Los estudiantes se suman a las protestas en las calles de Irán por la situación económica
No son las primeras protestas por la cruda situación económica del país, desde que el fundamentalismo jomeinista se impuso hace más de 45 años, pero persisten desde hace cuatro días en las principales ciudades de Irán y no llevan camino de desaparecer.Según informa la BBC sobre el terreno, en Teherán y en otras grandes urbes a las protestas de los comerciantes –los dueños de los bazares– por la inflación disparada se han sumado los estudiantes.Del inicial clamor contra la devaluación de la moneda y los recursos que se van a las guerras, se suman ahora los gritos de 'Muerte al dictador', una alusión directa al Líder Supremo del país, el ayatolá Jamenei, sucesor de Jomeini. Se oyen también, según la BBC, cánticos más tímidos de 'Larga vida al Sah'. El hijo del último monarca Pahlevi, que mantiene ese título, vive exiliado en Estados Unidos.Noticia Relacionada estandar Si Israel reconoce a Somalilandia y pone un pie en el Cuerno de África Francisco de Andrés Desde allí podrá contraatacar a los rebeldes de Yemen que amenazan la entrada al mar RojoEl régimen clerical chií admite la realidad del problema, y ha anunciado que su ministro del Interior está en contacto con los representantes de los bazares «para escuchar sus reclamaciones». También se ha anunciado la dimisión del gobernador del Banco Central y el nombramiento de un nuevo ministro de Finanzas. Todo compatible con la intervención de la Policía para disolver las protestas en las ciudades con gas lacrimógeno.Descalabro de la monedaLas protestas comenzaron de modo natural el domingo, con el boca a boca de los comerciantes, cuando el rial conoció un nuevo descalabro en su cambio con el dólar estadounidense, y la escalada inflacionaria siguió empeorando con el paso de los días.Las redes sociales arden tanto en Irán como en el exterior. La Administración Trump, que está básicamente ocupada en mantener el régimen de sanciones contra Irán mientras el régimen persista en desarrollar su programa de arma nuclear, ha animado en las redes a que se prolonguen las protestas.Los analistas dudan de que haya una Primavera Árabe: los persas no son árabes y los chiíes son más sensibles hacia su estamento clericalNadie duda ya de que la crisis económica y el malestar político y social van de la mano. «Mientras siga en el poder este régimen la situación económica seguirá deteriorándose», ha escrito en la red social X el heredero del trono, Reza Pahlevi.¿Una Primavera Árabe con quince años de retraso en Irán? Los analistas lo dudan. De entrada, los persas no son árabes. Por otra parte, el mundo musulmán chií es más sensible que el suní hacia su estamento clerical, aunque éste lleva cerca de medio siglo imponiendo su vara. Falta, además, un movimiento o personalidad carismática que sea capaz de mover a la gente al sacrificio de la protesta y la represión por un tiempo dilatado.Atacan un edificio oficial y el presidente pide «empatía» Un edificio gubernamental en el sur de Irán fue atacado ayer, informaron las autoridades, mientras que el fiscal general del país advirtió sobre una «respuesta contundente» ante cualquier intento de generar inestabilidad tras días de protestas económicas. «Parte de la puerta de la oficina del gobernador provincial y sus cristales fueron destruidos en un ataque perpetrado por varias personas», declaró Hamed Ostovar, presidente del poder judicial en la ciudad de Fasa, citado por la agencia Mizan del Ministerio de Justicia, sin especificar cómo se llevó a cabo el ataque, informa Afp. Entre tanto, el presidente iraní, Masud Pezeshkian, pidió ayer a la población un esfuerzo de «empatía», que será correspondida por las autoridades con un ejercicio de «crítica constructiva», mientras las protestas se extienden más allá de Teherán, recoge EP.El brote de protestas puede llevar, en cambio, al régimen jomeinista a aceptar cambios profundos en su política social y su diplomacia. Por un lado, abriendo la mano en libertad de expresión o en derechos de las mujeres –aunque la Policía religiosa ya ha dejado de imponer el uso del velo, que sigue siendo obligatorio–. Por otro, rectificando prioridades, que ahora se van en armamento y en ayuda a movimientos proiraníes de la región por razones geopolíticas.La intervención de Irán en todos los conflictos regionales es una de las razones que también mueven a las protestas en las calles. Teherán ha estado siempre detrás de los yihadistas palestinos de Hamás y del movimiento libanés Hizbolá durante los últimos dos años de guerra contra Israel, y defendió hasta el último momento al régimen dictatorial sirio de Bashar al Assad, perteneciente a la minoría chií. Se desconoce cuántos recursos deriva el régimen iraní a su programa nuclear –que ha sido retomado con fuerza después de los bombardeos norteamericano e israelí de junio–, o cuánto esfuerzo emplea en armar y ayudar a los rebeldes chiíes del Yemen.Alivio en YemenAunque Irán es grande, y logra rentabilizar sus recursos energéticos gracias a la alianza con China, el esfuerzo que le supone enfrentarse a Estados Unidos explica que el panorama económico sea cada vez más sombrío. El único alivio que le produce el panorama geopolítico en estos momentos de turbulencia interior por las protestas es Yemen. Teherán ha apostado mucho por apuntalar a los rebeldes hutíes (chiíes) yemeníes, que se enfrentan al régimen oficial respaldado por los árabes del Golfo.MÁS INFORMACIÓN noticia Si EE.UU. golpea la red de drones iraníes de Maduro y eleva la presión sobre el país noticia No Comerciantes en Teherán protestan por la crisis económica y la volatilidad de la moneda nacional noticia Si La CIA confirma una operación encubierta contra un muelle del Tren de Aragua en VenezuelaEl problema para Irán es que Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos (EAU) tienen intereses distintos –y milicias distintas– a las que apoyar en Yemen, y esta semana la divergencias estallaron hasta el punto de llevar a EAU a retirar sus tropas. Eso daría un balón de oxígeno a los rebeldes y a Teherán, que podría centrarse en encontrar vías de solución a su crisis interna.
