“Las mujeres piensan en el regalo que están dando. Los hombres no”: ¿hay una brecha de género en el arte de regalar?
Existe la creencia de que son pocos los hombres que regalan bien. ¿Vagancia, casualidad o incompetencia estratégica?
Dicen que existe un capítulo de Los Simpson capaz de retratar cualquier fenómeno, y lo cierto es que hay uno que refleja lo habitual que es que los hombres no dominen en absoluto el arte de regalar que sin embargo, muchas mujeres sí dominan. Se trata de ese en el que Homer Simpson regala a su esposa, Marge, una bolsa de bolos con el nombre de Homer grabado. Uno de los últimos sketches del año de Saturday Night Life captura una estampa navideña que a muchos les resultará familiar: mientras que cada miembro de la familia recibe carísimos y sentidos regalos, la madre únicamente recibe una bata. De hecho recientemente Diana Oliver, al hablar en El País acerca de la carga desigual existente entre hombres y mujeres durante las Navidades, contaba el caso de una madrileña de 46 años llamada Marta que comentaba cómo la ilusión terminaba por convertirse en una losa a la hora de comprar regalos. “Lo que más me agota es encargarme de todos los regalos: comprobar que haya stock, buscar los mejores precios, gestionar envíos y asegurarse de que todo llegue a tiempo”, explicaba a la vez que aclaraba que su pareja no percibe la urgencia ni la carga real de este trabajo.
En un artículo publicado en The New York Times llamado Why Are Some Men Such Awkward Gift Givers? Let Them Explain (¿Por qué algunos hombres son tan torpes al regalar? Dejemos que ellos mismos lo expliquen), un novelista gráfico de 45 años llamado Steve Ellis confesaba ser incapaz de hacer buenos regalos. “Su regalo predilecto para su esposa solía ser flores, algo que parece correcto siempre y cuando ignoremos que ella se gana la vida como jardinera y paisajista. Ellos asegura que sea cual sea la ocasión, y por mucho que lo intente, sus intentos suelen acabar en desastre”, comenta Sridhar Pappu, que firma el tema. Añade que Steve Ellis considera que parte del problema podría tener que ver con su profesión. “Trabaja solo y está habituado a vivir en su cabeza, lo que puede desconectarlo del mundo real”, dice la periodista. Por si fuera poco, tampoco se siente cómodo al recibir regalos. “Nunca sé qué hacer. Me asombra que se les haya ocurrido regalarme algo así. Me siento culpable por no haber pensado en algo similar”, dice Ellis.
El estudio titulado Women Are Better at Selecting Gifts than Men (Las mujeres son mejores que los hombres a la hora de seleccionar regalo) elaborado por dos estudiosas de la facultad de comunicación de la ciudad holandesa de Tilburg nació para estudiar con algún tipo de método la creencia generalizada de que las mujeres son mejores que los hombres a la hora de seleccionar regalos; y ante la ausencia hasta entonces de un análisis con criterios objetivos, Monique M. H. Pollmann e Ilja van Beest se esforzaron en explicar las diferencias de género existentes en la calidad de la selección de regalos. Los resultados del análisis indican que a la hora de elegir el mejor regalo para los demás, las mujeres lo hacen mejor que los hombres, y esta diferencia de género se debe -según los datos obtenidos- al interés interpersonal que ellas tienen por los demás. “O, citando la respuesta de un participante del estudio ante la pregunta de quién regala mejor: ‘Diría que las mujeres lo hacen porque realmente piensan en el regalo que están dando. Los hombres no”, indican.