Ju-ae, la hija de Kim Jong-un, cada vez más visible en la escenografía del régimen norcoreano
La adolescente, de unos 13 años, rinde por primera vez en público homenaje a su abuelo y bisabuelo
En Corea del Norte, donde se ha construido un sistema dictatorial basado en el hermetismo, la herencia de sangre y el culto al linaje, cada pequeño gesto se interpreta como un mensaje cargado de simbolismo. Y en los dos primeros días de 2026, se ha emitido el mismo mensaje dos veces: la presencia de Ju-ae, la amada hija del líder supremo del país, Kim Jong-un, ha dejado de ser una excepción cuidadosamente dosificada y empieza a convertirse en parte habitual de la escenografía de poder.
La agencia estatal de noticias KCNA difundió el jueves y el viernes fotografías del presidente norcoreano acompañado de la adolescente ―quien según estimaciones externas ronda los 13 años― en distintos actos oficiales. Las secuencias se corresponden con las celebraciones de fin de año y la visita en Año Nuevo al Palacio del Sol de Kumsusan, donde reposan embalsamados los cuerpos del fundador de la República Popular Democrática de Corea, Kim Il-sung, y el de su hijo y sucesor, Kim Jong-il, el padre del líder actual.
Aunque Ju-ae había asistido anteriormente a actos de fin de año, es la primera vez que la joven rinde tributo a sus antepasados en público. El mausoleo es uno de los lugares más sagrados del régimen, donde el poder de la dinastía Kim se consagra como eterno. Tras asumir el cargo de jefe del Estado en 2012, Kim había convertido ese homenaje en una cita casi ritual cada 1 de enero, para subrayar la continuidad al inicio de cada ejercicio político, aunque la omitió en 2024 y 2025 (antes solo lo había hecho en 2018).

En el texto de KCNA no se menciona explícitamente la presencia de Ju-ae, pero en algunas imágenes publicadas por el mismo medio la menor aparece situada en el centro del encuadre, con su padre a su izquierda y su madre, Ri Sol-ju, a su derecha.
Para Cheong Seong-chang, vicepresidente del centro de estudios Sejong Institute, podría tratarse de un movimiento calculado de Kim, de cara al noveno congreso del Partido de los Trabajadores, previsto para comienzos de este año y concebido para fijar nuevas prioridades del Estado y reorganizar a los dirigentes.
