Macron defiende una Europa de la defensa contra las amenazas del «retorno de los imperios»
En un mensaje solemne a la Nación, con motivo del fin de año, Emmanuel Macron teme que 2026 esté dominado por «la vuelta de los imperios», anunciando una respuesta de Francia y Europa, que debiera comenzar la semana que viene con una cumbre europea, en París, en defensa de Ucrania y las «injerencias» de la Rusia de Putin en toda Europa.A juicio del presidente francés, la «vuelta de los imperios», la política «imperial» de los EE.UU. de Donald Trump, la China de Xi Jinping y la Rusia de Putin, crea un nuevo marco estratégico mundial, que Europa, colectivamente, y los Estados europeos, a escala nacional, deben afrontar para asegurar su propia libertad.Ante el nuevo orden y desorden estratégico mundial, Macron cree más urgente que nunca en la construcción de la Europa de la defensa, «que es necesario acelerar»: «La Europa de la defensa ha sido un gran debate histórico. El año próximo deberá acelerarse«. Desde hace meses, París, Berlín y Londres han intentado, sin mucho éxito, echar los cimientos de una Europa de la defensa basada en los arsenales nucleares de Francia e Inglaterra. El debate sigue estancado.Noticia Relacionada estandarMacron teme y denuncia las «injerencias extranjeras» (la Rusia de Putin) en las próximas elecciones francesas, municipales y presidenciales, diciéndose dispuesto a «intervenir» ante las amenazas de «presiones exteriores». Desde la óptica francesa, Francia teme la guerra híbrida de Moscú.En la escena continental, la guerra neocolonial de Putin contra Ucrania plantea el gran desafío estratégico. Macron anunció la celebración, en París, la semana que viene, de una cumbre de la Coalición de los voluntarios prestos a seguir ayudando a Ucrania en su desigual combate contra el ejército ruso.En un plano estrictamente nacional, Macron confirmo la próxima entrada en vigor del servicio militar voluntario, uno de las decisiones personales ligada a las nuevas amenazas continentales.Esas respuestas colectivas, europeas, ante las presiones directas o indirectas de los imperios, coincide con la histórica crisis nacional de Francia, la más grave desde la fundación de la V República, entre 1958 y 1962. Macron se sigue negando a admitir su trágica culpa personal en la agravación de esa crisis, pero se dice «confiado».Olvidando que su gobierno, con Sébastien Lecornu como primer ministro, lleva seis meses sin conseguir aprobar los presupuestos del Estado, Macron «confía» en que «finalmente» sea posible aprobar, a primeros de año, unos presupuestos que, en principio, seguirán sin solventar el trágico estado de los déficits y la Deuda pública.En términos muy generales, sin entrar en los detalles, Macron se declaró «esperanzado» ante crisis de coyuntura y crisis existenciales: confía en un «acuerdo» para «ayudar» a los agricultores, en pie de guerra, desde hace semanas; confía el crecimiento de la natalidad, que sufre una crisis de fondo; espera «responder» a las «legítimas» aspiraciones de los corsos, en sus históricas aspiraciones nacionalistas; espera que su gobierno «regule» el acceso a las redes sociales de los adolescentes…No sin cierto optimismo, Macron terminó «esperando» que 2026 sea un año «útil» para los franceses, gracias a una voluntariosa esperanza y buenos propositos personales. «Podemos afrontar todas las crisis si somos capaces de afrontarlas unidos, de manera solidaria». Veremos
