Los psiquiatras, cada vez más presentes en los colegios: «Los casos de salud mental se han disparado»
Es un martes cualquiera en el IES Marqués de Santillana de Colmenar Viejo, en Madrid. A un aula que el centro reserva para ellas llegan Belén Sáez-Benito, psiquiatra, y María Maigadan, enfermera. Normalmente también las acompaña una psicóloga. Las tres forman parte del equipo de salud mental del Hospital Universitario La Paz y se desplazan periódicamente a varios centros educativos en los que los profesores y el equipo de orientación han detectado trastornos en los alumnos, que pueden ir desde problemas de conducta a ideación suicida . Durante la jornada, se entrevistan tanto con alumnos como con sus padres y empiezan el tratamiento. Es la consulta que recibirían en el centro sanitario pero sin tener que salir del instituto y con tiempos mucho más ágiles, sin listas de espera. Cambios de humor o en la forma de vestir, menores que adelgazan muchísimo o que repentinamente empiezan a descuidar su higiene son algunas de las señales más sutiles a las que los profesores prestan atención, explica Óscar Gil, director del centro, durante una visita de ABC al mismo. Otras veces —muchas, lamentan— las alertas son bastante más visibles y llegan en forma de marcas de autolesiones. El equipo de orientación, encabezado por Carmen Serrano, recibe la información de los docentes y se encarga de cribar los distintos casos para derivar aquellos que consideran graves a las profesionales de salud mental. A veces son los propios alumnos los que piden ayuda a algún miembro del claustro . Cuando detectan un trastorno, lo primero que hace el centro es abrir lo que llaman un protocolo de seguridad y avisar a los familiares, que en la mayoría de casos, cuentan, no habían detectado la situación en el hogar.Las profesionales sanitarias que acuden al colegio forman parte de la Unidad de Enlace Clínico, un programa impulsado por el psiquiatra Celso Arango y financiado y puesto en marcha a finales de 2024 por la Fundación Mutua Madrileña y el área de Psiquiatría del Hospital Universitario La Paz, en coordinación con las Consejerías de Sanidad y Educación de la Comunidad de Madrid. Actualmente, son 34 los centros escolares integrados en el mismo, todos situados en el distrito de Tetuán de la capital y en el municipio de Colmenar Viejo, que dan atención a más de 28.000 alumnos. También los hospitales Gregorio Marañón y el del Sureste de Madrid cuentan con este programa, de manera que la atención se amplía a centros escolares de Moratalaz, Retiro, Rivas o Arganda, detalla Arango, jefe de servicio de Psiquiatría infantojuvenil de La Paz. Noticia Relacionada En 2026 estandar No El Gobierno prevé implantar una herramienta para bloquear a los menores de 16 años de las redes sociales Javier Palomo El ministro Óscar López anuncia que la Comisión Europea ya está testando el programaDurante la presencia de ABC en el centro, las profesionales de salud mental tienen programadas varias visitas, tanto con alumnos como con sus padres. Algunos es la primera vez que acudirán a esta cita mientras que otros ya llevan tiempo siendo atendidos por ellas. En un momento de la jornada, Belén Sáez-Benito y María Maigadan se reúnen con la orientadora y con la jefa de estudios del centro, Patricia Rodríguez, para que estas les pongan al corriente sobre nuevos casos o sobre cómo ven a los alumnos que ya forman parte del programa. «Nos cuentan los motivos y lo hablamos con ellas y ya decidimos si nos parece un caso apropiado para que podamos evaluar», explica la psiquiatra. «Siempre con el consentimiento de sus padres o tutores legales», apostilla la enfermera. De hecho, la primera toma de contacto siempre es con las familias cuando se trata de menores de edad.Mantener la privacidadPara el equipo de salud mental es muy importante además mantener la privacidad de los alumnos a los que asisten. «Nosotras no vamos a buscar a nadie a clase ni decimos que somos psiquiatras. Es orientación quien los llama y los trae aquí y luego ya vuelven a clase», expone Sáez-Benito. En el año que lleva el programa en marcha han atendido ya a 150 alumnos de los distintos colegios de Tetuán y Colmenar Viejo. «No solo permite reducir los tiempos de espera, sino detectar casos que de otra forma no se detectarían, como casos de hiperactividad, de alumnos que tienen una conducta extraña en el patio o que en alguna clase de educación física les ven cortes en los antebrazos o muslos... Hay una detección precoz, temprana, que permite ver casos que de otra forma probablemente hubiesen pasado desapercibidos», resalta por su parte Celso Arango. «El programa permite detectar casos que de otra forma probablemente hubiesen pasado desapercibidos» Celso Arango Jefe de servicio de Psiquiatría infantojuvenil de La PazPara los profesores, la presencia de estas profesionales en el centro ha supuesto un alivio, pues en los últimos años han visto un preocupante aumento de los problemas de salud mental en alumnos. «En los últimos cuatro años los casos de salud mental graves se nos están disparando. Se ha agudizado muchísimo y nadie está preparado para esto», asume Serrano, que destaca la implicación de los docentes en el asunto y presume los cambios de hábitos durante la pandemia y la omnipresencia de las nuevas tecnologías como causas de este aumento. «Están muy preocupados y muy concienciados con este tema. Este es un claustro muy concienciado con el sufrimiento de los niños», prosigue. Recuerda una vez que un profesor le pidió su opinión después de que una alumna hubiera escogido una canción con mensajes tristes para una prueba. «Estamos atentos a cualquier tipo de señal», remarca la orientadora. Profesores que ejercen de psicólogosPero el principal problema al que se enfrentan los docentes es que no tienen formación sanitaria y, por tanto, cuando actúan ante estos casos no saben si realmente están ayudando al niño o no. «A los profesores les preocupa mucho porque no somos psicólogos. Y hay momentos en los que estamos haciendo la labor de escuchar a los alumnos pero no sabemos si lo estamos haciendo bien, si lo que les decimos les ayuda o no», lamenta Patricia Rodríguez. La jefa de estudios incide en que el centro ha vivido casos graves, como alumnos que han intentado autolesionarse en las instalaciones. De hecho, la mayoría de las ocasiones que han tenido que llamar al 112 para solicitar ayuda ha sido por causas relacionadas con la salud mental y hay días en los que todas las interacciones que tienen con los alumnos más allá de las clases son por este tipo de problemas. Patricia Rodríguez, Carmen Serrano, María Maigadan y Belén Sáez-Benito, durante la reunión que mantienen para tratar los casos BELÉN DÍAZY en la formación del claustro también contribuye el equipo sanitario de La Paz, que les ayudan a gestionar situaciones concretas y a distinguir los problemas graves que realmente necesitan atención de los malestares comunes de los adolescentes. «Hay un empoderamiento del profesorado, pues se les da una serie de armas en formación para detectar mejor los casos y el contacto directo con los profesionales de salud mental favorece esa detección precoz», señala Celso Arango. 34 centros Los equipos de salud mental de La Paz acuden a 34 centros de Tetuán y Colmenar Viejo Consentimiento de las familias Antes de empezar el tratamiento con el menor, se pide el consentimiento a sus padres o tutores 150 niños En el año que lleva en marcha, el programa ha atendido ya a 150 alumnos de los distintos colegios Resultados La presencia de los profesionales en los colegios deriva en menos visitas a urgencias y menos ingresos Señales en los alumnos Los profesores se fijan en cambios de actitud, en la forma de vestir o en marcas de autolesiones para dar la voz de alarmaAdemás, las sanitarias de La Paz hacen de enlace con el centro de salud mental de la zona para que el seguimiento y la atención de los casos sean más rápidos y fluidos, pues no siempre se les puede tratar en el centro. «Hay ciertas problemáticas que, por supuesto, en una intervención corta y focalizada se pueden tratar desde aquí. Pero hay otros muchos casos en los que tenemos que derivar al servicio más indicado. Pero sí que intentamos dar un acompañamiento hasta que llega la vinculación al dispositivo definitivo», explica Sáez-Benito. Los casos con los que se encuentran, apuntan Sáez-Benito y Maigadan, varían mucho según la edad de los menores. «En Infantil y Primaria son sobre todo problemas de conducta, trastornos de neurodesarrollo , dificultades de vínculo y también mucha sintomatología derivada de trastornos sociales», concretan. En alumnos más mayores ven más casos relacionados con la ansiedad, el estado de ánimo o las autolesiones e incluso ideas de muerte. Los trastornos varían mucho en función de la edad de los alumnosTanto las profesionales de La Paz como los del centro educativo coinciden en que la aceptación de los menores y sus padres a este programa ha sido muy buena. «Solo el hecho de poder hablar del tema ya les tranquiliza. Se sienten más protegidos», asegura la orientadora del instituto. «Generalmente nos encontramos con familias muy agradecidas de encontrar este apoyo, ya sea por la premura o por la facilidad que tenemos de atajar los problemas en un momento temprano», opina por su parte la psiquiatra del equipo.La evaluación de coste eficiencia de este programa piloto está demostrando que gracias a la presencia de los equipos de salud mental en los colegios se reducen las visitas a urgencias y el número de ingresos de menores por estos problemas, asegura Arango, que confía en que se amplíe al resto de zonas de la Comunidad de Madrid, la autonomía pionera en este tipo de planes. En el IES Marqués de Santillana de Colmenar Viejo ven claro que los alumnos que reciben esa atención especializada mejoran de forma muy significativa. Y aunque saben que son afortunados por poder tener a este equipo con ellos algunos días, les gustaría que la presencia de las especialistas en salud mental fuera permanente. «Sería lo ideal, casi utópico», concluye el director del instituto.

