La lotería de Villamanín: cuando ganar el Gordo supone perder la calma
Es víspera de Año Nuevo en Villamanín , un pueblo leonés de 700 habitantes (300 en invierno) al que hace algo más de una semana le ha tocado un buen pellizco del Sorteo Extraordinario de la Lotería de Navidad : 35,6 millones de euros, correspondientes a 89 décimos premiados. Frente a la Casa del pensionista, donde hasta hace unos días descorchaban botellas y arrojaban al aire serpentinas, hoy apenas cruzan dos o tres personas. «A los que les ha tocado no quieren hablar. Son de aquí, de los pueblos. No quieren Prensa», contesta una vecina que hace corrillo junto a otros dos parroquianos.Noticia Relacionada Piden «preservar la convivencia» estandar No El polémico Gordo de Villamanín: el Ayuntamiento se ofrece a mediar Henar Díaz Manifiesta su «pesar» por la «repercusión» que estos hechos están teniendo en la «imagen pública» del pueblo y confía en que el municipio pueda «superar» esta situaciónEn los pasillos del único supermercado del pueblo hay más reporteros que vecinos . «Ya van a decir que nos estamos matando con los cuchillos jamoneros», vocea, irónica, la charcutera. Villamanín ha estado vinculada a la minería del carbón, la ganadería de montaña y el ferrocarril. El cierre de las explotaciones mineras supuso una pérdida significativa de empleo y población para esta localidad. «Mucha gente vive aquí, pero trabaja en León», explica una de las trabajadoras del albergue juvenil del pueblo. Esta mujer tampoco sabe nada de la lotería. Ni quiere. Como ella, tres funcionarias del Ayuntamiento. «Nosotras no hemos comprado papeletas», contestan todas a la vez. En un pueblo donde debería reinar aún la euforia, impera la cautela . Nadie sabe nada ni quiere saberlo. «Estamos saturados. Todos los días lo mismo, en todas las televisiones, y no se sabe nada. Entiendo que hacéis vuestro trabajo, pero llega un momento que cansa», contesta una vecina ante las preguntas de los reporteros. Y como ella, muchos más. «Seguimos igual. Nos conocemos todos y se está metiendo mucha mierda», remata un hombre de unos setenta años. «Que si las papeletas. Que si había un taco. Que si una estafa. ¿Quién ha ido a casa de la gente a saberlo?». «Cualquier día venís a preguntar y recibís una mala contestación. No es personal: es agotamiento». «Que tengáis buen día. A ver si esto pasa rápido». Así están las cosas en Villamanín. EuforiaEl 22 de diciembre, el número 79432 resultó agraciado con el primer premio del Sorteo Extraordinario de la Lotería de Navidad, dotado con 400.000 euros por décimo . Parte de ese número había sido distribuido en Villamanín, donde la Comisión de Fiestas había vendido participaciones entre vecinos y personas vinculadas al municipio. El premio total asociado a los décimos gestionados desde el pueblo ascendía a 35,6 millones de euros, correspondientes a 89 décimos premiados. Las participaciones estaban respaldadas por los décimos correspondientes consignados en la administración de lotería de La Pola de Gordón , un pueblo a veinte minutos en coche. Todo iba perfecto hasta el momento de cobrar, cuando salió a la luz un desajuste entre el número de participaciones vendidas y los décimos realmente adquiridos.Noticias relacionadas estandar Si El escándalo en Villamanín preocupa a los loteros: «Se repetirá» Beatriz L. Echazarreta estandar No La comisión de fiestas de Villamanín afirma que trabaja para ofrecer una solución «lo más ágil posible» Henar DíazLa Comisión de Fiestas de Villamanín, conformada por un grupo de entre once y trece jóvenes que organizan y financian las celebraciones patronales del municipio, había puesto a la venta 450 papeletas de cinco euros. De cada papeleta, cuatro euros se destinaban a la apuesta de lotería y un euro se consideraba donativo para sufragar los gastos festivos. El problema surgió al comprobarse que 50 de esas participaciones no tenían respaldo en décimos oficiales, lo que implica que los boletos necesarios para reclamar el premio no existían. El error, reconocido públicamente por la propia Comisión, se debió a una mala gestión administrativa, agravada por el extravío de un talonario de control. Como consecuencia directa, apareció un déficit de aproximadamente cuatro millones de euros, cantidad equivalente al premio que correspondería a esas 50 participaciones (50 papeletas, valoradas en 4 euros y con un premio de 20.000 por euro jugado). Al no existir los décimos, ese importe no podía ser reclamado a Loterías y Apuestas del Estado.RecriminaciónLa Comisión convocó una reunión vecinal extraordinaria para informar de lo ocurrido y plantear posibles soluciones. El encuentro congregó a más de un centenar de personas y estuvo centrado en una propuesta concreta: repartir el dinero disponible entre todos los agraciados, asumiendo una reducción proporcional del premio individual para cubrir el desfase. La propuesta planteaba una merma aproximada del 10% sobre el premio teórico de cada participación. En términos prácticos, quienes debían percibir alrededor de 80.000 euros pasarían a cobrar unos 72.000 euros. La Comisión de Fiestas anunció además que ponía a disposición del conjunto de los premiados el décimo que jugaba como organización y las participaciones personales de sus miembros, lo que suponía en torno a 2 millones de euros, con el objetivo de reducir el impacto económico del error. 72.000 euros y no 80.0000 euros es en lo que se traduce la jugada por cada boleto premiado en VillamanínLa votación celebrada al final de la reunión se saldó con una amplia mayoría favorable al acuerdo, con alrededor de 250 votos a favor y dos en contra, según los datos trasladados públicamente. A pesar de ello, algunos vecinos manifestaron su rechazo a la solución propuesta y expresaron su intención de reclamar judicialmente la totalidad del premio, al considerar que la responsabilidad del error no debía recaer sobre los compradores de participaciones. «En la asamblea no se guardaron las formas . Hubo acusaciones, reproches malos, y los chavales se hundieron. Ofrecieron entregar el premio entero y, a partir de ahí, la gente empezó a decir que aceptaba una quita pequeña. Pero fue una situación forzada», explica a ABC Ezequiel, vecino de Villamanín y propietario de un próspero negocio cárnico que produce empleo y beneficios a la localidad. ¿No hay nada más que jóvenes en la comisión de fiestas?También hay adultos —puntualiza Ezequiel.Algunos han declarado, pero ya nadie quiere hablar con la Prensa, ¿sabe usted algo?A los de la comisión los van a liberar —contesta—. Eso se está arreglando, en León, en un abogado, en una notaría… y a partir de ahí, a través de una página web o físicamente en la notaría o en el despacho donde lo depositen. Si hay una mayoría grande que salga, pues igual pueden empezar a liberar el pago, pero no se sabe nada hasta que no se vea cuándo se hace. A día de hoy, el proceso sigue pendiente de su cierre definitivo. Mientras la mayoría de los premiados se inclina por aceptar la reducción y evitar un litigio prolongado, una minoría mantiene su desacuerdo . «Son dos personas, que ni siquiera son de León y ahora quieren hacer ver como si el pueblo estuviese enfrentado», rezonga una de las vecinas junto al estanco del pueblo. Una vez dentro, el responsable prefiere mantenerse, también, en silencio. «Tengo la costumbre de no meterme en la vida de los demás», responde. «Yo no pienso volver a Villamanín hasta que no cedan la parte del décimo y se arregle todo este lío», dice por teléfono Inma , una de las agraciadas con las papeletas y que espera, no sin desazón, que todo este embrollo llegue a su fin. Villamanín es un pueblo pequeño del rural leonés de apenas 300 habitantes, la mayoría ancianos. Desde el Ayuntamiento el alcalde Félix Álvaro ha expresado su llamada a la convivencia familiar entre vecinos. A la derecha, un momento del festejo tras saberse premiados por los bombos de la Lotería de Navidad el pasado 22 de diciembre de 2025 RUBÉN ORTEGA / R. O. / ICALEl alcalde del municipio, Félix Álvaro Barreales , quien en varias ocasiones declina hacer declaración alguna para este reportaje, sí ha expresado, a través de un comunicado, que el acuerdo discutido tiene como condición la renuncia expresa a emprender acciones legales, con el fin de cerrar el conflicto de manera extrajudicial y permitir el cobro del premio sin dilaciones. Aun así, la posibilidad de que se presenten denuncias sigue abierta mientras no exista unanimidad entre los agraciados. De ahí que el pueblo se convirtiera en un reclamo informativo y objeto de llamativos reportajes y retransmisiones televisivas. Si hasta parece que el Gordo —o la plaga— que le ha tocado a Villamanín es la Prensa.

