Lorenzo Santolino y Javier Vega: «¿Objetivo del Dakar 2026? Sufrir lo menos posible, no caerme y llegar intacto. Esa es la prioridad»
Son veteranos, pero les sigue picando el gusanillo de la espera. Estos días en casa van a disfrutarlos, claro, pero las cabezas de Lorenzo Santolino y Javier Vega , pilotos de Pont Grup, ya han puesto rumbo al Dakar, donde comienzan su octava aventura con ganas de disfrutarla, hacer un buen resultado y, sobre todo, volver enteros. Santolino busca repetir la sensación que descubrió el año pasado cuando cruzó primero por la meta; Vega, reivindicar un año más que la mejor forma de realizar esta prueba de resistencia es a su manera, en la categoría 'Originals', sin asistencia. Juntos charlan con ABC sobre esta nueva edición en Arabia, con la ilusión de volver a dominar las etapas, aunque con algún que otro mal recuerdo de los que han aprendido a respetar el desierto.—¿Cómo están a tan pocos días de que comience?—Lorenzo Santolino: Yo con muchas ganas de que pase y estar ya en la carrera. Este último mes está siendo un poco más caótico para mí porque me rompí el dedo gordo, pero con ganas de que empiece el sufrimiento este que me gusta.—Javier Vega: Nos quedan unos 10 días para irnos; relajándonos a la hora de entrenar para evitar caídas y cualquier percance y ya con el runrún en la barriga.—¿Ya se saben las etapas de memoria?—Santolino: Tenemos las pinceladas generales, porque cada vez dan menos información. Nos dijeron kilometrajes, que habrá más que el año pasado; un poco el tipo de terreno, las ciudades por las que pasaremos, y te vas haciendo la idea de si habrá más piedra por ejemplo. Pero no sabes a ciencia cierta por dónde vas a pasar, eso llegará más en el día a día, primero la previsión y luego la interpretación con más detalles. Porque la organización puede crear una etapa con más viñetas, y todo pasa bien; y al día siguiente que parece más tranquilo se arma y la gente se pierde. Sobre todo es saber gestionar el momento y estar preparado para esas circunstancias.—Vega: tenemos algunas pinceladas. En mi categoría (Oirginals, sin asistencia) llevamos seis juegos de ruedas, y tratas de calcular el cambio cada dos días, pero habrá piedras, están diciendo, así que vas eligiendo un poco el neumático que nos dure un poquito más. Pero es grosso modo lo que podemos ir controlando.—¿Qué objetivos hay para este curso?—Santolino: Yo espero sufrir lo menos posible, no caerme y llegar intacto. Esa es la prioridad. Y dentro de eso, intentar hacer el resultado. Poder destacar en alguna etapa, e ir sumando para que el final sea óptimo.—Vega: Yo voy a hacerlo lo mejor posible en mi categoría. He visto quiénes están inscritos y hay por lo menos tres pilotos más rápidos que yo. Puedo estar en el top cinco. Tienen que pasar muchas cosas; a mí siempre me pasan muchas cosas, pero al resto también. Así que es importante no caerse, mantener la moto intacta e ir día a día.—El año pasado ganó una etapa, ¿cómo sienta eso?—Santolino: Estuvo muy guay. La sensación del día y mucha repercusión después, más de la que pensaba. La prensa, gente que te escribe. En ese momento tuve muchos enlaces, llegué a las seis y al día siguiente era el maratón, estaba muy metido en la carrera. Pero cuando volví, al mundo real, estuvo muy guay. Tengo recuerdos muy chulos.Noticias relacionadas estandar Si La polémica del recorrido La Vuelta ciclista a un tercio de España: razones para el descarte de 11 comunidades José Carlos Carabias estandar Si RAlly DAkar Cristina Gutiérrez: «Tengo más respeto a un coche de calle que a correr el Dakar» Sergi Font—¿Recuerdan cómo era el Dakar en Suramérica? ¿Qué perfil les gusta más?—Santolino: Los dos empezamos en 2019, en Perú, pero no nos dio tiempo a explorar mucho. Yo tuve la oportunidad de correr en Argentina y en Chile, y lo que cambia más es el ambiente de la gente. Había muchísima afición, conocían la carrera, estaban en la salida a pie de pista. Y eso en Arabia no hay. Está mucho más aislado, no hay cultura del motor ni de la competición. Aunque empieza a haber un poco más. En cuanto a entorno, Arabia tiene sitios espectaculares, mucha variedad, con todo tipo de tenrreno: arenoso, piedras, cañones, planos, mucha duna, poca duna. Hay mucha opción. Pero sí me gustaría salir a otro país.—Vega: Aparte de la afición la diferencia entre el de Suramérica y el primero de Arabia es que pensábamos que íbamos al desierto y pasamos un frío tremendo. En eso ha cambiado mucho el Dakar. Y lo que ha dicho Santolino, la afición latina no tiene nada que ver con la de Arabia; el primer año no había nadie por allí. —¿Hay menos aventura, sobre todo en su caso que va sin asistencia?—Vega: Lo que sí noté es cuando pasó a formar parte del mundial. Se perdió parte de la dureza de un Dakar, que es el recorrido, los enlaces de tantísimos kilómetros, y que era como un casino: al segundo día te podías ir a casa. Ahora no, ahora te puedes reenganchar hasta tres veces. Por un lado puedes pensar que ir al Dakar es muy caro y que está bien que te den otra oportunidad, pero ya no es como antes de apostar por el rojo o el negro y si sale mal te vuelves a casa. Eso se ha perdido.—Habla de un casino, ¿cuánto influye la suerte en un Dakar?—Santolino: Influye la mala suerte. La buena es trabajo. Mala suerte puedes tener con un problema, una caída, algo con lo que no cuentas. Pero la suerte es el trabajo que has hecho desde que te empiezas a preparar el Dakar. Es estar en el momento justo, bien preparado para intentar hacer un buen resultado. O intentar no perderte. Y si te pierdes, no perder mucho tiempo. Pero eso no es suerte. Suerte es si estás perdido y te encuentras con un alguien que sí sabe dónde ir y lo sigues. Pero no se trata de eso en el Dakar. Es ser competitivo, saber gestionar y resolver los problemas mecánicos o de una caída o de navegación. Y eso es trabajo.—Vega: El Dakar son 12 etapas, 13 días, cada día es muy largo y un día te puede ir bien y al siguiente mal. En un Dakar pasan muchas cosas.—Cuéntenme un día en el Dakar.—Santolino: El inicio de la especial, digamos la zona cronometrada, siempre es cuando amanece, porque es cuando pueden volar los helicópteros. Previamente hay un enlace; si es largo, y suelen ser entre 100 y 200 kilómetros, toca madrugar mucho. Te sueles despertar sobre las tres y media o cuatro. Haces el enlace, y la especial suele ser entre cuatro y seis horas; así que suelo terminar entre las doce y las dos. Y desde ahí tienes que ir al siguiente campamento, con otro enlace desde 60 kilómetros a 300. Así que llegas a las tres, o a las seis de la tarde, dependiendo del día.—Vega: Para mí es todo igual, pero un poco más lento. Quitar la tienda de campaña, guardar el saco, hacer la maleta, la llevamos al camión que nos transporta la organización. El día anterior ya dejamos preparada la caja de herramientas. Desayunamos y cogemos la moto para salir. Hay días que se sale sobre las cuatro o las cinco de la mañana, con enlaces cortos de 60 kilómetros y este año hay uno de 500 y pico justo antes de la jornada de descanso. Y mi especial depende de dónde estés en la tabla. Si estás del 50 para atrás, te empiezan a pasar muchos coches y camiones y cada vez te retrasas más. Yo intentaré hacer una prólogo medio buena para estar en los 50 primeros para encontrar menos trazas e ir un poquito más a mi gusto.—¿Lo pasan bien en el Dakar? ¿Qué anécdota divertida me pueden contar?—Santolino: El año pasado yo le dije al equipo, con los mecánicos de Sherco: 'si ganamos una etapa, le cortamos el pelo a uno de los mecánicos'. Lo tenía muy guay, larguito. Y resultó que ganamos la etapa 3 y ese día cogimos la maquinilla y… trazas por aquí, trazas por allá, pelo largo por aquí. Un destrozo impresionante.—Vega: En mi caso, a pesar de ir sin equipo, todo mi equipo son los pilotos 'originals', que somos unos 30. Cuando llegamos al campamento cada uno va montando su tienda de campaña, que son todas iguales. La pones aquí, la mueves allá. Cuando acabas la mecánica te vas a cenar. Y cuando regresas a la zona, de noche, a oscuras, no sabes cuál es la tuya, ni sabes en cuál te metes.—¿Y para mal?—Santolino: Una vez que me asusté mucho fue en una etapa que perdí un poco de tiempo y me empezaron a coger los coches. Llegó Nasser Al-Attiyah, que era el primero de los coches y me fue alcanzando. Me sonó el sentinel, que es un pitido que te avisa de que alguien está por detrás. Lo vi, me pasó y empezó a acelerar, y me envolvió en polvo y no veía nada. Esperé para volver a ir rápido porque no se veía nada y a los tres o cuatro minutos me pitó de nuevo el sentinel. Miré para atrás y no vi a nadie, y me volví a girar hacia delante y me encontré con Nasser de frente, que se había equivocado y volvía directo hacia mí. No pasó nada, pero la sensación fue de que estábamos muy muy cerca. Ahí me asusté.—Vega: En el primer Dakar en Suramérica perdí mucho tiempo en arreglar una moto y tenía que pasar por una puerta o nos la cerraban y quedaba descalificado. Así que empecé a apretar, pasé por una puerta a las seis de la tarde y todavía me quedaba la mitad de la especial. Se me hizo de noche y me perdí totalmente. De repente vi las luces de un camión, que era Jordi Juvanteny de KH7 y le dije, 'tío, me he perdido'. Me contestan que no me preocupe, que lo siga, que pone las luces arriba y abajo. Pero, claro, si un coche levanta arena y polvo, imagina un camión. Era inhumano, me iba matando ahí detrás. Y encima me preguntan '¿por qué vas tan despacio?'. ¡Si no veía nada! Llegué gracias a ellos al polideportivo donde dormíamos todos en el suelo con unas esterillas superfinas. Pero como llegué el último, no había ni una. Yo veía gente que tenía dos y hasta tres.—Santolino: Yo, yo me cogí tres. Ya era tarde, no venía nadie más y dije 'bueno, pues hacemos un poquito más de cama'.—Vega: Y yo teniendo que dormir con toda la ropa y de almohada utilicé el casco.—¿Cómo ven el mundo cuando vuelven? ¿Es un cambio muy brusco?—Santolino: Hasta que me da el bajón, los tres primeros días me echo a dormir sin despertador y son las cinco de la mañana y ya no puedo dormir más. Y estoy tan fresco. Si me levanto a las seis ya me parece que voy tarde.

