Las claves cripto en 2026: un bitcoin con menos ímpetu, el auge de ethereum y el bum de las ‘stablecoins’
SOURCE:El Pais|BY:Elisa Tasca
Los analistas señalan que la criptomoneda pionera dependerá principalmente de los flujos hacia los ETF. Los mercados de predicciones y las acciones tokenizadas, las nuevas modas
La montaña rusa del mercado cripto en 2025 ha dejado una lección para el futuro: anticipar su desempeño es una tarea compleja. La falta de fundamentales detrás de los activos digitales hace que estimar su precio se parezca más a un ejercicio de adivinación que a un análisis financiero. Se notó en las previsiones de los analistas. La mayoría preveían fuegos artificiales para bitcoin, pero se han equivocado y las que acaban de publicar son muy alejadas unas de otras: mientras la gestora WisdomTree, en su escenario base, apunta a un precio de bitcoin cercano a los 250.000 dólares en 2030, el banco Standard Chartered lo proyecta en los 400.000.
Pese a las discrepancias, en algo coinciden. En 2026 las stablecoins seguirán protagonizando el panorama cripto, infiltrándose cada vez más en el mundo financiero tradicional. Pero también se espera una explosión de nuevas modas, como los mercados de predicciones y la tokenización de activos. En cambio, el hype por las tesoreras cripto, grandes empresas que acumulan activos digitales, se desvanece.
Bitcoin se recupera
Pese a que 2025 tenía que ser un año dorado para la criptomoneda, el activo cayó un 6%, mientras el S&P repuntó un 18% y el Ibex, un 47%. Cerró el año en los 87.000 dólares, muy lejos de los 200.000 a los que apuntaban las previsiones más optimistas. Este año seguirá en el foco, aunque ya no será el protagonista. Mientras sigue estancado en lo que algunos consideran la antesala del criptoinvierno y otros una brisa fría, Standard Chartered, que lo situaba en los 500.000 dólares en 2028, estima ahora que los alcanzará en 2030.
“Seguimos esperando que el precio de bitcoin alcance nuevos máximos históricos en los próximos años. No obstante, ahora prevemos que este proceso sea más lento, dado que las compras a través de ETF son el único soporte que le queda”, avisan en un informe. De ahora en adelante su catalizador serán los fondos cotizados, un mercado que, pese al éxito desde su lanzamiento, tardará años en desarrollarse. “Los ETF de oro, el ejemplo más relevante, tardaron aproximadamente siete años desde su lanzamiento en EE UU en alcanzar un equilibrio estructural que permitió que los flujos se volvieran más cíclicos. Esperamos que las compras de ETF de bitcoin sigan a un ritmo de más de 200.000 unidades por trimestre”, detallan.
Si en 2025 bitcoin ha acaparado la mirada de los criptofieles, este año altcoins como ethereum y solana serán las protagonistas. En su informe sobre previsiones para 2026, los analistas de XTB auguran una gran rotación: ethereum se plantará frente a bitcoin, con potencial para liderar la próxima fase del mercado cripto gracias a la tokenización y el interés institucional. Incluso llegan a hablar del año de ethereum, que podría convertirse en el verdadero motor de crecimiento de la economía blockchain.
Ethereum se beneficiará de la euforia por las stablecoins, la mayoría de las cuales se están construyendo sobre esta red de bloques, y de la tendencia creciente hacia la tokenización de activos, ya que gracias a su infraestructura de contratos inteligentes es donde se crean y gestionan tokens. “Standard Chartered prevé que para 2028 el valor total de los activos tokenizados alcance los 2 billones de dólares, y se espera que la mayoría se emitan dentro del ecosistema ethereum”, recuerdan desde XTB. WisdomTree añade solana a esta ecuación, por su “alto rendimiento, los bajos costos de transacción y una sólida interacción con el consumidor que han impulsado uno de los ecosistemas de más rápido crecimiento en el mundo cripto”.
Otras ‘altcoins’
Bitcoin, ethereum, solana y las stablecoins. Cuando se habla del mercado cripto, el discurso se concentra en estos pocos activos y a menudo los analistas rehúyen de analizar otros. Javier Molina, analista de eToro, considera que proyectos como polkadot o cardano no tienen una utilidad real y, por ello, nunca habrá demanda duradera. El mercado cripto, en resumen, lo sostienen solo aquellos activos cuyos casos de uso son claros. Todo lo demás es especulación en un mercado que se está institucionalizando. “Muchos están prácticamente muertos y no van a revivir. Porque son pura especulación y ese perfil de inversor se está yendo”, dice Molina.
Dovile Silenskyte, directora de investigación de activos digitales de WisdomTree, coincide con esta lectura. “Los que dependen únicamente del hype no ofrecen un modelo de ingresos sostenible y los usuarios verán cómo sus valoraciones se erosionan. En un mercado en maduración, los tokens sin tracción ni funcionalidades diferenciadas enfrentan la mayor probabilidad de un rendimiento inferior a largo plazo“, advierte. No obstante, salva de este fatal destino a XRP, por su utilidad en las transferencias transfronterizas.
‘Stablecoins’, las reinas del mercado
Las monedas estables fueron las protagonistas indiscutidas de 2025 en el mundo cripto, con grandes bancos y gestoras entrando en ese espacio. Lo seguirán haciendo y, por ello, su futuro será dorado según los analistas. Entre abril y septiembre, los analistas de Citi revisaron al alza las previsiones de emisión total de estos activos para 2030: de los 1,6 billones a las 1,9 en el escenario base. En caso de mercado alcista, prevén que llegarán a los 4 billones.
“Actualmente este mercado alcanza los 300.000 millones, pero gigantes como PayPal, Mastercard o Visa ya están trabajando con ellas, lo que augura que la demanda incremente de forma exponencial, especialmente en países emergentes, donde se usan como remesas o medio de pago”, insiste Rubén Ayuso, gestor del fondo Criptomonedas FIL de A&G. Decenas de bancos y entidades de pago en todo el mundo han anunciado que lanzarán su propia moneda estable, pero no todas tendrán éxito, según el experto: “Como con los contratos inteligentes, de stablecoins quedarán unos pocos ganadores. Y ya tenemos dos, USDT y USDC”.
Las tesoreras pierden fuelle
El modelo de Strategy, la empresa que posee el 3% del suministro de bitcoin, hace agua por todas partes. Desde que la criptomoneda ha enfilado su senda bajista, la compañía está en la cuerda floja, no solo por la pérdida de valor del activo en cartera, sino porque su capitalización ha caído por debajo del valor de los activos que posee, cuestionando su propio modelo. Decenas de compañías han emulado su estrategia, pero a algunas les ha ido mal y se están apresurando para vender los activos acumulados.
Aunque los analistas dudan de que Strategy se deshaga de sus activos, sí creen que su modelo perderá relevancia. “Creemos que las compras por parte de las tesoreras de bitcoin han terminado, ya que las valoraciones no respaldan una mayor expansión. Esperamos una consolidación en lugar de ventas directas, pero es poco probable que las adquisiciones sigan proporcionando apoyo adicional” a la valorización de bitcoin, explican desde Standard Chartered.
Nuevas modas
En 2026 también aflorarán nuevas modas. A la tokenización de activos, ya en marcha, se suma una nueva fiebre: la de los mercados de predicción, que no son más que puras apuestas online. Polymarket y Kalshi son los principales actores: en sus plataformas, los usuarios pueden apostar sobre cualquier cosa, desde deportes hasta elecciones, decisiones de política monetaria, o quién será el próximo papa. Molina ya no los ve como un puro vehículo especulativo, sino como termómetros del propio mercado. “Son mecanismos que las gestoras pueden incluir para extraer señales adelantadas del sentimiento macro, político o financiero. Como una herramienta de análisis”, concluye.
En un espacio cada vez más abarrotado, actores tradicionales como exchanges y plataformas buscan diferenciarse ofreciendo nuevos servicios: uno entre todos, las acciones tokenizadas de empresas públicas o privadas. Los analistas de Barclays ponen el foco en estas iniciativas, que estrechan aún más la interconexión entre mundo tradicional y activos digitales.