La Guardia Civil de Paiporta tuvo que guardar armas en una furgoneta frente al cuartel
Un año ha tenido que pasar desde la Dana para que los agentes de la Unidad de Intervención de Armas de la Guardia Civil de Paiporta dejaran de trabajar en una furgoneta en la vía pública. Pese a los numerosos comunicados y denuncias de los sindicatos próximos al Cuerpo Armado, la Dirección General de la Guardia Civil no ha ejecutado el traslado de esta unidad hasta el pasado mes de noviembre, días más tarde del primer aniversario de la catástrofe que dejó 230 fallecidos, un cuarto de ellos en Paiporta.Sin aire acondicionado ni calefacción, los agentes que conforman este grupo han tenido que desempeñar las funciones de control de armas cortas y largas y munición desde un vehículo aparcado frente al cuartel de Paiporta. Los guardias civiles han tenido que manipular durante más de doce meses las armas en un espacio con escasas medidas de seguridad, tanto para los ciudadanos que acudían a realizar otros trámites en esa furgoneta como para los agentes que les atendían.Durante su labor, los efectivos de la unidad tuvieron que acumular el armamento dentro de la furgoneta y «puntualmente» se amontonaban hasta siete u ocho armas a la vez, según ha confirmado a este diario la asociación mayoritaria de guardias civiles, Jucil. Esta misma fuente asegura que el traslado de las armas desde la furgoneta al cuartel (900 metros de distancia) se tuvo que llevar a cabo en vehículos particulares de los agentes debido a la «falta de disponibilidad inmediata» de vehículos oficiales del Cuerpo Armado. En ese contexto, desde la asociación explican que esta acción era «necesaria» ya que era «inviable» transportar las armas a pie desde la furgoneta hasta el armero del cuartel. La situación, que se ha prolongado en el tiempo, fue denunciada el pasado mes de agosto por Jucil, la cual alertó que los agentes que conforman la Unidad de Intervención de Armas de Paiporta estaban trabajando en condiciones precarias. «Los ciudadanos las desenfundaban en la calle y las pasaban a la furgoneta, apoyándolas en el suelo o en una mesa exterior. Aunque los agentes del núcleo de servicio de Paiporta prestaban apoyo, la seguridad no era la adecuada», señalaba la asociación de guardias civiles.Pese a que los agentes de esta unidad no han dispuesto de la seguridad necesaria ni han tenido a su disposición todos los medios para realizar sus funciones, la Dirección General de la Guardia Civil -dependiente del Ministerio de Interior- no movió ficha hasta mediados del pasado mes de noviembre. La unidad fue trasladada a unas oficinas del municipio de Albal, una localidad que linda con Paiporta, una acción que desde Jucil han defendido que se podría haber producido antes, ya que los agentes «desde un primer momento» avisaron de que en las instalaciones de Albal se podía atender de forma «digna» al público.A pesar de la mejoría que esta unidad ha experimentado en referencia a la ubicación de sus oficinas, el problema en este momento se sitúa en el traslado de armas de una localización a otra. La distancia entre el Cuartel de Paiporta , lugar donde se encuentra el depósito de armas (que sí que ha sido reformado tras las inundaciones), y las instalaciones en Albal es de aproximadamente cinco kilómetros, una distancia que los agentes de esta unidad tienen que hacer de forma diaria portando armas y munición.Casa cuartel de la Guardia Civil en Paiporta Mikel Ponce«Desde que están en Albal, el riesgo persiste en los traslados. Los agentes tienen que llevar las armas que proveen al salir y devolver las que entran al finalizar la jornada, moviéndolas entre localidades sin disponer de instalaciones integradas necesarias», informan desde Jucil. Pese a la nueva problemática, a la unidad se le ha puesto a su disposición un vehículo oficial para transportar las armas de una localidad a otra, una acción que llega después de que los efectivos hayan estado operando con sus coches particulares durante un año.La situación que esta unidad ha vivido durante estos meses y la demora en los plazos de reconstrucción de instalaciones de cuarteles como el de Paiporta o Utiel, chocan con las declaraciones que realizó el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska , en diciembre de 2024 en el cuartel de Utiel. Desde allí, el exmagistrado prometió que la reconstrucción de las instalaciones del Instituto Armado en Paiporta y Utiel eran «absolutamente prioritarias», al igual que los medios que los agentes necesitaban y necesitan para el desempeño de sus labores. «La obra en Utiel será inmediata. El plazo de las obras será de ocho meses», declaró el ministro. Una promesa que todavía no ha llegado dado que las obras para la construcción de un nuevo cuartel de Utiel todavía no han empezado y se espera que duren de 3 a 5 años, según fuentes próximas al proyecto consultadas por este periódico.«Es indignante que los guardias civiles hayan tenido que poner sus propios medios materiales y vehículos personales para que el servicio no se detuviera, trabajando en una furgoneta al raso»Desde esas palabras del titular de Interior hasta el inicio de las obras en el Cuartel de Paiporta pasaron 10 meses, algo que desde Jucil han tachado de «inaceptable» e «indignante». «Es inaceptable que se haya tardado doce meses en iniciar las obras. Es indignante que los guardias civiles hayan tenido que poner sus propios medios materiales y vehículos personales para que el servicio no se detuviera, trabajando en una furgoneta al raso mientras las oficinas cedidas no estaban disponibles para ellos», deslizan desde la asociación mayoritaria de guardias civiles. De la misma forma, otra de las asociaciones más grandes de agentes del Instituto Armado, la Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC) , ha denunciado ante ABC la actitud de «dejadez» llevada a cabo por la Dirección General de la Guardia Civil ante un servicio público «necesario». «Es una dejadez que después de un año y tres meses, todavía no se han dado pasos firmes y rápidos para rehabilitar una dependencia que al final es un servicio público necesario en una zona que sigue estando un poco devastada», reprochan desde AUGC.Instalaciones policialesAsimismo, esta asociación ha instado a la Administración a que las obras en Paiporta cubran la necesidad de unos agentes que, como la Unidad de Intervención de Armas, ha estado realizando sus labores sin disponer de todos los medios necesarios. «Es fundamental garantizar que las instalaciones policiales sean seguras, funcionales y habitables, permitiendo a los guardias civiles desempeñar sus funciones con todas las garantías y sin que la operatividad diaria se vea afectada por deficiencias estructurales o de seguridad», avisan desde AUGCLos agentes de la Unidad de Intervención de Armas de Paiporta no han sido los únicos efectivos en verse afectados por los desperfectos en las instalaciones del cuartel. El personal de Seguridad Ciudadana ha sido trasladado también a otro espacio, en este caso dentro del propio municipio, conocido como el chalé de Catalá. Un edificio donde, normalmente, se han realizado eventos públicos como talleres o exposiciones. Sin embargo, las instalaciones carecen de medidas de seguridad que garanticen la protección de los agentes que trabajan en el edificio, algo que ha manifestado AUGC a este periódico.Las obras del cuartel de Paiporta que comenzaron el pasado mes de octubre están previstas que finalicen en el verano de este año que acaba de comenzar. Pese a eso, las asociaciones de guardias civiles consultadas por ABC manifiestan «serias dudas» sobre si los plazos se cumplirán «considerando la experiencia habitual» en este tipo de actuaciones.
