La amenaza china contra Taiwán tras Venezuela
Todo conflicto invita a pensar en el siguiente, aun más cuando este amenaza con ser el último: la futurible colisión entre las dos superpotencias, China y Estados Unidos, en aguas de Taiwán. Por eso, la incursión militar en Venezuela y la captura del dictador Nicolás Maduro tiene a medio mundo escrutando, sobre los escombros del chavismo, la otra costa del Pacífico. Al fin y al cabo, quizá no sean sino preparativos.¿Legitima el ramalazo imperialista las ambiciones chinas? «Acciones controvertidas de EE.UU. como la operación en Venezuela y la aceptación tácita por parte de la comunidad internacional importan enormemente», responde Tong Zhao , investigador del Carnegie Endowment for International Peace y una de las mayores autoridades a nivel mundial en doctrina militar china.«Estas permiten a los líderes autoritarios rebajar sus umbrales percibidos de comportamiento aceptable», prosigue. «No es necesario que las normas desaparezcan por completo para que el estándar pase a ser comparativo en lugar de absoluto. Los Estados iliberales no buscan una legitimidad moral universal , les basta con creer que no son peores que sus rivales occidentales o, en su propia visión, ligeramente mejores».Noticia Relacionada estandar Si EE.UU. anuncia la mayor venta de armas de su historia a Taiwán Sunmin Moon China responde a EE.UU. que «acabará quemándose en el fuego que él mismo ha prendido»La intervención, por tanto, debilita el ascendente global de EE.UU. y permite a China erigirse en garante del orden global basado en normas y multilateralismo, tal y como viene haciendo durante la presidencia de Donald Trump , pese a la flagrante incoherencia con sus políticas internas y externas. Un capital simbólico que acumula, a la espera de que llegue el momento oportuno de desembolsarlo.Pues legitimidad externa para invadir Taiwán, a su entender, no necesita. «Taiwán es parte inalienable de China. Cómo resolver la cuestión de Taiwán es un asunto que corresponde a los propios chinos y ninguna fuerza ajena está en posición de interferir», zanjaba el portavoz de Exteriores Lin Jian este lunes durante la primera rueda de prensa diaria del ministerio tras el arresto de Maduro, sin que los extraordinarios acontecimientos modificaran un ápice el discurso oficial.La disputa que suscita Taiwán representa la última batalla por librar de una guerra civil congelada en el tiempo desde hace casi ocho décadas. Los nacionalistas derrotados de Chiang Kai-shek buscaron refugio en la isla, llevándose consigo la República de China, mientras los victoriosos comunistas liderados por Mao Zedong fundaban la República Popular de China en 1949. Desde entonces, el régimen considera al territorio, democracia independiente de facto, una región rebelde que nunca ha renunciado a someter por las armas.Un peligro perpetuo ante el que EE.UU. se aferra a su «ambigüedad estratégica»: ni promete ni descarta acudir en auxilio de Taiwán. En ese sentido, de entre los factores que condicionan el frágil porvenir del territorio, solo uno parece reivindicado por la coyuntura venezolana: la disposición estadounidense de recurrir a la fuerza en defensa de sus intereses , por más que las colosales diferencias entre ambos escenarios atenúen la advertencia.«Él [Xi] lo considera [a Taiwán] parte de China y depende de él lo que vaya a hacer […]. Pero yo le he transmitido que estaría muy descontento si hiciera eso [una invasión], y no creo que lo haga, espero que no lo haga», apuntaba Trump este miércoles en una entrevista con el diario 'The New York Times', en la que reiteraba su confianza de que Xi no lanzará una ofensiva mientras él sea presidente.Aprobado generalAsí, todos los actores involucrados encuentran en el correctivo chavista lecturas positivas para sus consideraciones: EE.UU., sobre la lozanía de su fuerza; Taiwán, sobre su capacidad de emplearla; y China, sobre la viabilidad de semejantes operaciones.Ahora bien, replicar tamaño logro se antoja inalcanzable para un Ejército Popular de Liberación (EPL) lastrado por las purgas políticas y la falta de experiencia –China no libra una guerra convencional desde 1979–. «Los chinos reconocen que no cuentan con capacidades militares suficientes para tomar Taiwán», señala Bonnie Glaser , directora gerente del programa Indo-Pacífico del German Marshall Fund. «La creencia de que el nivel de preparación del EPL no es muy alto está ampliamente extendida».El juicio resulta actual, dadas las maniobras ejecutadas alrededor de la isla hace apenas una semana. De ahí que el despliegue de poderío estadounidense haya generado, a nivel popular, envidia. Ninguna tan evidente como la de Li Yi , un conocido asesor del Partido Comunista y analista, para quien la operación aplicaba a la perfección los principios de 'El arte de la guerra'.Un conflicto existencial sin margen de error El condicionante fundamental en los cálculos de China respecto a Taiwán permanece, pese a todo, inalterable: el porvenir de la isla representa una cuestión existencial en la que no puede permitirse un fracaso, no solo por sus consecuencias prácticas, sino para la legitimidad del régimen. Un informe reciente del German Marshall Fund, titulado 'If China Attacks Taiwan' –'Si China ataca Taiwán'–, evaluaba los costes de una invasión fallida: la economía «quedaría devastada», el impacto sobre el Ejército «sería grave y duradero», lo que tendría «consecuencias peligrosas para la estabilidad interna» y los costes internacionales «retrasarían décadas a la República Popular China» en el escenario global. «No obstante, los observadores no deberían asumir que, dado que los costes de una operación militar fallida serían enormes, esto bastaría para disuadir a Pekín», alertaban sus autores. «La disuasión se basa en las percepciones, más que en realidad».«Vencer al enemigo sin combatir es lo mejor. ¡Eso es lo que está haciendo Trump!», exclamaba en un vídeo viral. «'Tratados impuestos bajo las murallas de la ciudad', 'Dispara al caballo antes que al jinete', 'captura al rey antes que a los soldados', ¡eso es táctica pura!», gritaba Li, iracundo hasta el punto de abofetearse. «¡Tienes que aprender! ¡No puedes atrapar a Lai Qing-te [presidente de Taiwán] y encima te burlas de Trump! ¡No tienes ninguna vergüenza! ¡Tantos años y Taiwán todavía no se ha unificado!». Informaciones difundidas en redes sociales cuya veracidad este diario no ha podido corroborar afirman que el comentarista habría sido detenido. China, pese a todo, aguarda. «Xi no tiene prisa por lograr la unificación mediante el uso de la fuerza […]. Cada vez tienen más confianza en que la situación internacional evoluciona a su favor y que EE.UU. está en declive», concluye Glaser. Trump quizá ha acelerado el escenario de transición de poder pero, paradójicamente, esta noción disminuye la probabilidad a corto plazo de un enfrentamiento. Hasta entonces todo serán preparativos, o comienzos inadvertidos.

