Laia Sanz atrapa por fin su gran oportunidad en el Dakar: “Ojalá llegue el día en que dos mujeres peleen por ganar”
La piloto catalana, recién cumplidos los 40 años, se estrenará en la categoría reina del Dakar con Ebro en la edición de 2026 que empieza este sábado en Yanbu
Sobran las presentaciones con Laia Sanz i Pla-Giribert (40 años, Corbera de Llobregat), una de las figuras más prominentes del deporte español. La piloto pionera en disciplinas como el trial y el enduro, icono también en el universo de los rally raids, arranca este sábado a orillas del mar Rojo, en Yanbu (Arabia Saudí), su primera participación en el Dakar con un prototipo de la máxima categoría (T1+) en coches. Una oportunidad que le llega en su quinto año sobre cuatro ruedas y después de abandonar por primera vez en 15 participaciones el curso pasado.
“Este reto me ilusiona, podemos lograr cosas importantes de aquí en adelante”, cuenta la piloto catalana, que atiende a EL PAÍS en la autocaravana que comparte con el copiloto italiano Maurizio Gerini, su pareja de baile desde su desembarco en los coches en 2022. La marca que ha apostado por darle las mejores armas a Sanz es la española Ebro, participada por el coloso chino Chery y renacida de las cenizas del proyecto de Nissan en la Zona Franca de Barcelona. El prototipo, bautizado como s800-XRR, usa la base de Century, fabricante sudafricano con más de una década de experiencia en el rally. Con un plan a tres años vista, por fin puede centrarse en pilotar a tiempo completo y olvidarse de recabar apoyos y patrocinios para financiar y asegurar su presencia en la carrera.
“Ver el Dakar desde casa el año pasado fue difícil, una sensación extraña. Probablemente, una de las mayores decepciones de mi vida”, apunta sobre su abandono en la primera etapa tras un vuelco que dobló la barra de seguridad de su vehículo dos milímetros por encima de lo establecido por la Federación Internacional de Automovilismo (FIA). “Seguro que otros años seguí en carrera también por dos milímetros. Era algo que tenía que llegar y les ha llegado a todos los grandes campeones, y en ningún momento pensé que eso podía complicarme el futuro. He demostrado ser una piloto de garantías y ganado crédito”, añade con una sonrisa.
Sanz destaca el esfuerzo de Ebro para llevar su nuevo coche, el primero para ella con tracción a cuatro ruedas, al rally de Marruecos. Aunque una apendicitis de Gerini evitó que desempolvaran su sintonía dentro de la cabina, el joven equipo de la marca pudo afinar detalles técnicos y dar un gran paso en un elemento clave como las suspensiones. A pesar de batirse en igualdad reglamentaria con los grandes favoritos a la victoria, la corberense quiere ser realista de partida. “No quiero ponerme un número en la línea de meta, todavía tenemos mucho por recorrer y mejorar. Se trata de ser inteligentes y jugar nuestras cartas. Aprovechar nuestras fortalezas y, sobre todo, no fallar en ningún momento”, asegura. Al contrario que las estructuras mastodónticas de Ford, Dacia o Toyota, Ebro deberá defenderse con un solo vehículo, un hándicap ante problemas mecánicos y los siempre temidos pinchazos.