Los 'ravers' de Albacete reivindican su fiesta "pacífica" y los vecinos les dan la bienvenida: "Son muy agradables, incluso te animan a ir"
Vecinos y ravers Albacete
Desde el pasado martes, las inmediaciones del pantano del Cenajo, una zona rural entre los municipios de Hellín y Férez (Albacete) acogen a miles de personas, procedentes de varios países de Europa, que celebran una macro 'rave' ilegal: la "Big Fucking Party". Pese a los intentos de la Guardia Civil para controlar e impedir que los 'ravers' se asentasen en la zona, la macrofiesta se ha instalado, un año más, en esta zona remota, en la que sus participantes tienen la intención de continuar con la fiesta unos cuantos días más, al menos hasta el día de Reyes.
"Hay una atmósfera buena, de respeto y simpatía" entre los asistentes, "independientemente de si eres español, francés, italiano o suizo", cuenta a 20minutos Sophie, una ciudadana francesa que ya el año pasado viajó a España para participar de esta macro 'rave', esa vez en Ciudad Real. "La fiesta es tranquila y totalmente pacífica, y todo está yendo bien", destaca.
Después de tres días en los que los asistentes (más de 1.000 de varios países) se han reubicado en varias ocasiones, con la Guardia Civil tratando en un primer momento de impedirlo y disolver la macro 'rave', la fiesta continúa ahora mientras las patrullas del Instituto Armado, con más de 300 agentes, tratan de mantener un cerco perimetral para impedir el acceso de más personas y vehículos. La fiesta, pese a su carácter pacífico, no ha sido ni comunicada ni autorizada, por lo que es una celebración ilegal. Por ahora, eso sí, no se han producido incidencias.
"La Guardia Civil nos lo ha puesto muy difícil para ir", asegura Sophie, que señala que las patrullas tuvieron una actitud "hostil, más si cabe teniendo en cuenta que nosotros estábamos tranquilos". "Solo queremos estar de fiesta tranquilos y libres, sin molestar a nadie", subraya.
En la misma línea, Rais Millán, un barcelonés de 31 años, ha defendido el espíritu pacífico y de celebración de este tipo de celebraciones: "Esto no es solo música y fiesta, es un estilo de vida libre. Hemos construido una auténtica ciudad rodante, con tiendas de ropa de segunda mano, puestos de comida, talleres y hasta fruterías", enumera con orgullo en declaraciones a Europa Press. "Aquí cada uno se hace cargo de gestionar su campamento, ayudar a la organización y limpiar su basura", destaca.