Libros culinarios infantiles para regalar en Reyes
Una selección de obras en las que se puede aprender que el árbol del cacao fue una fuente de riqueza, que el ramen se elabora a fuego lento o que Atenas le debe su nombre al olivo
Esta es la historia de un niño llamado Juan que un día cambio una vaca por una semilla de guisantes. Su madre enfadada la tiró por la ventana. Esa misma noche, aquella semilla se convirtió en una planta gigante, un camino tentador por el que Juan anduvo hasta llegar a un castillo con gallinas que ponían guisantes de oro (...) Érase una vez, un jovencito que consigue una entrada para conocer la mayor fábrica de chocolate del mundo (...) ¿Os han contado alguna vez aquella historia de una niña que se encogía bebiendo una poción mágica; que gustaba de hablar y hablar de cualquier cosa mientras disfrutaba de insaciables tazas de té? (...) Esta es la historia de un pueblo Galo cuya fuerza nacía tras beber un delicioso guiso a fuego lento (...)
Si hacemos una lectura rápida de los cuentos que han marcado nuestra infancia, un buen número de ellos tienen vinculación con la alimentación o la gastronomía. Como diría Emily Dickinson. “Para viajar lejos, no hay mejor nave que un libro” Y para avivar la imaginación y estimular el hambre, nada como una buena historia con fondo culinario. Así que, aquí van cinco libros para viajar siguiendo la estela de una buena receta, la historia de un ingrediente o los orígenes de un pueblo.

Las aventuras y desventuras de los alimentos que cambiaron el mundo (Editorial A Fin de Cuentos) de Teresa Benéitez y Flavia Gorrilla, es una invitación a sumergirse en ese imaginario que rodea a los orígenes de los ingredientes: el trigo, la vid, el plátano, el maíz, el cacao. “Tengo un secreto que contarte: soy una comedora de historias”, escriben las autoras al comienzo del libro “¿Te imaginas comerte un libro de aventuras entero, sin leer una sola palabra?” Sinceramente, léetelo porque está lleno de historias sorprendentes, educativas y, en algunas ocasiones, increíbles como que “los primeros que aprendieron a hacer azúcar fueron los árabes, que habían conocido el cultivo de la caña en Asia, de donde es originaria”; o que el primer tomate de la historia no gozó de éxito porque era demasiado ácido y porque, en sus orígenes, eran las conocidas ‘primas’ del tomate: la belladona, la mandrágora y el beleño. Todas con propiedades alucinógenas y venenosas"; o que “el árbol que dio nombre a la ciudad de Atenas” fue el olivo; o que hubo un tiempo en el que “el dinero crecía en los árboles” refiriéndose al fruto del cacao. El libro está bellamente ilustrado y, al final del mismo, cuenta con la lista de libros que han servido a las autoras como inspiración, un índice bibliográfico que invita al lector a seguir profundizando en la historia de la gastronomía.


