al hombre que conocí. La misma pasión, la misma energía, permanecen”, cuenta Izquierdo desde Badalona, donde ha pasado las primeras Navidades con familia y amigos desde hace 12 años. Entre sus planes, visitar a Pedro Martínez, que fue su entrenador en el juvenil del Sant Josep, del que fue asistente en el Joventut y que ahora dirige al Valencia Basket. Y después de acudir ayer al Roig Arena para el partido contra el Unicaja, asistir hoy al encuentro de fútbol entre el Levante y el Espanyol y desempolvar su carnet de socio perico desde hace 30 años.
Izquierdo disfruta de un parón tras mucho tiempo sin tregua. Comenzó como segundo entrenador en el Joventut en 1988, ejerció dos cursos de primer técnico verdinegro y luego de ayudante de Javier Imbroda en el Real Madrid (2002-03), y pasó por varios equipos de LEB Oro hasta aquella llamada de Obradovic en 2013 para acompañarle en el Fenerbahçe. El serbio había comprado una casa en El Masnou y las familias de ambos compartían el verano. “Queríamos volver a trabajar juntos y cuando se fue a Turquía me ofreció irme con él. Le respondí: ‘Si me das dos horas, hago la maleta y voy nadando”.
Siete años en Estambul, uno de parón por la pandemia y más de cuatro en Belgrado han concedido a Josep Maria un conocimiento profundo del volcánico entrenador y de la persona calurosa. “No tiene nada que ver. Como profesional, Zeljko dice: ‘Las cosas se hacen como yo digo. Si te parece bien, bien, y si no, la puerta está abierta para quien no quiera seguir mi camino’. Ahí está su historial de trofeos. Como persona, es muy protector, protege a todos a su alrededor. Siempre me preguntaba si había cobrado. A cualquier club que va dice que primero han de cobrar sus ayudantes y luego él. Así se preocupa por su entorno. Tiene muy buenos amigos exjugadores, Datome, Jasikevicius, Laso… Cada año, especialmente cuando las cosas no van bien, invita a comer a todo el equipo. A mí me ha invitado a Belgrado a celebrar la onomástica de su familia… Es la cara que no se ve”.
