La actriz Ashley Tisdale cuenta por qué abandonó el grupo “tóxico” de madres famosas en el que también estaban Hilary Duff y Meghan Trainor
La actriz ha contado en un ensayo para ‘The Cut’ su desagradable experiencia en un círculo con celebridades que se estrenaban en la maternidad, entre las que también estaba Mandy Moore. “Cuando eres la persona más egocéntrica y desconectada de la realidad del mundo”, ha respondido el marido de Duff en sus redes sociales
La actriz Ashley Tisdale (Nueva Jersey, 40 años), mejor conocida por su papel de Sharpay Evans en High School Musical, se sentía muy “afortunada” de pertenecer a un grupo de mujeres en su misma situación: madres actrices. Pero hace un año, según ha contado para The Cut, la madre de Jupiter, de cuatro años, y Emerson, un bebé de un año, decidió abandonar este grupo ―que integran famosas como Hilary Duff, Mandy Moore y Meghan Trainor― tras sentir que había comportamientos tóxicos. “Me devolvió a una sensación desagradable pero muy familiar, que creía haber dejado atrás hacía años. Allí estaba yo, una noche, sentada sola después de acostar a mi hija, pensando: ¿quizá no soy lo bastante guay? De repente, estaba otra vez en el instituto, completamente perdida, preguntándome qué estaba haciendo ‘mal’ para que me dejaran fuera”, confiesa la actriz.
“Después del nacimiento de mi primera hija, ansiaba conectar con otras madres. Pero lo que empezó siendo algo logístico pronto se volvió profundamente personal. Necesitaba hablar con alguien que se identificara con lo que estaba viviendo: los cambios de humor, las noches en vela, decir adiós a quien solía ser y empezar a conocer a mi hija y a la nueva persona en la que me estaba convirtiendo”, comienza a contar la actriz. “Me sentí afortunada cuando una amiga reunió a un grupo de madres primerizas que conocía. Las amigas de mi amiga estaban en la misma situación que yo. La mayoría habíamos estado embarazadas durante los primeros meses de la pandemia, así que nos perdimos las actividades en las que sueles conocer a otras futuras madres. No tuvimos baby showers, ni yoga prenatal, y casi nadie sostuvo a nuestros recién nacidos en brazos. Pero por fin pudimos estar juntas, y nuestros hijos también, y todo se sentía bien”, continua en la publicación.
“Pero con el tiempo empecé a preguntarme si eso era realmente así. Recuerdo que me dejaron fuera de un par de planes del grupo, y lo supe porque Instagram se encargó de mostrarme cada foto y cada story. En una de las cenas organizadas por una de las madres, me di cuenta del lugar que ocupaba para ella: sentada al final de la mesa, lejos del resto. Empecé a sentir que me estaban apartando del grupo, fijándome en todas las formas en las que parecía que me excluían. Al principio intenté no tomármelo como algo personal. Me repetía que todo estaba en mi cabeza y que no era para tanto”. Y añadía: “Pero ya no estoy en el instituto. Soy madre. Y precisamente porque soy madre no podía quedarme callada. No dejaba de pensar: ¿No se supone que debemos enseñar a nuestros hijos a expresar lo que sienten cuando algo les duele? Así que eso fue exactamente lo que escribí al grupo por mensaje después de quedarme fuera de otro plan más: “Esto es demasiado de instituto para mí y no quiero seguir formando parte de ello”.