La derecha gana terreno en la batalla ideológica más allá de las urnas
SOURCE:El Pais|BY:Ángel Munárriz Fernández
Los datos del CIS y 40dB. desvelan un deslizamiento de la opinión pública hacia posiciones menos progresistas sobre impuestos, modelo de Estado, medio ambiente y feminismo
La derecha gana terreno en España. No solo en las urnas, como se acaba de demostrar en Extremadura, sino también en la estructura profunda de la opinión pública, en las ideas de la gente. Abundantes datos de diversas encuestas muestran una derechización sobre asuntos clave. De los impuestos al feminismo, el chequeo a las posiciones de la sociedad española apunta a una conclusión: el crecimiento en votos del PP y Vox no se explica solo por una coyuntura, sino que está conectado con el retroceso de postulados progresistas. Como en todo corrimiento sociológico, no hay cambios drásticos. Pero sí se dibuja una tendencia. Empiezan a despuntar ganadores de la batalla cultural.
Si 0 es extrema izquierda y 10 extrema derecha, la sociedad española se ubica en el 5,023, según el barómetro de diciembre de 40dB. Es el punto más a la derecha de toda la serie, donde en casi cuatro años no se había alcanzado el 5. En el histórico del CIS, que arranca hace cuatro décadas, 2024 y 2025 son dos de los ocho años en que se alcanza el 4,8 de media. Después de 2000, cuando José María Aznar logró su mayoría absoluta, el que acaba de terminar ha sido el segundo año en el que ha habido algún mes en que se superó el 5 (marzo), siendo 10 “lo más a la derecha” y 1 lo opuesto, un deslizamiento fruto de “una erosión transversal de la reputación de la izquierda” y de un número “creciente” de jóvenes “muy escorados a la derecha”, explica el politólogo Carlos Domínguez, director de proyectos de 40dB.
César Calderón, director de la consultora política Red Lines, afirma que este corrimiento está lejos de mostrar en toda su dimensión el “desplazamiento ideológico”. “La derechización no se puede resumir en un dato, es un cambio cultural complejo y matizado”, explica. Se trata, añade, de un cambio que tiene entre sus causas los pactos de la izquierda con las fuerzas del procés, se abona con los casos de corrupción que afectan al Gobierno y solo se explica analizando “los distintos efectos” que causa la “polarización del debate” en cada bloque ideológico. ¿Qué efectos? “Mientras la derecha domina la agenda, la izquierda se inhibe en el gran debate, , en el que se impone la idea de que hay que bajar impuestos para no compartir riqueza con los inmigrantes, presentados como un problema para el Estado del bienestar. Esto otorga a la derecha la iniciativa”, explica.
Elección tras elección, hace más de un lustro que la derecha gana espacio. Lo hizo en las generales de noviembre de 2019 en relación a las de abril. Y lo volvió a hacer en julio de 2023. También ganó terreno en las autonómicas y municipales de 2023 con respecto al conquistado cuatro años atrás, y en las europeas de 2024 en comparación con las de 2019. La pauta presenta un punto paradójico: el Gobierno de coalición progresista de Pedro Sánchez ha sobrevivido, gracias a fuerzas nacionalistas de variado signo, pero el bloque del PP y Vox no ha dejado de avanzar. Y también las ideas próximas o coincidentes a las suyas, bien a las de ambos partidos o a las de uno de ellos.
Desde 2018, año de la llegada a La Moncloa de Sánchez, hasta octubre de 2024, última toma de la serie, han crecido del 22,6% al 24,9% los encuestados por el CIS que afirman sentirse solo españoles o más españoles que de sus comunidades. Es el máximo, empatado con sendos meses de 2014 y 2017, de una serie que empieza en 2006. Mucho más han subido, del 30,1% al 38,9%, quienes defienden un mayor centralismo. Es el tercer dato más alto de toda la serie, que empieza hace 15 años, solo una décima por debajo de dos tomas en 2012. Ni en el apogeo del procés se llegó tan alto.
Luis Miller, sociólogo del CSIC, enfatiza cómo ha habido “un crecimiento del centralismo y el españolismo” en solo un año y medio, pasando entre mayo de 2023 y octubre de 2024 del 21,7% al 24,9% en el primer caso y —sobre todo— del 32,8% al 38,9% en el segundo. Y subraya que la oscilación en ese periodo ha sido aún más marcada en Extremadura, la comunidad que acaba de ratificar la derechización en las urnas. Las identidades más españolistas en esta comunidad pasan del 16,7% al 20,2% y las posiciones más centralistas del 30,8% al 42%, lo que a juicio de Miller tiene visos de ser una reacción a las cesiones del Gobierno al independentismo catalán que no puede disociarse del 60% obtenido por la derecha el 21-D.
Modelo social y económico
Cobran fuerza ideas socioeconómicas que encajan mejor con las tesis derechistas, según muestra la serie Opinión pública y política fiscal del CIS. Por ejemplo, el CIS pide cada año a los encuestados que se ubiquen en un punto entre el 0, que significa que hay que mejorar los servicios públicos aun pagando más impuestos, y el 10, que significa que es preferible pagar menos incluso a costa de los servicios. El indicador estaba en el 4,1 en 2018 y ahora ya roza el 4,5. A este ritmo, la década próxima la idea de sacrificar servicios para bajar impuestos superaría el 5. También progresa un escepticismo fiscal que concuerda con el discurso contra el Gobierno del PP y Vox.
Aunque en las inmensas bases de datos del CIS se observan altibajos y excepciones, la tendencia general a la derecha es clara. El corrimiento —que se explica sobre todo por un empuje de los votantes conservadores— se aprecia al preguntar por las opiniones sobre el gasto público. Mientras los porcentajes de quienes creen que se gasta “demasiado” en los elementos centrales del Estado del bienestar —sanidad, educación—se mantienen bajos, casi residuales, entre 2018 y 2025 suben con fuerza los que piensan que hay un gasto excesivo en partidas como la cooperación al desarrollo y la protección del medio ambiente, causas más presentes en el discurso progresista.
La preocupación por el cambio climático, bandera de la izquierda, cae. Desde 2022, se observa un retroceso de 8,7 puntos entre los que afirman que este problema les afecta “mucho o bastante”. En contraste, crece la preocupación por la inmigración, tema estrella de las fuerzas derechistas.
Otra serie del CIS, Tendencias sociales, inaugurada en 2021, muestra cómo mientras retrocede del 62,7% al 56,5% la idea de que “hay que favorecer la igualdad y la solidaridad”, suben del 21,1% al 24,3% los que consideran que el Estado no debe intervenir en absoluto en la economía. Es una idea tajante que, aunque todavía minoritaria, ya comparten casi uno de cada cuatro encuestados en un contexto de popularización de las tesis ultraliberales, sobre todo por las redes sociales.
Preferencias democráticas
“Aunque en muchos aspectos sigue siendo mayoritaria la visión progresista, el panorama es no solo de avance de las posiciones conservadoras, sino de cuestionamiento de consensos. Por ejemplo, se cuestiona cada vez más si el sistema de pensiones debe ser sobre todo público. Por lo ocurrido con otros debates, sabemos que eso puede calar”, explica la experta en comunicación política Laura Teruel, a la que le preocupa cómo —a su juicio— “se pone en cuestión la propia superioridad de la democracia como sistema”.
Pese a que la mayoría considera que la democracia es “preferible a cualquier forma de gobierno”, este grupo decrece: entre 2019 y 2025, ha pasado del 85,3% al 79,2%, mientras quienes piensan que puede ser “preferible” el “autoritarismo” suben del 5% al 8,6%, con datos del CIS. Además, en menos de dos años, se ha duplicado, pasando del 19,2% al 39,8%, el porcentaje de los ven la democracia un lastre para el “reparto equitativo de la riqueza”.
Teruel, profesora de Periodismo Político en la Universidad de Málaga, ve en estos datos un resultado de la promoción de “ideas autoritarias” por parte de Vox. Pero amplía el foco: “Que haya un referente mundial de posiciones radicales de todo tipo, alguien como Donald Trump, que llegó al poder condenado por el caso Stormy Daniels, tiene un efecto enorme. En todo el mundo, se normalizan conductas injustificables e ideas extremistas".
Adiós a la marginalidad
José María Ramírez-Dueñas, profesor de Sociología y Opinión Pública en la UNED, detecta una “normalización de las posiciones de Vox, que a su vez hace que las del PP se perciban más moderadas, desplazando a la derecha todo el debate”.
La prueba del éxito de las ideas del partido de Santiago Abascal puede encontrarse, añade, en su solidez no ya entre los votantes que se sitúan en en la extrema derecha o incluso en la derecha, sino en el centro. En el barómetro del CIS previo al 21-D en Extremadura, Vox era segundo intención de voto, por delante del PSOE, entre los que se ubican a sí mismos en las posiciones 5 y 6, las más centradas.
“Las ideas de Vox están calando entre indiferentes y apolíticos que se autoubican en el centro no para expresar moderación, sino por sentirse desconectados. Ahí se han normalizado ideas antes marginales, como el cuestionamiento de las vacunas o de la violencia de género”, señala el sociólogo Ramírez-Dueñas.
Suele decirse que Vox sube al canalizar el voto de protesta. Sin desmentir esta idea, los datos también indican que, sencillamente, sus postulados ya no son marginales. Cada vez convencen más. Si en diciembre de 2022 un 10,9% declaraban que Vox era el partido a cuyas ideas estaban más cercanos, tres años después son un 18,7%, por delante del PP, según 40dB.
¿Y el feminismo? ¿Qué panorama ofrece en este momento de derechización? Aunque las principales series son más escasas, recientes y discontinuas, es posible identificar un panorama de claroscuros. Por una parte, hay datos que evidencian la solidez de algunas certezas igualitaristas. Un ejemplo, con datos del CIS del pasado año: solo un 2,3% cree que las mujeres deben tener más responsabilidad en la casa, un histórico dogma ya superado (al menos en las respuestas a los encuestadores).
Pero también hay grises. Un 65,3% cree que las mujeres tienen que esforzarse más para demostrar que pueden desempeñar un mismo trabajo, según un estudio del CIS de hace algo más de dos años. ¿Mucho? ¿Poco? En la anterior toma, en 2010, eran casi 10 puntos más. Había más conciencia de este sobreesfuerzo. Los que creen que una madre trabajadora puede tener una relación “tan cálida y estable” con sus hijos como una que no trabaja han bajado del 67% al 60,6% entre 2012 y 2025.
El mayor jarro de agua fría a quienes creían que se había alcanzado un consenso transversal lo tiró el CIS con la primera encuesta Percepciones sobre la igualdad, en noviembre de 2023. Sobre todo, por las respuestas de los hombres. Y más aún de los varones jóvenes. Los distintos cruces por edad y sexo al estudiar las respuestas a una misma pregunta ofrecen un resumen de la cuestión: un 38% del total de los encuestados cree que la promoción de la igualdad ha llegado tan lejos que ahora son los hombres los discriminados. Entre los varones de todas las edades, son un 44%. Entre los chicos de 16 a 24, un 51,1% creen la tesis de la discriminación a los hombres.
También hay brechas de género en la actitud hacia las personas LGTBIQ+. Un 43,6% de los chicos centennials (18-27 años) piensan que debería haber un “día del orgullo heterosexual”, el mayor porcentaje de todos los grupos de edad y sexo, frente a un 16,5% entre las chicas, según un informe de 40dB. de hace un año y medio. “Escuchar y leer ‘maricón’ es hoy más frecuente y está menos estigmatizado que hace diez años, igual que escuchar y leer que el problema de la violencia de género son las denuncias falsas. Eso provoca consecuencias”, señala Ramírez-Dueñas, autor de diversos trabajos sobre evolución de las posiciones sobre diversidad sexual e igualdad de género