La solución popular
Curro Fetén es un mítico crítico taurino que definió el periodismo en un ucase radiofónico: «Para ser figura del toreo hay que mandar; Fulano no manda; y si manda, aquí no llega». Una tarde que la figura del momento pegó el petardo en Madrid, en la sala de prensa Fetén le dijo a un compañero que se sentaba al lado: «Anda, ponlo tú mal, que yo no puedo». Ese «ponlo-tú-mal-que-yo-no-puedo» es lo que hizo Xabi cuando en la sala de prensa le preguntaron por los pitos del Bernabéu a Vinicius y respondió: «El público es soberano». Sólo le faltó subrayar la respuesta con la risa pulgosa de 'Patán' ('Muttley', en el original), el perro animado de Hanna-Barbera. La chusma pipera ya tenía vía libre para hacer el cernícalo con la estrella del equipo. A los pocos días, una macroencuesta 'periodística' confirmaba este determinismo histórico: la mayoría opinaba que la culpa del descalzaperros futbolístico es de los jugadores, pero casi a medias con la directiva; que hay que vender cuanto antes a Vinicius; y que Xabi no tiene culpa de nada. Es la solución popular, que pasa por deshacerse de los futbolistas y de los directivos y por mantener a Xabi. Con lo que nos dieran por los futbolistas y los directivos podríamos comprar a Zubimendi y una nave en el polígono Cobo Calleja de Getafe para guardar las Champions que un equipo al mando de Xabi, y con Zubimendi-Gonzalo en la presión alta, acarrearía a la capital. Y estarían, además, en el Combinado Autonómico, con lo que eso supone para el chismorreo mediático en año de Mundial, practicando convivencia con las perlerinas culés ('perlerina', en lenguaje cayetano, es la dependienta de perlas y bailarinas), para renovar el premio Princesa de Asturias de los Deportes, como Xavi y Casillas , en las figuras de Zubimendi y Lamine 2030, mientras que los extranjeros son mercenarios y te salen trasnochadores de la madrugada madrileña, donde, según el clásico, nunca hubo condumio saludable ni honesto contubernio.Noticia Relacionada El Bar de Mou opinion Si El público soberano Ignacio Ruiz-Quintano «Con semejante público y con semejante entrenador, haría bien Vinícius si huyera a la Premier, dejando su hueco a Gonzalo, que presiona que da gusto» –Todos los grandes equipos de Europa juegan a la presión alta —repite el pipero como parpayuela—. Sin presión alta no vamos a ninguna parte. Estos piperos son más antiguos que la caspa, y salen en 'The Summoner's Tale' de Chaucer: «En la aritmética nadie encontrará / hasta hoy una cuestión tan ardua. / ¿Quién podría demostrarnos / que cada hombre tendría su parte igual / del sonido o del sabor de un pedo?» ¿Cuántos equipos de los que barren en Europa a base de presión alta han ganado tres Champions seguidas ? ¿En qué ha superado el fútbol mecánico de los Xabis al fútbol caótico de los Molownys? ¿Por qué el Madrid de los entrenadores-peleles compite en Europa mejor que los clubs de entrenadores Hartman, el sargento de artillería de 'La chaqueta metálica'? ¿Qué sería de la revolución Cruyff sin la movida Negreira? ¿ Y de la de Guardiola ? «Era un escándalo cómo jugábamos», les cuenta, y no lo hace con sorna, Guardiola a los ingleses, que en forma de Chelsea también fueron víctimas del Relato. Y fue un ex del Chelsea quien evitó que el Barcelona jugase una final de Champions en el Bernabéu. Se llamaba Mourinho y envió al 'exilio' a Guardiola antes de mandar a la 'eme' al piperío, que se sentía agredido porque Mourinho trató a Pedro León como Xabi trata a Vinicius, cuya formación intelectual, dice el pipero haciéndose pasar por pilarista, deja mucho que desear. Los extraños a la chabacanería del fútbol oyen hablar de la falta de «valores madridistas» de Vinicius y se lo figuran como a otro príncipe Napoleón, primo del emperador Napoleón III, que vivía en el Palacio Real, donde, para echárselas de demócrata, pegaba gritos anticlericales, comía salchichón en Viernes Santo, hablaba bien de Proudhon y recibía festivamente a los revolucionarios extranjeros. Pobre Vinicius, arrojado a los pies de los caballos por los Brummell del público soberano de Xabi que, rizando el rizo, pide de entrenador a Klopp, que lo primero que haría sería pedir a Vinicius. Que 2026 nos traiga el Caos, y con el Caos, la Decimosexta.
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