Los cinco minutos que salvaron a Jacopo y sus amigos de morir en Le Constellation
Con los ojos de no haber podido pegar ojo Jacopo, un joven de 18 años procedente de Roma, recuerda la decisión que pudo haber cambiado su vida y la de sus amigos.De vacaciones de Crans-Montana, famosa estación de esquí y que cada año recibe tres millones de visitantes , a pesar de ser una localidad de 11.000 habitantes, este joven romano iba a celebrar su primera Nochevieja fuera de casa y decidieron que iba a ser en el paraíso nevado de Suiza, a los pies de los Alpes.El plan estaba claro: cenar con los amigos y después salir de copas. El lugar: Le Constellation .Noticia Relacionada estandar No Primera noche después del horror en Suiza: «No encuentro a mis amigos» Carlota PérezSin embargo, poco antes de la 1.30 de la madrugada, cuando estaban a punto de entrar, se encontraron con otro grupo de chicos que habían conocido el día anterior y les invitaron a ir con ellos a otro establecimiento , situado a pocos metros de Le Constellation. Aceptaron la invitación. Esa decisión les salvó la vida.«Fuimos al otro pub que estaba a la vuelta de la esquina, pero la entrada era demasiado cara así que decidimos volver a La Constellation. Fueron cinco minutos, y ya estaba ardiendo», explica el joven.El fuego no les detuvo, el grupo quiso entrar para ayudar a las personas que estaban atrapadas en el local. «Vimos a gente intentando escapar del bar y a la vez entrar para ayudar, pero era muy peligroso. Nosotros mismos lo intentamos. A los cinco minutos llegaron las primeras ambulancias. Lo que vimos fue un horror . Llegaron padres y madres que sabían que sus hijos estaban ahí, llorando, intentando llamar por teléfono sin obtener respuesta», recuerda. Regreso al lugar del horrorUn día después, el joven ha decido volver junto a sus amigos a los alrededores del local para apoyar a las familias y mostrar su solidaridad con ellas. «También para recordar a las víctimas». No conocen a ningún fallecido ni herido, pero saben que muchas de esas víctimas son italianas. «Podíamos haber sido cualquiera de nosotros», afirma Jacopo.Este viernes, durante la conferencia de prensa, las autoridades suizas anunciaron un nuevo balance de 40 muertos y 119 heridos . Muchos de ellos se encuentran en estado crítico, declaró Mathias Reynard , presidente del cantón del Valais. «113 heridos han sido identificados formal y definitivamente», anunció Frédéric Gisler , comandante de la Policía cantonal del Valais. En el caso de los otros seis, la identificación continúa.Entre los heridos hay 71 suizos, 14 franceses, 11 italianos, cuatro serbios, un bosnio, un belga, un luxemburgués, un polaco y un portugués«Entre los heridos hay 71 suizos, 14 franceses, 11 italianos, cuatro serbios, un bosnio, un belga, un luxemburgués, un polaco y un portugués», precisó, añadiendo que aún no se ha establecido la nacionalidad de otras 14 personas . La prioridad absoluta de la Policía cantonal es la identificación de las víctimas», ha declarado Gisler . «Tenemos que identificar a todas las personas fallecidas», ha remarcado, insistiendo en que se está ofreciendo apoyo a aquellas familias que viven «esta dura experiencia».Estos son los dos grandes retos que tienen por delante las autoridades: el identificar a las personas desaparecidas y el tratar quemaduras muy graves.«Llevo 48 horas buscando a mi hijo»Las historias dramáticas se repiten a pocos metros del lugar de la tragedia. La angustia se ha apoderado de Laetitia , sin noticias de su hijo de 16 años desde hace dos noches. «Llevo 48 horas buscando a mi hijo», dice entre lágrimas a la prensa. La mujer, rota por el dolor de no saber si está vivo o muerto, atiende a los medios mientras recibe el ánimo de los vecinos que se detienen para desearle «bon courage» (buena suerte). Algunos comparten con ella el dolor, fundiéndose en un abrazo.Arthur, su hijo, acudió con un grupo de amigos al local y desde entonces no sabe nada. «Habían reservado una mesa con antelación», explica Laetitia. De las 11 personas que estaban en esa mesa, «solo se ha encontrado a una; todas las demás están desaparecidas ».Como Laetitia, muchas son las familias que están pidiendo pistas en redes sociales y en la prensa a aquellas personas que hayan podido ver a sus seres queridos. «Busco a mi hermana que ha desaparecido en el incendio del 31 en Crans-Montana», se puede leer en las redes sociales con una foto de una joven. «Mis dos amigos, Tristan y Guillermo, han desaparecido», se lee en otra foto compartida.Por ahora, no hay muchas noticias. El centro de convenciones Le Regent, a poco más de un kilómetro del lugar de la tragedia, se ha convertido en la base de las autoridades y las familias que buscan con desesperación alguna información. Estas apenas pueden pronunciar algunas palabras. Solo esperan un milagro.